sábado, febrero 14, 2026

LA CONMOCIÓN INTERIOR

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Tras la aprobación de la ley 2272 que modificó, adicionó y prorrogó la Ley 418 de 1997, conocida como la Ley de Orden Público, el presidente Petro anunció con bombos y platillos “La Paz Total”, programa bandera de su Gobierno. Sumido hoy el país en una guerra sin cuartel, nos ha retrotraído a los oscuros años de la década del ochenta, trayendo a nuestra memoria el fatídico año de 1989 con la anunciada guerra al Estado declarada por el narcotráfico, haciendo explotar en pleno vuelo el Boeing 727- 21 a pocos minutos de haber despegado del Aeropuerto El Dorado de Bogotá con destino a Cali, vuelo que supuestamente debía abordar el candidato presidencial César Gaviria Trujillo el 27 de noviembre de dicho año. Tres meses antes, el 18 de agosto fue asesinado por el cartel de Medellín liderado por Pablo Escobar; Luis Carlos Galán Sarmiento, quien muy seguramente hubiese sido elegido presidente de los colombianos para el período 1990 – 1994, en un atentado que contó con la infiltración de su esquema de seguridad.  Ese programa bandera de “La Paz Total” de Petro, estalló en mil pedazos el pasado 7 de junio con el atentado al precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay, en momentos en que su esquema de seguridad estaba disminuido, coincidiendo, días antes, con la renuncia de 19 gestores de paz. Sin discusión ninguna, las balas salieron de la boca de quien está llamado a ser factor de unidad nacional y no de división, sembrando odios y rencores con un lenguaje violento, en el que, en cada intervención, llama y azuza al pueblo a emprenderla contra sus opositores, incitándolos a desaparecer y sacar del Congreso a los senadores que hundieron la consulta popular, tildándolos de enemigos del pueblo y señalando de HP a los expresidentes de la República, por asesinos y esclavistas. En los más de 200 años de vida republicana, el solio presidencial nunca bajó a tanto ni fue tan vulgarmente envilecido como lo ha hecho Petro con su “Gobierno del Cambio”. Atendiendo el llamado del presidente de proteger al “niño” que atentó contra la vida del senador y precandidato presidencial, la subordinada Fiscal de bolsillo ordenó la inclusión de la familia del sicario en un programa de protección con escoltas, nuevo hogar y cambio de nombres. Solo resta que nos informen la fecha y hora de la imposición a estos, de la Cruz de Boyacá. Contrasta este trato, con el dado al propio precandidato Uribe Turbay quien solicitó en no menos de 25 ocasiones el refuerzo de su protección, la última, dos días antes del atentado, las cuales fueron ignoradas por la UNP, según contó el concejal por Bogotá Andrés Barrios quien lo acompañaba el día del atentado, razón para solicitar la cabeza de Augusto Rodríguez de la dirección de la Unidad Nacional de Protección (UNP). La respuesta, fue la orden de retiro del vehículo blindado asignado a la protección del concejal Barrios. Así actúa el Gobierno del Cambio, que asegura que el atentado a Uribe Turbay fue ordenado por la mafia internacional cuya junta opera en Dubay y Bogotá y de la que él, Petro, es víctima junto a sus hijos. Toda esta premeditada exasperación de ánimos está calculada para conducirnos a la declaratoria de “Conmoción Interior”, en la que una de las medidas será la suspensión de las elecciones por no existir las garantías necesarias. Ojo, estamos en el Gobierno del Cambio.

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