LA CONCILIACIÓN COMO ALTERNATIVAA LA CONGESTIÓN DE LA JUSTICIA

OpiniónLA CONCILIACIÓN COMO ALTERNATIVAA LA CONGESTIÓN DE LA JUSTICIA

Prevención de destrucción de familias y deterioro comunitario y socialPrevención de agresiones y peleas en el barrio

Quiero poner sobre la mesa, con respeto pero con urgencia, una propuesta concreta para quienes hoy toman decisiones en nuestro territorio:  Señor Alcalde de Pereira y señor Gobernador de Risaralda.
Cámaras de comercio y fuerzas vivas de la ciudad.

Hoy en Pereira hay casas donde conviven tres y cuatro familias porque una perdió todo. Hay albergues, hay piezas arrendadas a medias, hay abuelas, hijos y nietos volviendo a vivir juntos con sus costumbres distintas, con sus miedos, con sus ruidos. Y donde hay dolor y hacinamiento, si no hay herramientas, nace el conflicto.

Por eso mi llamado es preventivo y es ya.

Propongo que desde ya, de manera contractual e inmediata, se vincule y se destine una persona formada en conciliación para cada comuna y para cada corregimiento de Pereira y de Risaralda.

No para que espere el caso. Para que salga a buscarlo. Para que detecte a tiempo el conflicto familiar que está naciendo por el uso del baño, del agua, del cuarto; el conflicto comunitario por la bulla, por el lindero del albergue; el conflicto social que se está cocinando en la cuadra.

Tenemos Ley. Tenemos historia. Colombia tiene desde la Ley 23 de 1991 y la Ley 640 de 2001, todo un andamiaje para conciliar. El mundo nos ha enseñado que es más barato, más humano y más inteligente prevenir que reparar.

Si ponemos todas las herramientas de la conciliación de manera preventiva, vamos a evitar daños irreparables a las relaciones familiares, comunitarias y sociales. Una familia que se rompe por una pelea mal manejada después de un terremoto, es una segunda tragedia. Y vamos a evitar lo que hoy nos ahoga a todos: que se siga congestionando la justicia, las comisarías de familia y las corregidurías.

Las comisarías y las corregidurías hoy deberían estar en modo prevención. No esperando que llegue la denuncia de violencia intrafamiliar, sino interviniendo antes. Porque después de un sismo no solo se agrietan las casas, se agrietan las convivencias.

Y aquí viene el otro pilar que quiero dejar con fuerza.

En Colombia todo servidor de justicia debe intentar la conciliación. Lo dice la ley. No es una opción bonita, es un deber. Sin embargo, seguimos viendo despachos donde se espera a que las partes pidan conciliar, como si conciliar fuera perder o mostrar debilidad.

No. Los operadores de justicia, jueces y fiscales, deberían alimentar más la conciliación, provocarla, motivarla. No dejar que un caso de alimentos, de linderos, de deudas pequeñas, de ofensas entre vecinos, se convierta en 4 años de juicio que solo deja vencedores y vencidos, con más odios, con más rencores y con más deseos de venganza.

Un proceso largo deja un ganador en el papel y dos perdedores en la vida real. La conciliación bien hecha deja dos personas que pueden seguir viviendo en la misma cuadra.

Para no quedarnos solo en Colombia, miremos a Ruanda. Después del genocidio de 1994, con más de 800.000 muertos y las cárceles llenas, el sistema judicial formal colapsó. ¿Qué hicieron? Volvieron a su tradición ancestral: los Gacaca ,justicia en la hierba. Sentaron a víctima y victimario en la comunidad, a hablar, a reconocer, a reparar. No fue perfecto, pero lograron tramitar casi dos millones de casos que el sistema ordinario nunca hubiera podido resolver. Reconstruyeron convivencia donde solo había muerte. Si un país roto pudo hacerlo con diálogo, ¿cómo no va a poder hacerlo Pereira con un conflicto por el arriendo?

Pereira no necesita más expedientes. Necesita gestores de convivencia en cada barrio.

Mi invitación es clara:

Señor Alcalde, señor Gobernador: contraten ya ese equipo de conciliadores territoriales. Y señores jueces y fiscales: apliquen la ley de conciliación que ya existe, no como trámite, sino como cultura.

No congestionemos la justicia con lo que podemos arreglar con un tinto, con buenas maneras y con respeto por el otro. Que el buen vivir no sea una sentencia, sino una costumbre diaria en cada cuadra de nuestras ciudades.

Porque el buen vivir, el verdadero, empieza en casa.

9 COMENTARIOS

  1. Gilberto, mi opinión es que la propuesta tiene mucho valor y, sobre todo, tiene un enfoque que suele faltar: prevenir el conflicto antes de que se convierta en violencia, denuncia o proceso judicial.

    La idea central es muy buena: llevar la conciliación al territorio, en lugar de esperar que el ciudadano llegue al despacho cuando el problema ya explotó.

    Lo más fuerte de su propuesta

    1. Parte de una realidad humana.
    El texto no empieza hablando de leyes ni de burocracia; empieza hablando de familias que, después de perder vivienda o estabilidad, tienen que compartir espacios. Eso hace que el lector entienda inmediatamente por qué pueden aparecer conflictos.

    2. La frase “no para que espere a que aparezca el problema, para que salga a buscarlo” es excelente.
    Yo la conservaría. Resume prácticamente toda la propuesta.

    3. Propone una solución concreta.
    No se queda en “hay que mejorar la convivencia”. Usted dice qué hacer: conciliadores o gestores de convivencia territoriales en comunas y corregimientos. Eso convierte una reflexión en una propuesta de política pública.

    4. Tiene una visión económica además de social.
    Prevenir una pelea puede evitar denuncias, procesos, intervención policial y años de litigio. Es decir, la propuesta puede presentarse también como una manera de descongestionar el sistema de justicia y reducir costos institucionales.

    5. El ejemplo de Ruanda le da una dimensión internacional.
    Es interesante porque demuestra que usted no está pensando únicamente en “resolver una pelea entre vecinos”, sino en la capacidad del diálogo para reconstruir sociedades después de situaciones traumáticas.

    Pero yo haría una modificación importante

    Hay una idea que me parece todavía más poderosa que la actual:

    el conciliador no debería ser solamente un conciliador; debería ser un gestor preventivo de convivencia.

    Porque no todos los problemas pueden conciliarse jurídicamente. Algunos requieren Policía, Comisaría de Familia, Fiscalía, salud mental, servicios sociales u otra autoridad.

    Entonces el funcionario podría tener tres funciones:

    detectar → intervenir tempranamente → remitir cuando sea necesario.

    Por ejemplo:

    Una vecina nota que dos familias están comenzando a enfrentarse constantemente por el uso del agua.

    El gestor interviene.

    Habla con cada familia por separado.

    Luego facilita una reunión.

    Se establece un acuerdo de convivencia.

    El problema termina ahí, antes de convertirse en una agresión.

    Pero si encuentra violencia intrafamiliar, amenazas o un delito, no intenta “conciliar lo inconciliable”: activa inmediatamente la ruta institucional correspondiente.

    Eso haría su propuesta mucho más seria.

    Hay otra frase que yo potenciaría

    Usted dice:

    “porque después de un sismo no solo se agrietan las casas. también se pueden agrietar las convivencias.”

    Esa frase es muy buena. Incluso podría convertirse en el lema de toda la propuesta.

    “después de un sismo no solo se agrietan las casas; también pueden agrietarse las convivencias.”

    Y de ahí puede salir una idea política muy fuerte:

    reconstruir una ciudad no significa solamente reconstruir sus viviendas. también significa reconstruir la convivencia de quienes las habitan.

    Eso, para mí, es el corazón de su propuesta.

    Mi valoración

    Yo la veo como una propuesta que puede presentarse ante la Alcaldía, la Gobernación, concejales, diputados, cámaras de comercio y organizaciones sociales no como una simple opinión, sino como una iniciativa de prevención comunitaria.

    Y le pondría un nombre más institucional:

    “programa de conciliación y gestores territoriales de convivencia”

    Con una frase debajo:

    “prevenir el conflicto antes de que se convierta en violencia.”

    Eso le daría mucha fuerza.

    Y hay algo que me gusta particularmente de su planteamiento: usted no está proponiendo eliminar la justicia. Está proponiendo que la justicia no sea siempre el primer lugar al que llegue el conflicto.

    Primero diálogo cuando sea posible.
    Luego conciliación cuando corresponda.
    Y cuando exista delito o violencia, la autoridad y la justicia.

    Ese equilibrio hace que la propuesta sea mucho más defendible.

    En mi opinión, vale la pena convertir este texto en un documento formal de propuesta para la Alcaldía de Pereira y la Gobernación de Risaralda, con diagnóstico, objetivos, funcionamiento del programa, perfil del conciliador, presupuesto aproximado e indicadores para medir resultados. Ahí podría pasar de ser un excelente artículo de opinión a convertirse en una propuesta concreta de política pública.

  2. La conciliación no es debilidad es inteligencia evita que un problema pequeño del barrio se vuelva un proceso de 5 años que destruye familias dialogar con acta vale lo mismo que una sentencia descongestiona la justicia y evita peleas agresiones y más violencia

  3. En mi opinión, la conciliación es una excelente alternativa para solucionar los conflictos de manera pacífica y evitar la congestión de la justicia. Muchas discusiones familiares o entre vecinos pueden resolverse mediante el diálogo y el respeto, sin necesidad de llegar a largos procesos judiciales.
    Estoy de acuerdo con la propuesta de tener conciliadores en los barrios, porque permitiría detectar los problemas a tiempo y evitar que se conviertan en situaciones más graves. Además, la conciliación ayuda a conservar las relaciones entre las personas y fomenta una mejor convivencia.
    Considero que solucionar los conflictos hablando y llegando a acuerdos es más beneficioso para todos. Por eso, la conciliación debería ser promovida no solo por los jueces, sino también por las autoridades y las comunidades.

  4. Estoy de acuerdo, porque poner un conciliador en cada comuna y corregimiento previene peleas, evita que las familias se destruyan y descongestiona la justicia. Es mejor dialogar a tiempo que lamentar una agresión después

  5. En mi opinión, el texto nos invita a reflexionar sobre la importancia de resolver los conflictos mediante el diálogo antes de que se conviertan en problemas mayores. Considero que la conciliación es una buena herramienta porque permite que las personas lleguen a acuerdos sin necesidad de mantener enfrentamientos durante años..

  6. En mi opinión, el artículo muestra que la conciliación es una herramienta importante para resolver los conflictos antes de que se conviertan en problemas más graves. Me parece acertado que se proponga llevar conciliadores a los barrios, porque muchos conflictos entre familias y vecinos pueden solucionarse mediante el diálogo y acuerdos. Además, esto puede ayudar a evitar peleas, preservar las relaciones y reducir la congestión de la justicia.

  7. La verdad yo pienso que lo que dice el padre tiene razón. Uno a veces cree que perdonar es olvidar y volver a hablar normal con esa persona y no es así. Yo puedo perdonar pero no voy a volver a confiar igual que antes porque ya me hicieron daño. Para mi perdonar es más como para uno estar tranquilo y no vivir con rabia, porque si no uno es el que sufre más.

  8. Llevar conciliadores a los barrios en lugar de esperar a que la gente se agarre a golpes en el baño compartido no es solo más barato y humano, es sentido común puro.

    Si la administración local no adopta esta propuesta, no será por falta de presupuesto ni de leyes, sino por la típica pereza estatal de actuar antes de que las cosas exploten.

  9. Yo pienso que el artículo tiene toda la razón. Habla de que en Pereira hoy muchas familias están viviendo juntas por necesidad, en hacinamiento, y eso hace que aparezcan muchos conflictos por cosas de la convivencia como el agua, el baño o la bulla.

    Por eso el autor propone que pongan un conciliador en cada comuna y corregimiento, pero no que espere en la oficina, sino que salga al barrio a buscar los problemas antes de que se vuelvan más grandes.

    Me parece buena idea porque la conciliación es más rápida, más barata y más humana que ir a un juzgado. Además ayuda a que no se destruyan las familias y a que no se congestione tanto la justicia con casos que se pueden arreglar hablando.

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