domingo, mayo 24, 2026

¿POR QUÉ NO QUIEREN QUE LOS MEDIOS ALTERNATIVOS SE FORMALICEN?

OpiniónEditorial¿POR QUÉ NO QUIEREN QUE LOS MEDIOS ALTERNATIVOS SE FORMALICEN?

Los medios de comunicación viven de la pauta, tanto privada como pública. La publicidad permite promover productos, servicios o dar a conocer la ejecución de planes gubernamentales. Sin periodismo, gran parte de esas noticias quedaría en el tintero y la ciudadanía recibiría una visión incompleta, dominada por hechos negativos.  El Opinadero, es una persona jurídica registrada en Cámara de Comercio bajo la figura de SAS, con una estructura modular pensada para crecer en la medida en que su marca —también protegida ante la Superintendencia de Industria y Comercio— ganara prestigio.  Formalizarnos no fue un capricho, sino una decisión consciente: dejar un legado local, regional y nacional, y proyectarnos como generadores de empleo en el gremio periodístico. Pero algunos servidores públicos insisten en encasillarnos como subordinados.  Sin embargo, en seis años de existencia hemos debido luchar contra molinos de viento porque nuestra sociedad parece reacia a admitir la “formalidad”. Es común toparnos con asesores de contratación —especialmente en el sector público— que desconocen, o pretenden desconocer, la diferencia entre una persona natural y una jurídica.   Para la muestra un botón: La autoridad ambiental de Risaralda nos solicitó tarifas y soportes con miras a pautar. Tras cumplir con un extenuante listado de requisitos y subir la documentación al Secop y cuando solo faltaba el Acta de Inicio apareció una exigencia insólita: certificar que nuestra persona jurídica no tenía parentescos con funcionarios de la entidad. Un requisito absurdo, pues ese tipo de certificación corresponde al representante legal, que sí es persona natural y no a la empresa que no tiene forma humana.  Acudiendo a la lógica entregamos la Certificación  en persona del Representante Legal, pero el documento fue rechazado supuestamente por los abogados, como si existiera la posibilidad de que una empresa fuera “prima” o “hermana” de un funcionario público.  Paradójicamente, mientras se nos cierran las puertas, en el sector público proliferan distintas y aberrantes formas de nepotismo. Ignoramos cómo logran colarse, al mismo tiempo que a nuestra empresa se le excluye en el último instante, impidiéndole contratar y ejercer su objeto social.

¿Qué hay detrás de esta tramoya? No lo sabemos. Lo cierto es que fueron ellos mismos quienes nos invitaron a contratar, dejando la huella de un intento fallido en el Secop y en nuestra memoria la tristeza por el tiempo perdido y la moral maltratada.

Mientras tanto, “cerca del 55% de los trabajadores en Colombia (13 millones de personas) se encuentran en la informalidad, según el DANE, es decir, sin acceso a salud, pensión y otras prestaciones. Este es uno de los principales cuellos de botella de la economía colombiana”, como lo señaló Alejandro Jaramillo Fonseca, analista de coyuntura económica y laboral.

¿Cómo desmontar el paradigma si desde los entes oficiales se desmotiva cualquier intento de formalización?

¿O será que nos quieren débiles para doblegarnos?

2 COMENTARIOS

  1. Mi estimado Quijote estás viviendo el drama de la burocracia paquidermica y llega de “genios”’que creen sabérselas todas y ser Catones de sus entidades, pero que mientras fungen como tales, los ratones se les cuelan por entre los pies sin que las vean . ¿O si, y se hacen los locos? 🤔

  2. Somos soñadores como el Quijote que evocas en tu comentario, pero al igual que Gandhi nosotros también tenemos un sueño, y es que algún día en Colombia se pueda hacer empresa periodística sin necesidad de venderle el alma al diablo, teniendo como único jefe al pueblo para el cual trabajamos, como lo preguntaba nuestro común maestro Juan Gossaín. Abrazos y gracias por leernos y comentarnos.

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