Desde el desayuno se sabe cómo va a hacer el almuerzo. Pensando en el empalme entre el gobierno de Petro y el de don Abelardo, el exministro de gobierno, Juan Fernando Cristo, en una reciente entrevista con la revista Cambio, expresó: “Si de lo que se trata no es un empalme sino un juicio político o legal contra Petro y los ministros que están saliendo, eso es un proceso distinto a lo que debe ser un empalme técnico”
En su inicio hubo disposición entre las partes (gobierno entrante y saliente), y se hicieron algunas reuniones. El asunto fracasó, cuando el director del Arca de Noé, dio explosivas declaraciones a los medios de comunicación: “Vamos a juzgar y a extraditar a Petro”. Estas desafortunadas declaraciones del Sr. Lucio, terminaron de un solo tajo con el desarrollo del empalme hasta prácticamente a un punto de no retorno.
La campaña ya pasó. Ahora para el nuevo gobierno, el desafío, es gobernar no solo para los que votaron por don Abelardo, sino para el100% de los colombianos. Para lograr este propósito, debe buscar en su entorno personas que no sigan dando declaraciones incendiarias, si se trata de buscar la paz nacional y la reconciliación de los colombianos. Todo el país conoce la historia y el pasado del pastor Lucio, y su trayectoria debido a sus “calidades y cualidades”, que no son precisamente la de un estadista que ayude a reconciliar y a hacer de Colombia un mejor país.
Flaco favor le hace al país y al nuevo gobierno personas que, con sus declaraciones motivadas por egos de intereses netamente personales, en vez de buscar la “unión” y la reconciliación empujen al país desde el inicio del nuevo gobierno a posiciones de no retorno.
En todos los movimientos políticos, cívicos y religiosos, se encuentran personas que tienen grandes condiciones de liderazgo y de concertación, no es tan difícil encontrarlas, para empezar a mostrarle al país señales de confianza y de paz entre los colombianos. Esta opción empieza con una pregunta para el nuevo gobierno:
¿Va a gobernar para todos los colombianos? Si este es el caso, es el momento de empezar a hacerlo, enviando señales a la otra mitad de país que no votamos por su elección, que su gobierno va a ser incluyente.
Esta respuesta sería el faro que indicaría la ruta de una nueva Colombia. Todo por el camino de las leyes y el acatamiento de la justicia.
No se puede dejar que mentes incendiarias continúen dividiéndonos aún más. Los intereses personales del creador del arca de Noé, deben supeditarse a los intereses de todos los colombianos. Para el nuevo gobierno, cambiar de interlocutor, por otro que entienda de paz y reconciliación, sería un gran avance en el propósito de empezar a gobernar, calmando las aguas para un mejor desembarco.
Los anuncios de sacar a Fecode de las aulas, para que, entre solo Dios, cuando la Constitución abrió el camino para la libertad de cultos y, aun así, seguimos con el país consagrado desde siempre al Sagrado Corazón de Jesús. El discurso hay que matizarlo y ponerlo en la perspectiva de la reconciliación nacional, si de verdad queremos trabajar por un país más justo y equitativo. Por ahora, la gran incógnita de la ecuación es: ¿Se va a gobernar para todos los colombianos o solo para los colombianos que eligieron a don Abelardo? La campaña ya pasó. Ahora lo duro es gobernar.
JAIRO ARANGO GAVIRIA
Julio 2026



Buen día Doctor Jairo. Gran escrito.
Los gobernantes romanos conocían a la plebe a través del show mediático con » los juegos y lucha de gladiadores» mientras el senado hacia bellezas promulgando leyes.
El show mediático subió un presidente y este mismo show será la constante en este gobierno si lo permitimos. Aprendamos de Roma y de sus juegos.
El show distrae al distraído y la aprovecha el no distraído.
Feliz día.