Mientras las campañas contratan firmas encuestadoras que les garantizan resultados favorables; el país espera propuestas concretas para salir de la encrucijada en la que se encuentra. La ciudadanía quiere y merece soluciones sostenibles: un país viable, donde podamos vivir con dignidad y sin miedo. Lo único no negociable es la necesidad de recuperar el principio de autoridad.
En el contexto actual de Colombia, es fundamental abordar el concepto de economía social, moviendo el motor de la inversión generadora de empleo sin más tributos. Este enfoque trasciende las divisiones tradicionales entre izquierda y derecha, proponiendo un modelo que prioriza el bienestar colectivo, la generación de empleo y la creación de riqueza, sin caer en las polarizaciones que han marcado nuestro debate político.
El gobierno del Pacto Histórico ha exacerbado el discurso de ricos y pobres, ampliando las brechas entre ellos. Los más vulnerables han recibido míseras remesas y limosnas ocasionales, especialmente cuando necesitan llenar una plaza o hacer una marcha. Sin embargo, del empleo estable no se ha visto nada. El trabajo dignifica, mientras que las limosnas ocasionales menoscaban la autoestima del pueblo.
Los fundamentos de la izquierda suelen centrarse en la equidad y la justicia social, buscando redistribuir la riqueza y garantizar derechos básicos, algo que no hemos visto en este gobierno. Por otro lado, la derecha enfatiza el libre mercado y la acumulación de capital como motores de desarrollo. En este momento de incertidumbre, abunda el desgano para generar más empleo, y muchos capitales siguen migrando. Sin embargo, la economía social nos invita a repensar estas posturas, proponiendo un enfoque que garantice condiciones adecuadas para el trabajo digno y la prosperidad de todos.
Es innegable que enfrentamos desafíos críticos en Colombia: un salario mínimo que apenas cubre las necesidades básicas, que ha subido considerablemente, al igual que el costo de vida, y un entorno empresarial que lucha por sobrevivir. La creación de empleo no puede depender únicamente de la inversión externa o de políticas que favorezcan a unos pocos. Necesitamos un marco jurídico que respete los derechos de los trabajadores y ofrezca garantías a los empresarios locales, permitiendo así la creación de un tejido productivo sólido y sostenible.
La seguridad y la estabilidad son esenciales. Para que la economía social prospere, la ciudadanía debe tener la tranquilidad de salir, invertir y recorrer tanto campos como ciudades sin el temor de ser víctima de secuestros o extorsiones. No podemos permitir que la prosperidad se convierta en una vergüenza o en un peligro. La gente debe poder construir su capital de manera honesta, trabajar y desarrollar sus oportunidades sin ser señalada por ello.
Asimismo, este entorno seguro debe ser un desafío para quienes tienen menos recursos, incentivándolos a estudiar y capacitarse. Todos tienen el derecho de construir su fortuna, fundamentándose en valores y principios como el amor por el trabajo. El trabajo dignifica y promueve la igualdad; si generamos ingresos fruto de nuestro esfuerzo honesto, podemos acceder a todas las oportunidades.
En este momento, la ciudadanía necesita un compromiso claro hacia la construcción de un sistema económico que no solo busque el crecimiento, sino que lo haga de manera inclusiva. Vivir con dignidad implica tener acceso a oportunidades laborales, un entorno seguro y un marco tributario justo que no asfixie a quienes intentan contribuir al desarrollo de nuestra sociedad.
La economía social es una vía para alcanzar un equilibrio que beneficie a todos, donde el trabajo no sea un privilegio, sino un derecho garantizado. En este camino, debemos ser todos partícipes activos, transformando nuestras realidades y construyendo un futuro más justo para Colombia.
Una economía social con estabilidad legal, tributaria y principios de autoridad se reflejará en la erradicación de las bandas y de la delincuencia. Una economía social que nos permita crecer y disfrutar de nuestro país trabajando con honradez y, con ello, accediendo a las oportunidades.


