Se siembran las ilusiones cuando el cielo se viste de color.
Mi favorita es la puesta de sol.
Se tiñen las nubes de rojo y violeta;
es un espectáculo efímero que cambia en cada posición.
Es cierto: nunca habrá un ocaso igual al otro.
Me apasiona ver tanta maravilla creada por Dios,
pero tras el despliegue de luces, vuelvo a la tierra.
Los sueños son sueños
y la ilusión es una ilusión.
Al final del día, cuando el sol se oculta,
no basta con lo imaginado;
cosechas la vivencia, lo tangible,
y es lo que llevas en el corazón.


