¡Salvar al Congreso!

1
28

El problema no es que haya uno que otro parlamentario corrupto o inepto; en todas las instituciones hay quienes no dan la talla. Lo es la ilegitimidad y creciente irrelevancia del Congreso. Salvarlo es una prioridad nacional.

POR JORGE H. BOTERO

Varios criterios deben ser tenidos en cuenta para establecer si un país cualquiera cuenta con instituciones democráticas: respeto a los derechos humanos, primordialmente la vida y la libertad, amplios espacios para criticar a quienes gobiernan, y la fortaleza de una institución crucial: el Congreso. No obstante, su prestigio, en muchas partes del mundo, anda por los suelos. Grave que así suceda. La democracia representativa, que en esa institución radica, no puede ser sustituida por las modalidades de democracia directa que hoy proliferan, así sean legales y, en ciertos casos, justificadas. Tampoco por el activismo político de los jueces.

Preservar el sistema bicameral tiene sentido para lograr un esquema de representación que considere tanto la ubicaciónde la población como la geografía política. Por eso, para la integración de la Cámara de Representantes, se debe tener en cuenta, como hoy sucede, la distribución de la poblaciónentre los departamentos y el Distrito Capital. Para la conformación del Senado, sin embargo, cabe una modificación: garantizar que todos los departamentos elijan un senador, mientras que los demás integrantes del Senado se eligirían, conforme a la regla vigente, en una circunscripción nacional, que es la manera idónea para lograr que las minorías, que pueden estar dispersas en muchos lugares, accedan al Congreso.

Mantener un Senado con 108 integrantes parece razonable, no así tener 172 representantes en la Cámara; su número podría ser el mismo en ambas corporaciones. ¿Para qué? Para hacer más visibles a los congresistas y, por lo tanto, más responsables frente a la ciudadanía. La idea de que el tamaño de la Cámara debe ser función directa de la dinámica poblacional carece de sentido; conduciría a un Congreso -ya muy voluminoso y poco funcional- que crecería indefinidamente mientras la población siga aumentando.

Desde luego, es claro que los actuales representantes, que seguramente aspiran a la reelección, no estarían inclinados a acoger esta iniciativa, salvo si se estipula que este aspecto de la eventual reforma no regiría para las elecciones de 2022, sino de allí en adelante.

Tal vez no haya regla que mayores daños haya causado a los partidos políticos -hoy marginados de los debates nacionales y convertidos en meras fabricas de avales- que el denominado voto preferente. Esta norma determina que los votantes, para integrar los cuerpos de representación popular, puedan escoger al candidato de sus preferencias entre los que integran la lista conformada por el partido. De este modo, se fortalece el poder caudillista en detrimento dela institución partidaria. Por el contrario, si se vota por la lista, resultarían elegidos sus integrantes en orden descendente en función de los votos totales obtenidos por ella. De este modo, la competencia por obtener un lugar de privilegio se daría al interior de los partidos y no por fuera de estos. Este siempre fue el mecanismo utilizado que, infortunadamente, modificamos en el 2003. Retornar a la regla tradicional es un cambio indispensable. Le quitaríamos poder a los aspirantes a candidatos, cada uno de los cuales maneja su propia empresa electoral, para fortalecer los lideres de los partidos; cabe suponer que estos estarán más comprometidos con la ideología de su colectividad y la actualización de sus plataformas electorales. Precisamente en este ambiente institucional surgieron líderes políticos tales como Álvaro Gómez y Virgilio Barco, Misael Pastrana y López Michelsen. 

Suele creerse que la única o principal tarea de los parlamentarios consiste en proponer y votar leyes. Es falso. Les corresponde también adelantar debates de control políticoigualmente, tienen que estar en contacto permanente con sus electores, no solo en época electoral. No son, pues, en su mayoría, los vagos redomados que muchos piensan. Dicho esto, es evidente que el intervalo entre la primera parte de la legislatura, que finaliza el 16 de diciembre, y la segunda, que comienza el 16 de marzo, es enexceso dilatado. Reducir esos tres meses de receso a uno sería bueno para el prestigio y eficiencia de la institución.

Bajo la hipótesis de que ello conduciría a una sana renovación del Congreso, se ha planteado la conveniencia de reducir a tres los periodos para los cuales pueden ser elegidos los congresistas. Dudo de que ese fuera el resultado y de que la idea sea conveniente. Podría conducir a que los parlamentarios en ejercicio, como en la actualidad tantas veces sucede, promuevan a los integrantes de su grupo político, que con frecuencia son sus familiares, cuando no quieren o no pueden concurrir a las urnas. Recuérdese que la Carta de 1991 ordenó la revocatoria del Congreso convencida de que hacerlo conduciría a una amplía renovación política, la cual no tuvo lugar. De otro lado, la profesionalización del servicio público es un objetivo encomiable, incluida la representación popular. Si adoptamos medidas para mejorar la calidad y transparencia de la contienda electoral, los congresistas en ejercicio tendrán que esforzarse en mayor medida para conseguir el respaldo ciudadano.

Es muy popular pedir que se reduzcan los sueldos de los congresistas. La verdad es que los nuestros no reciben remuneraciones mayores que las de sus pares en países semejantes. Aquí no les permitimos ninguna otra ocupación remunerada, lo que no sucede en otras latitudes. Dicho esto, es muy nocivo -y debe ser corregido- que tengan, definido por ellos mismos, un régimen tributario privilegiado. 

Estas reformas apuntan a restablecer el aprecio ciudadano por su parlamento. Necesitamos igualmente que sea más eficiente; ese será nuestro tema de la semana entrante.

Briznas poéticas. Deslumbrante, en su sencillez, Horacio Benavides: Tener trece años / y el corazón latiendo a la intemperie / Ir al primer encuentro / sin escapatoria /como a la más feliz condena / …Aproximarse al amor / como a un precipicio / o a la orilla de una pradera encendida.

1 COMENTARIO

  1. Doctor Botero: con respeto , que forma tan romántica de describir algunas de las funciones de los congresistas, de su función de control político, de su función de mantener contacto con el votante, de ser responsables en defender leyes que favorezcan al elector.
    Cómo entender el hundimiento de proyectos de ley, sólo por nombrar algunas:
    > El paso de varios usuarios del sistema privado de salud al sistema de Colpensiones?
    > El favorecer con una renta universal , a muchos pobres?
    > El permitir que las Mypimes, tuvieran mejor apoyo económico.?
    Como explicar que deben ser éticos: varios investigados por corrupción.
    No se trata de que solo algunos, no,
    Su obligación es ser política, social y moralmente correctos.
    Pero , en el Congreso se ha institucionalizado: la corrupción, la mentira, la violación a la ley, el lenguaje agresivo y peyorativo.
    Reconocer que son un numero bastante numeroso.
    Reconocer que muchos de nosotros observamos como allí: se negocia, se trafica, con la ley, con los contratos: antes, durante y después de ser elegidos.
    Identificar a Congresistas, que hayan votado en contra de lo favorable socialmente , es una obligación moral, y generar una campaña para su no reelección es lo políticamente correcto.

Deja tu comentario

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí