RESUCITÓ LAUREANO: ¡VIVA CRISTO REY ¡

OpiniónRESUCITÓ LAUREANO: ¡VIVA CRISTO REY ¡

El actual mandatario colombiano, llegó al poder manipulando a amplios sectores de la nación, y con el apoyo de los seguidores ingenuos, sencillos y fanáticos de pastores milagreros y curas doctrineros de derecha (obsesionados por combatir al comunismo y borrar las huellas de Petro); cada día que pasa, me indigna más la actuación de algunos sectores de la iglesia católica y pastores evangélicos que se ponen de rodillas y usan su prestigio, para servir de trampolín a líderes a quienes solo les interesa (como a ellos) obtener riqueza y poder.

El gobierno Petro ni siquiera fue reformista, los órganos de control político, impidieron sus reformas con una oposición mezquina y leguleya, disfrazada de democrática, que abandonaba el recinto del Congreso, para acabar el quorum y evitar discutir esas reformas.

El Congreso considerado el recinto de la democracia, es en realidad la cloaca donde los bandidos de cuello blanco hacen las leyes que los favorecen, buscando debilitar la justicia, para desacreditarla e impedir que se aplique y así obtener impunidad.

En artículo publicado el 17 de septiembre en elopinadero.com.co , Álvaro Beltrán Álzate hace un análisis del actual gobierno y sus incongruencias:” Es extraordinario el giro religioso del entonces candidato, Abelardo de La Espriella, existen evidencias de su ateísmo declarado”, “Está en su derecho de creer en lo que quiera, allí no radica la crítica. Esta se da en cómo practica su cacareada conversión, su forma de gobernar hacia quienes depositaron su voto favorable. Ahora bien, después de que el CNE le otorgara su credencial, su gestión debería estar más enfocada en desarrollar y cumplir la Constitución Política”.

En el artículo ¡Viva Cristo Rey¡: Cuando una oración entró en la política colombiana, publicado en elopinadero.com.co el pasado 16 de septiembre, que también recomiendo leer, su autor Juan David Hurtado Bedoya, hace un maravilloso recuento histórico del origen del que parece ser el lema del actual gobierno de Colombia; el autor desmenuza las implicaciones del uso en política de esa expresión: “! Viva Cristo Rey ¡” puede ser una oración, una tradición, una consigna histórica o una expresión política. Su significado no está solamente en las palabras, sino en quien las pronuncia, desde dónde y qué poder representa cuando lo hace. En Colombia, después de dos siglos de disputas entre Iglesia, Estado, liberales y conservadores, esa distinción no es un detalle semántico. Es una lección de nuestra propia historia”.

Es preciso recordar el uso político que se le dio a la frase: “! Viva Cristo Rey ¡ y sus consecuencias sangrientas; las desaparecidas guerrillas no surgieron de la nada, son la consecuencia de los ataques de civiles con complicidad del Estado, a campesinos, hechos que iniciaron hace casi cien años (1930) en Santander; estos abusos y la muerte de Gaitán desencadenaron la violencia de los años 50, exacerbando las atrocidades del gobierno conservador aliado con la policía Chulavita y los pájaros contra los campesinos liberales, años en que los asesinos extasiados gritaban “Viva Cristo Rey”; y la respuesta de bandoleros que azotaron los campos colombianos hasta los años sesenta del pasado siglo. Pareciera que el delirante seudo líder religioso- militar De la Espriella, quisiera revivir esta triste y vergonzosa época.

Es grotesco, por decir lo menos, que al predicador que se negó a revolver los asuntos políticos del imperio romano con los asuntos de la fe: ”Dad al César lo que es del César y a Dios, lo que es de Dios”, lo quieran presentar como rey, desvirtuando la doctrina del perdón, de la tolerancia, del amor por el prójimo; Jesús, el hijo de Dios, nunca buscó ser aliado (ni arrodillado) del poder, ni ejercer como rey, su vida estuvo al servicio de los pecadores y humildes.

La iglesia católica siempre ha reaccionado cuando tocan sus intereses económicos “En la historia de Colombia, durante el siglo XIX, hubo dos grandes guerras civiles donde la oposición o afectación a la iglesia católica fue el detonante principal” (Diario Occidente). La Guerra de los Supremos se originó cuando Márquez ordeno suprimir los conventos menores; en La Guerra de las Escuelas o la Guerra de los Curas, la iglesia católica y el partido conservador se sublevaron contra el gobierno liberal de Aquileo Parra, como rechazo a las reformas que buscaban quitarle a la iglesia el monopolio de la educación pública para implementar una enseñanza laica obligatoria.

Repugna que el actual gobierno, use la expresión “Viva Cristo Rey” para convertir una frase que debería ser de alabanza y reconocimiento, en un fanático grito de combate, copiando el “Viva Cristo Rey” usado como símbolo de militancia religiosa, en el conflicto entre el Estado y la iglesia mexicana.

La violencia colombiana, ha sido causada por caudillos y terratenientes, quienes armaban guerras civiles, llevando a sus desharrapados campesinos a combatir por sus privilegios, haciéndoles creer que defendían los derechos de los labriegos pobres. Pasada la Hegemonía Conservadora, se inicia la República Liberal, que intentó democratizar la propiedad de la tierra, a la que los católicos, adinerados y perversos líderes políticos conservadores se opusieron por medio de la violencia; el anhelo popular de que “la tierra es para el que la trabaja”, ni se ha solucionado ni ha perdido vigencia.

Los campesinos liberales tuvieron que organizarse en autodefensas, para combatir al partido conservador que dirigía el Estado, e impuso la violencia oficial al recuperar poder, y así en lugar de entregar tierras a los campesinos pobres se desata la más feroz contra – reforma agraria, solo superada por los despojos ocasionados por los paramilitares en los años de los mandatos de Uribe.

Los campesinos liberales de los llanos, alzados en armas contra el Estado no eran comunistas, Fidel Castro no había sacado a los gringos de sus casinos y negocios de licor y prostitución en Cuba; los que ignoran estos hechos repiten como loros que “el comunismo genera miseria” sin tomar en cuenta que USA ¿“es un país rico” por ser imperialista y apoderarse con ayuda de títeres como el De la Espriella de los riquezas naturales de los “países pobres” el mundo, ¡así cualquiera puede aparentar ser rico¡; y que Cuba, además de sus corruptos gobiernos, está empobrecida por el bloqueo yanqui a su economía durante más de 60 años, ¡ Así cualquiera se empobrece¡

La violencia urbana está atravesada por el narcotráfico, que tiene descuadernada a nuestra sociedad ¿Por qué muchos creen que, lucrarse de las drogas es solo derecho de grandes personajes colombianos? Sí los gringos siguen comprando polvo blanco para aspirar ¿Por qué los delincuentes del bajo mundo no pueden participar del negocio de las élites? Sin duda, el narcotráfico es el mayor problema de nuestra sociedad.

Fumigar la coca, que también destruye los cultivos de pan coger de los campesinos ¿afecta a los grandes capos narcotraficantes? A propósito ¿Cuándo veremos extinciones de dominio contra grandes propiedades y ollas de micro – tráfico? Pareciera que el eje cafetero fuera una arcadia libre de narcos y drogas, pero la realidad muestra que somos una tierra de llegada y refugio de narcos.

La vía del diálogo, la erradicación y sustitución para acabar con los cultivos ilegales además de ser difícil y sinuosa, no ha logrado acabar con ellos; comprarles químicos a las empresas gringas para fumigar esos cultivos, tampoco ha logrado acabarlos; ambas estrategias han mostrado ser insuficientes y, a esto añadamos que, el Estado además de abandonar los territorios en manos de los violentos, se ha quedado corto en los programas de sustitución de cultivos.

No pretendo reivindicar los diálogos de paz que no llegaron a ninguna parte; tampoco quiero descalificar el ataque frontal a la criminalidad, cuya promesa es acabar con los grupos armados al margen de la ley; estos narcos actuales no pretenden tomar el poder, ni representan al pueblo, al que amenazan y asesinan; también estoy en favor de arrasar con los cultivos de coca y acabar con la producción de cocaína. Hay que eliminar por igual, a grandes capos y micro vendedores de drogas del país. Noto con preocupación que, como sociedad parecemos un perro obsesionado con morderse la cola, sin distraerse o mirar para otro lado.

Las ideas sectarias y retrógradas de Laureano, del partido conservador y la extrema derecha, hoy son encarnadas por De la Espriella, los curas, pastores, sionistas, terratenientes y grandes empresarios que sueñan con deshacer las reformas sociales que gobiernos liberales y el de Petro impulsaron en favor de los trabajadores y sectores populares; por desgracia los atropellos del gobierno del abogado- presidente, no solo afectarán a los que no votamos por él, sino también a sus engañados e ilusos electores, y a los apáticos abstencionistas.

No deja de ser irónico que los violentos, a quienes hoy quiere combatir la derecha por las armas, sean los herederos de los campesinos atropellados en el siglo pasado por esa misma derecha; estos monstruos, fueron creados por las élites de derecha que al negarles derechos y asesinarlos, prendieron la mecha inicial de un conflicto que, se reinicia y se vuelve más complejo con el paso de los años.

Los cuerpos – trofeo exhibidos hoy con orgullo, son otra cara de la perdurable violencia colombiana. Aunque no condeno el uso de las armas para combatir la delincuencia, no hay que olvidar que, en las guerras, incluida la de Troya, se trataba respeto a los “enemigos” muertos. Es de esperar que los falsos positivos acompañados de gritos de “Viva Cristo Rey” no vuelvan a resonar en el territorio colombiano.

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