Para quienes apenas empiezan a acercase a la historia de nuestra América, bueno es recordarles que Abimael Guzmán, Raúl Sendic, El Che Guevara, Camilo Torres, Augusto César Sandino, Farabundo Martí, Jacobo Arbens, por sólo citar algunos, fueron grandes líderes del continente que diseñaron su proyecto de vida en dirección a transformar las estructuras de injusticia y opresión que desde el descubrimiento han arrasado las esperanzas de redención social de los pueblos americanos. Esos líderes han molestado mucho al establecimiento que hace todo lo posible por conservar las cosas como están para seguir oprimiendo a la inmensa mayoría que, desde siempre y por siempre, han privado de las mínimas condiciones de una vida digna.
Guzmán que, en el movimiento llevó como seudónimo el de “comandante Gonzalo”, se inspiró en las tesis marxistas de José Carlos Mariátegui, fundador del partido comunista peruano, de quien dijo el sociólogo y filósofo, franco-brasileño-, Michael Löwy, Mariátegui es «indudablemente, el pensador marxista más vigoroso y original que América Latina haya conocido». Abimael, un profesor de filosofía, apoyado en los estudios de ese intelectual, se aleja de la academia en 1970, funda un movimiento revolucionario que devino en terrorista, a partir de 1980, cuando inicia una guerra sin cuartel contra el estado peruano. En su obsesión desenfrenada por purgar a los enemigos de la causa, mató campesinos, obreros e intelectuales acusados de ser colaboradores del establecimiento.
En 1992, fue detenido por un comando militar a órdenes del presidente Alberto Fujimori y condenado a cadena perpetua en una prisión bajo tierra.
Como hay extraños recodos en el camino de la vida, el expresidente Fujimori, años después, con el retorno a la democracia, sería detenido y condenado por graves violaciones a los derechos humanos en el descarriado proceso por combatir a los grupos alzados en armas, para el que no puso barreras entre críticos y terroristas y fue a purgar su pena al lado de su archienemigo, también vestido a rayas y bajo tierra. Allá está pagando su merecido.
Guzmán murió el pasado 11 de septiembre. Y, miren ustedes las contradicciones, el poético nombre que le dio a su movimiento, SENDEROO LUMINOSO, no se compadece con la estala de dolor y muerte que sembró en sus procelosos días de guerra.
Tenemos que condenar el terrorismo, sin importar su procedencia.
En la catolicísima Francia, llamada La Hija Mayor de la Iglesia, estalló el escándalo de pederastia más grave de la historia. “Y, faltan datos de otros municipios”. Como diría Maradona, siguen sosteniendo que la Iglesia es santa. No me jodás.
Jaime Bedoya Medina.



Es bien importante resaltar la expresión:
Hay que rechazar el terrorismo de estado de donde venga.
Hay que agregar , que hayvque rechazar el terrorismo de todas partes , pero especialmente el terrorismo de estado.
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Hay que rechazar el terrorismo de estado de donde venga.
Hay que agregar , que hayvque rechazar el terrorismo de todas partes , pero especialmente el terrorismo de estado.