Aerocafé hace rugir a los leopardos

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Por LUIS F. CARDONA GUTIERREZ

El augusto recinto de la Asamblea de Caldas donde a comienzos del siglo veinte nació el movimiento de los leopardos, una legión del conservatismo colombiano que se caracterizó por la fogosidad de sus tribunos, volvió a rugir en la sesión del jueves 19 de noviembre. Los diputados se cansaron de escuchar verdades a medias en torno al proyectado Aeropuerto del Café en Palestina. Según cifras reveladas por el ingeniero civil y profesor universitario Gonzalo Duque en las últimas dos décadas se han “enterrado” más de 150 millones de dólares en terraplenes y todavía ni se vislumbra un atisbo de pista.

Cuando todo parecía indicar que la comunidad manizaleña terminaría por aceptar mansamente que el gobierno nacional le desembolsara a Aerocafé otros 400.000 millones de pesos para darle gusto a la poderosa clase política, sucedió algo que cambiaría el rumbo de los acontecimientos. 

Por primera vez los corporados pudieron conocer, de voz de los interesados, la propuesta de Alianza Público Privada para la construcción de un Aeropuerto Internacional en dichos predios con capital netamente privado, en una suma que supera los 690 millones de dólares.

Los diputados fueron advertidos por el ingeniero Leonardo Alzate López, una autoridad mundial en materia de suelos, de la fragilidad de los terrenos y el peligro de insistir en las tradicionales formas constructivas que, en dos décadas, no han dado resultados y han convertido la montaña en un terraplén. 

Ingeniero Leonardo Alzate López, presidente de Fibercell

Se rompió el unamismo. Uno de ellos, el liberal Hernán Alberto Bedoya, dijo que le solicitará al gobierno departamental una explicación satisfactoria de por qué no se les había permitido conocer antes los detalles de la APP presentada por la firma Fibercell, pese a que con un privado el estado se ahorraría un gasto millonario en tiempos de vacas flacas, que bien podría destinarse a otra infraestructura más difícil de financiar como la tercera línea del cable aéreo, u otra inversión social para contrarrestar el empobrecimiento de la comunidad por causa de la pandemia.

Personas muy poderosas habían logrado convencer a altos dirigentes y empresarios de que no se escuchara la propuesta del inversionista privado y se mantuviera el estatu quo argumentando que lo que necesita Caldas es construir el aeropuerto en tres etapas y que la primera debería ser de 1.400 metros de pista, el mismo tamaño de La Nubia, pero a 20 kilómetros de la capital caldense. Matecaña en Pereira está a 40 y tiene una pista de 2.600 metros, está habilitada para operar las 24 horas, tiene más y mejores rutas y por tanto se puede viajar a más bajos costos. 

Descalificaban al proponente, haciéndolo parecer como un “mitómano” por su propuesta innovadora; lo tildaban de insolvente, porque su representante no anda en lujosos coches escoltados y de “fantasma” porque no tiene una ostentosa oficina en Manizales. Y lo tachaban de no contar con experiencia en la construcción de aeropuertos, que no la tiene él, pero sí sus asociados.  Como si el problema grave en Palestina fuera otro que la fragilidad del terreno.

El ingeniero Alzate respondió con argumentos. Mostró en detalle estudios técnicos, económicos, ambientales y financieros.  Habló de la fragilidad de los suelos y la innovadora tecnología con que pretende construir en tiempo récord no un pequeño aeropuerto de 1.400 metros de pista sino un Aeropuerto Internacional con una pista de 4,360 metros, en condiciones muy superiores a El Dorado y Rionegro, gracias a la sumatoria de capital humano y técnico de distintos países, que hará uso de nanotecnología para causarle el menor impacto ambiental posible a la montaña con la mayor eficiencia. Tal como sucedió en Wuhan donde, con motivo de la pandemia, ingenieros chinos construyeron en 10 días un hospital con capacidad para mil 500 camas.

La evidencia y el poder de la palabra, y muy seguramente la autoridad moral y profesional del profesor Gonzalo Duque, disuadieron a los diputados caldenses que han optado por exigirle al gobernador Luis Carlos Velásquez y a la gerente de Aerocafé Amparo Sánchez, le concedan al privado el derecho de la duda.

Piden que se les responda si una Alianza Público Privada le conviene o no a la región y por qué hasta ahora lo único que les han dicho es que los estudios de Aerocafé están avanzados en un 80 por ciento, pero no se los han dado a conocer.    

Al final del debate los representantes del pueblo entendieron que lo que está en juego es un megaproyecto de impacto nacional en beneficio del desarrollo socio económico del Eje Cafetero, que será de nodo de convergencia de las Américas desde el centro del triángulo de oro, donde se podrá volar directo a Europa, Asia y Norteamérica a bajo costo, y despachar las exportaciones que a los precios actuales no son competitivas, haciendo realidad el turismo masivo al Paisaje Cultural Cafetero, patrimonio cultural e inmaterial de la humanidad.

Como lo dijeron los diputados Hernán Alberto Correa y Camilo Gaviria, citando la frase de algún pensador: “Necio es quien hace siempre lo mismo esperando obtener resultados diferentes” y eso es precisamente lo que se ha venido haciendo desde hace dos décadas en Palestina, de cuenta del peculio público.

Anexo: video de la sesiòn de la Asamblea de Caldas

(5) En vivo | Facebook

https://www.facebook.com/watch/live/?v=726933737917712&ref=watch_permalink

1 COMENTARIO

  1. «Sean irracionales» para obtener resultados diferentes. Me llama poderosamente la atención esta frase atribuida a un escritor de ciencia ficción porque si se apuesta a nuevos proyectos bien fundamentados, con tecnología del siglo XXI a la cabeza de ingenieros con altísima preparación y experiencia, de igual forma se pueden obtener resultados muy positivos. Es fundamental darle paso al desarrollo de nuestra región, no conformarse con pequeñas obras que no le suman valor a lo existente.

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