LAS DAMAS DE COMPAÑÍA.

OpiniónDerechoLAS DAMAS DE COMPAÑÍA.

Antes de criticar, preocúpate que tus palabras estén acordes con tus actuaciones

Algunos la llaman la profesión mas vieja del mundo, otros, una forma de subsistir y algunos mas el camino a la gloria, quizás todos tengan razón, pero en el fondo se esconden diferentes realidades.

La RAE la define la prostitución como “conducta sexual que lleva a cabo una persona a cambio de cualquier prestación valorable económicamente o de precio”. Partiendo de esta, se desvirtúa la palabra profesión y se convierte en solo un impulso físico, o emocional y así las cosas la palabra prostituta se degeneró en puta. (también la describe la RAE).

Ya con esta aclaración quiero buscar, no orígenes en tiempo, sino en espacio.

Las mujeres, y digo mujeres, porque se asocia la prostitución al género femenino, han sido llamadas vendedoras de sexo, auxiliares de placer, damas de compañía, emprendedoras del erotismo, reinas de la noche, cariñosas y hasta terapeutas sexuales. Todos estos calificativos con un toque machista que pueda esconder las carencias masculinas y ocultar los desarreglos mentales y físicos a los que se puedan ver sometidos.

Lo anterior sin contar con el señalamiento social, que por su misma condición la trata diferente de acuerdo a su estrato. Las elegantes son damas de compañía, pero las más humildes son simplemente putas. El dinero oculta el sentido de la practica y el señalamiento está directamente relacionado con la posición que ocupan en la sociedad.

Es mas común que los niños sean señalados porque sus madres ejercen esta actividad, a que se tenga la intención de saber por qué lo hace, pero cuando el dinero llega a sus negocios, no importa cómo se obtuvo.

No se puede medir de la misma forma la prostitución por necesidad, con la que se hace por negocio, es mas no es cuestión de medida, simplemente aceptar que algunas mujeres tienen que recurrir a ella, por la incapacidad varonil de alguno, que solo las usó y luego tomó las de Villadiego, ignorando la responsabilidad que como hombre debió asumir. Otras por el contario encontraron en esta práctica la manera fácil de conseguir sus cosas y tener una elegante comodidad.

No pretende este escrito ser el dedo acusador de unas, ni el consuelo literario de otras, es solo la cara dura que nos muestra la vida y que nos empeñamos en desconocer.

 Ahora, no es cuestión solo de comparar, pero hasta al mismo idioma lo hemos convertido para la alabanza de unos y el desprestigio de otros, si te dicen zorro eres astuto, si te dicen zorra eres de vida licenciosa, si te llaman perro eres conquistador, si te llaman perra eres puta y así muchas más.

No se es dama por ir a misa, ni se es prostituta por disponer a voluntad de su cuerpo, después de todo cada quien decide acorde a su necesidad.

Carlos Alfonso Riaño Acevedo

Abogado, comentarista deportivo y algo loco

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