Sin límites – Mujer

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Por LUIS ALBERTO MARTÍNEZ

Es una linda imagen hecha realidad, con ternura y mucha pasión nos encontramos con la perfección; no existe en la faz de la tierra otro ser capaz de dar vida, con tanto amor, y tanto dolor.

Mujer, bañada en sentimientos con la dulzura y humildad de una Virgen que iluminada dio luz al Hijo de Dios, el Redentor, al Salvador del mundo, ante quien caemos de rodillas en momentos de dolor.

Aunque llegue la tormenta, y el frio congele y lastime nuestras almas, el corazón de madre y señora late con devoción y eleva plegarias al cielo para que cese el dolor.

Ellas son la razón de nuestras vidas, las que cubren con sollozos y lágrimas las fatigas de nuestros días. Ellas, dueñas de ocultos designios nos alejan del peligro, y sin medir distancias ni temores nos cubren con amor.

Mujer que, en instantes de locura y eterna efusión, desnuda su cuerpo y abraza al hombre, y llena de emoción en un manantial de placeres cae rendida, y mirando al cielo y con mucho candor, satisfaces sus deseos con cariño y amor.

Mujer que con tiernas y delicadas manos, y con profunda inspiración haces alimentos que llenan y dan gozo, y su rico sabor nos recuerda que fueron hechos con mucho amor.

En épocas de tristezas se ven atribuladas y en medio de sus tormentos se acuerdan que hay un Dios, y con ferviente fe imploran su ayuda la cual llega como pétalos en flor, que da aliento a sus penas y se convierten en un sueño de amor.

Mujer, naciste para ser amada, más nunca maltratada, eres digna de las más lindas palabras y en pasajes de alegría y eterno furor recibes regalos empacados con agrado y esplendor, adornados con una bella flor, cuyo aroma respiras y te acuerdas de un gran amor.

Podría seguir hablando de esta maravillosa creación con palabras bonitas que son de inspiración. Ellas inteligentes y bellas, también padecen amarguras, pero con valor aguantan, todo por amor.

Que vuelva el alivio al mundo entero, las mujeres suplican al Creador, que acabe con el fantasma que nos tiene atribulados y llenos de pavor. Con oración y mucho amor, haciendo uso de las medidas de protección sigamos unidos hasta que nos inyecten la vacuna, señal de curación. He dicho

Felicidades. Luis Alberto Martínez. LAM

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