Por: Olga Cecilia Trejos Buriticá
“Qué es la familia, preguntó la vida.
Es el lugar donde siempre te esperan, dijo el hogar.
Es quien te abraza, aunque hayas fallado, dijo el perdón.
Es la que te enseña a levantarte cuando caes, dijo la fuerza.
Es compartir lo poco o lo mucho sin dudar, dijo la generosidad,
Es sentirte amado, aunque estés lejos, dijo el corazón.”
Pensando en cómo plantear mi columna sobre la familia, ese concepto que debería ser tan claro, común, que genera seguridad, paz, tranquilidad en cada uno de sus miembros y que según las noticias de cada mañana las peores agresiones se presentan en el seno del hogar, por los propios padres de familia, hermanos, abuelos, padrastros, tíos, etc, encontré en una publicación de Pinterest, una aplicación de manualidades que reviso con alguna frecuencia, con el nombre de Creaciones Ligia A., este fragmento que me cae como anillo al dedo para esta columna.
Es la familia y nuestra vivienda, un lugar seguro? Casi todos los agresores están dentro de la casa y la primera violencia intrafamiliar, proviene de sus propios miembros.
La familia se define como un grupo de personas unidas por lazos de sangre, matrimonio, adopción o afecto. Es la base principal de la sociedad, donde las personas aprenden valores, reciben apoyo emocional y comparten una vida en común.
Existen varios tipos de familia:
La nuclear: formada por padres e hijos.
Monoparental: formada por un solo padre y los hijos.
Extendida: incluye a los abuelos, tíos primos y otros parientes.
Homoparental: integrada por padres o madres del mismo sexo y sus hijos.
Ensamblada: formada por parejas donde, uno a ambos, tienen hijos de relaciones anteriores.
La importancia de la familia está en brindar amor, seguridad y la protección de sus miembros; permite el crecimiento y la educación de los niños; enseña normas, costumbres y valores para vivir en comunidad.
El Diccionarios de la Lengua Española la define como un grupo de personas emparentadas entre sí que viven juntas, lo que lleva implícito los conceptos de parentesco y convivencia.
Según la Declaración Universal de los Derechos Humanos, es el elemento natural , universal y fundamental de la sociedad, tiene derecho a la protección de la sociedad y del Estado.
El artículo 42 de la Constitución Política de Colombia la define como el núcleo principal de la sociedad. Se constituye mediante vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio, o por la voluntad responsable de conformarla. Entre sus principios fundamentales están: la protección del Estado, igualdad y respeto, inviolabilidad, prohibición de violencia.
La familia nos representa una gran seguridad, tranquilidad, respeto, lealtad y libertad. Esta es la definición de una familia perfecta, que cumple con los lineamientos legales, donde todo es paz, apoyo, armonía y tranquilidad; sin embargo, todo cambia de color cuando escucho las siguientes frases:
Perdoné muchas cosas bajo el concepto de “FAMILIA”.
Callé el abuso para no generarle dolor a mis abuelos.
Toleré el maltrato porque somos familia y las familias se aman.
Justifiqué la manipulación con “es que así es mamá o papá”.
Minimicé las ofensas con un “así hemos sido siempre”.
Acepté las comparaciones hirientes como parte de las reuniones familiares.
Fingí que todo estaba bien para no “destruir la familia”.
Acepté el control excesivo bajo la excusa de “te estoy protegiendo”.
Los vínculos sanos no se construyen a costa de tu paz.
El amor no duele y poner límites no es egoísmo.
Creí que el amor familiar lo justificaba todo, incluso el dolor.
Y, ¿tú qué has callado con nombre de la “unión familiar?”
A muchos nos enseñaron que “aguantar” era sinónimo de amar.
Que callar era lealtad, que el dolor era normal, que las crisis eran sinónimo de crecimiento.
Perdonar no significa permitir que el daño continúe. Significa liberarte del peso de lo que no te sirve, incluso si viene de quienes más deberían quererte, cuidarte y protegerte. Si este es el comportamiento interno en esa institución familiar, estamos frente a una de las grandes mentiras, la familia no es el lugar seguro que todos necesitamos, donde nos resguardamos cuando requerimos de protección y amparo, en muchos casos se convierte en ese sitio que nos obliga a caminar como sobre cáscaras de huevo y a cuidarnos de los demás parientes, familiares y cercanos consanguíneos.


