UNA CIUDAD SIN AEROPUERTO

OpiniónUNA CIUDAD SIN AEROPUERTO

Por Humberto Tobón*

La concesión del aeropuerto Matecaña generó serios cuestionamientos técnicos y éticos por parte de un grupo de dirigentes preocupado por el manejo de los recursos públicos. Pero en general a los ciudadanos y sus organizaciones poco les importó.
Ese afortunado concesionario, acudiendo a esguinces legales, no le ha pagado al municipio lo que le debe por concepto de estampillas. Una suma multimillonaria. Sólo algunos han protestado.
Luego se supo que se evalúa seguir concesionando el aeropuerto, para que se realicen unas obras de ampliación de la infraestructura que tienen un costo de alrededor de 135 mil millones de pesos, un valor similar de lo que han costado las festividades de Pereira y las celebraciones decembrinas en los últimos años.
El diseño arquitectónico del aeropuerto Matecaña resultó siendo atractivo. Pero con fallas, una de ellas en su techo. Hace dos años se denunció que en la temporada invernal llovía más adentro que afuera. Fue un primer llamado de atención sobre la calidad de la obra. Casi nadie dijo nada.
Con el terremoto del 10 de agosto, ese mismo techo se vino abajo. Mató a tres personas, una noticia que ha pasado relativamente desapercibida, e inhabilitó el edificio para prestar sus servicios aeronáuticos.
Dos semanas después del terremoto, Pereira sigue sin aeropuerto, y podría estarlo durante el resto del mes de agosto, lo que ha generado un impacto económico para la ciudad, aún no dimensionado, pero realmente muy grave. Las aerolíneas suspendieron sus viajes desde Matecaña y varias de ellas los han reprogramado por el Edén en el Quindío.
Buena parte de los viajeros ha optado por desplazarse vía terrestre hacia Palmira, Bogotá o Medellín para tomar sus vuelos especialmente hacia el exterior o hacia el Caribe.
La pregunta que queda vigente y que muy seguramente nunca tendrá respuesta, como ocurre con el pago de las estampillas, es quién va a responder penalmente por la muerte de las tres personas ocurridas en las instalaciones del aeropuerto, y quién va a asumir los inmensos daños económicos producidos por un aeropuerto paralizado durante tantos días. Para lo primero la respuesta será que hay unos seguros que cubren a los visitantes del aeropuerto y para lo segundo, que fue responsabilidad de la naturaleza.
*Economista y periodista

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