Una perspectiva entre múltiples perspectivas
Preámbulo
Fue popularizada por el escritor G. Michael Hopf en su novela postapocalíptica de 2016, Those Who Remain (“Los que permanecen”) y la frase completa es : «Los tiempos difíciles crean hombres fuertes, los hombres fuertes crean buenos tiempos, los buenos tiempos crean hombres débiles, y los hombres débiles crean tiempos difíciles».
Otro concepto a tener presente es el relacionado con el absolutismo interpretativo, el cual es un enfoque o postura en la teoría de la hermenéutica que sostiene que existe una única interpretación verdadera, correcta o válida de un texto, negando la posibilidad de múltiples lecturas legítimas, aunque en el desarrollo de este escrito, las tendencias históricas son patrones o movimientos constantes que se repiten u orientan en una dirección específica a lo largo del tiempo.
Los tiempos difíciles en una sociedad crean hombres fuertes
Los tiempos difíciles para una sociedad son periodos de crisis profunda en los que se fractura la estabilidad económica, política, social o institucional, afectando la calidad de vida y el bienestar colectivo de las personas, ya que no se trata de problemas aislados, sino de situaciones sistémicas que alteran la vida cotidiana, generando incertidumbre sobre el futuro. En este orden de ideas, hombres y mujeres fuertes en tiempos difíciles son personas que desarrollan resiliencia, carácter y valentía para superar la adversidad en lugar de rendirse.
Cabe destacar que la ausencia de tecnología en comparativo con el presente actual (Siglo XXI) generó tiempos difíciles a lo largo de la historia humana, impactando directamente la supervivencia, la salud y el desarrollo social. Antes de la llegada de las innovaciones modernas, las sociedades enfrentaban una vulnerabilidad extrema ante las enfermedades, las hambrunas y el aislamiento geográfico, convirtiendo la vida cotidiana en una lucha constante por la supervivencia.
El ser humano adopta una serie de posturas alineadas con la adaptabilidad y superación de los tiempos difíciles a través de una combinación de factores biológicos, psicológicos y sociales, convergentes al concepto de resiliencia, siendo la habilidad de adaptarse convenientemente a situaciones adversas, traumas o fuentes de estrés significativas, ha implicado construir, erigir e imponerse desde la adversidad. Cabe destacar que ante este tipo de dificultades, evidenciándose episodios como la escasez de recursos, la inestabilidad, las crisis, la ausencia o desconocimiento de ciertas comodidades o anhelos existentes o no existentes, las personas han impedido la sintonía con el lujo de la complacencia, viéndose obligadas a desarrollar elementos esenciales para el crecimiento humano como es la disciplina para sobrevivir, la inteligencia práctica para resolver problemas complejos y fortaleza emocional y mental ante el sufrimiento.
Otro punto de vista con relación a los tiempos difíciles es la adversidad extrema, la cual no siempre genera personas fuertes, aunque puede impulsar una resiliencia profunda, la ciencia y la psicología demuestran que también puede provocar graves secuelas emocionales como es el costo del estrés crónico, propio de la desesperación prolongada, la cual no es un interruptor automático para la fortaleza, ya que la exposición extensiva al sufrimiento sin herramientas de apoyo puede derivarse en depresión, ansiedad y una disminución drástica de la autoestima o caer en un estado de indefensión aprendida, donde la persona siente que nada de lo que haga cambiará su entorno, pero está el otro lado de la moneda, en la cual surge el crecimiento postraumático, situación donde las personas superan desafíos que creían imposibles, experimentando una reconfiguración de sus valores, lo cual se traduce en una mayor valoración de sus propias capacidades, un aumento de la resiliencia, prioridades más claras y lazos sociales o familiares más estrechos.
Como colofón a esta primera parte del escrito, en tiempos de desesperación no hay opciones y el ser humano a lo largo de la historia cuando se ha quedado sin opciones evidentes, ha recurrido a su capacidad más poderosa y es la adaptabilidad forzada a través de la innovación, la migración y la transformación social, ya que el límite de lo conocido siempre ha sido el motor de los mayores saltos evolutivos y culturales de nuestra especie. Cuando los recursos se agotan, el clima cambia o la supervivencia es imposible en un lugar, el ser humano se desplaza hacia lo desconocido, siendo “la necesidad la madre de la invención», porque las crisis sin aparente salida suelen romper el estancamiento tecnológico y el colapso da paso a la reinvención del orden social y el ser humano recurre a la reconfiguración interna.
Los hombres fuertes crean buenos tiempos
Esta parte del ciclo presupone que cuando las personas han vivido crisis, escasez o guerras desarrollan resiliencia, disciplina, capacidad de sacrificio y una ética de trabajo implacable, virtudes alineadas al esfuerzo de esas personas «fuertes», la sociedad logra superar los problemas, reconstruirse, innovar y alcanzar períodos de estabilidad, paz, comodidad y abundancia económica (Los buenos tiempos).
La expresión «buenos tiempos» no se limita a un solo factor, sino que describe un ecosistema donde la economía, la política, la sociedad y la tecnología se alinean positivamente para mejorar la calidad de vida de las personas. En el ámbito económico, los buenos tiempos se traducen en abundancia financiera, estabilidad y dinamismo laboral; desde la perspectiva política, se refiere a un clima de gobernabilidad, paz social y confianza institucional; en lo social, significa una fuerte cohesión comunitaria y una alta calidad de vida percibida y en el ámbito tecnológico implican que el progreso científico sirve directamente al desarrollo humano.
Desafortunadamente cuando se vive en comodidad y sin grandes carencias, las siguientes generaciones no sienten la necesidad de esforzarse de la misma manera ya que la “necesidad no los ha obligado“, generando debilidad institucional o personal, colapso de los logros alcanzados y al retorno inevitable a las dificultades, reiniciando el ciclo porque la falta de preparación y la incapacidad de la nueva generación para sostener el sistema provocan el colapso del orden establecido, reiniciando el ciclo con una nueva etapa de escasez.
Los buenos tiempos crean hombres débiles
El núcleo de la frase advierte sobre los peligros de la comodidad. Cuando una sociedad o una generación hereda un mundo estable, próspero y sin grandes amenazas (los «buenos tiempos»), la vida se vuelve más fácil, al no tener que luchar diariamente por la supervivencia, el alimento, la libertad o la seguridad, las personas tienden a perder y socavar la resiliencia, ya que no desarrollan la tolerancia a la frustración ni la fuerza mental que da el superar grandes crisis, además, el olvidar el esfuerzo, porque asumen la comodidad del presente como algo eterno y garantizado, perdiendo de vista el trabajo y sacrificio para construir y edificar el presente, lo cual conlleva a volverse frágiles, debido a la falta de desafíos reales, potenciando y creando una «debilidad» de carácter, donde problemas menores se perciben como grandes catástrofes, entrando en fases de pánicos sin fundamento o el sobredimensionamiento de la adversidad.
En el Imperio Romano las generaciones que lo edificaron a base de batallas y carencias dieron paso a descendientes que se dedicaron al lujo y a la política interna, descuidando las defensas y la disciplina, lo que finalmente llevó al colapso de su civilización, generando inestabilidad corrupción y graves crisis económicas como elemento endógeno de la caída del mismo, imposibilitando la defensa de las fronteras, quedando a merced de los bárbaros para sus futuras invasiones, el cual fue el elemento exógeno del derrumbe del Imperio Romano.
Los hombres débiles crean tiempos difíciles
Con relación a lo mencionado, el hábito a no ser proclive a la resiliencia (capacidad para enfrentar y construir en tiempos de crisis) pero si a la complacencia (perdida de vista a la perseverancia, el trabajo duro y la prudencia), se refleja en el colapso político y social, porque cuando las personas con esta mentalidad blanda e inexperta asumen roles de liderazgo en la política, la economía o la familia, toman decisiones basadas en el corto plazo, el egoísmo o la evasión del conflicto ya que no saben gestionar las crisis ni mantener las estructuras que les dieron prosperidad, degradando inevitablemente el sistema.
Todo lo previamente mencionado gira en torno al concepto de debilidad, fragilidad mental, falta de resiliencia, incapacidad para tomar decisiones difíciles y la pérdida de valores fundamentales que sostienen a una comunidad. Cuando se habla de hombres débiles, se hace mención a personas carentes de preparación y que no pensaron en llevarla a cabo, convencidos de la perpetuidad de la comodidad y de la ausencia de tormentas en este extenso océano denominado vida, ya que es inconcebible para un marinero descuidar la preparación para pilotar el barco, el abstenerse a comprender el comportamiento del océano en tiempos de calma, negando la realidad de la presencia de tormentas, además, de todos aquellos elementos que han sido superados a través del trabajo duro, como ejemplo para lo mencionado, es el camino para los tiempos difíciles.
El ciclo de la violencia y la búsqueda de seguridad
“Los Tiempos difíciles crean hombres fuertes”, tras el fracaso de los diálogos de paz del Caguán y una época de extrema violencia en los años 90 (pescas milagrosas, tomas de pueblos), la sociedad civil respaldó masivamente la llegada de Álvaro Uribe Vélez en 2002. Su política de «Seguridad Democrática» representó esa figura de liderazgo fuerte para un momento de profunda crisis.
“Hombres fuertes crean buenos tiempos”, se observó con el debilitamiento militar de las guerrillas y la recuperación del control de las carreteras trajeron una era de mayor seguridad percibida, reactivación económica y confianza inversionista a mediados de los 2000, aunque se fortalecieron los grupos paramilitares, surgiendo un nuevo problema que, al sumarse, serían dos problemas con el asunto de la guerrilla colombiana.
“Buenos tiempos crean hombres débiles”, con una amenaza guerrillera disminuida, las prioridades del electorado y de la clase política cambiaron. Se abrió espacio para liderazgos más conciliadores o enfocados en la diplomacia, como el de Juan Manuel Santos, quien priorizó la salida negociada (Acuerdo de Paz de 2016) al asumir que el país ya estaba listo para superar la etapa de confrontación pura.
“Hombres débiles crean tiempos difíciles”, críticos de este proceso argumentan que la excesiva confianza en la paz, la falta de control territorial estatal efectivo en zonas de posconflicto y el auge del narcotráfico permitieron que grupos disidentes y bandas criminales se fortalecieran, sumiendo de nuevo a varias regiones en olas de violencia e incertidumbre.
Colofón
«Los tiempos difíciles crean hombres fuertes, los hombres fuertes crean buenos tiempos, los buenos tiempos crean hombres débiles, y los hombres débiles crean tiempos difíciles, es una advertencia psicológica sobre la complacencia, la pereza y al ser “confiados” porque nos recuerda que no debemos dar la estabilidad por sentada y que es vital mantener la disciplina aun cuando no se esté en momentos de crisis, sin caer en la paronia y en el temor sobredimensionado pero tampoco ser negador de la “no existencia y potenciales apariciones de los cambios bruscos”, propios del derrumbe, crecimiento y evolución de la humanidad a lo largo de su historia.
Mención para el lector
Este texto no pretende ser un producto acabado o el final del camino. Es una invitación a la reflexión y el debate para la construcción colectiva ya que en “El Opinadero” cada lector es también un autor.
A partir de lo mencionado:
¿Qué opinión le merece lo esbozado en el escrito y en qué etapa cree usted está el pueblo Colombiano en estos momentos ?


