El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) publicó los resultados del Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) para el año 2024. El IPM está compuesto por 15 indicadores, agrupados en 5 dimensiones que son el cuidado de niños y jóvenes, la educación, la salud, el empleo y la vivienda. De acuerdo con el DANE, un hogar se considera pobre multidimensionalmente si presenta privaciones en al menos el 33,3% de los 15 indicadores que componen el índice.
Los resultados frente al año 2023 para el departamento de Risaralda muestran un avance en la mayoría de los 15 indicadores y en consecuencia en el IPM, que pasó del 11,8% en el 2023 al 9,5% el año pasado, es decir, que tuvo una disminución en la pobreza del 2,3.
A pesar de los avances logrados en el departamento en todas las dimensiones del indicador es importante darle a cada uno la valoración correspondiente según el impacto en el desarrollo humano. Las condiciones más determinantes son las educativas y las de la niñez y la juventud porque de ellas depende salir del círculo de la pobreza.
El analfabetismo mejoró 0,7 puntos y el bajo logro educativo 3,1 puntos. Aunque el avance en este último indicador es importante, todavía falta por atender al 42% de los hogares para que las condiciones educativas permitan una mayor movilidad social.
Tres de los cuatro indicadores de niñez y juventud tuvieron avances, inasistencia escolar (-1,1 puntos), barreras a servicios para cuidado de la primera infancia (-2,5 puntos) y trabajo infantil (-0,6 puntos), sin embargo, el departamento desmejoró en el indicador de rezago escolar pasando de 18,1% a 18,9%.
Los dos indicadores de la dimensión del trabajo, informalidad y desempleo de larga duración registran mejoras en el período, contrario ocurrió con la dimensión de salud que desmejoró en todos los indicadores, los cuales son muy sensibles para la calidad de vida como el aumento en el porcentaje de las personas sin aseguramiento en salud y el aumento en las barreras de acceso a dichos servicios, ambos como consecuencia del debilitamiento del sistema de salud en el actual gobierno nacional.
Por último, en términos generales las condiciones de vivienda y de acceso a los servicios públicos (agua y eliminación de excretas) mejoraron en Risaralda.


