CUANDO EL PODER EXPROPIA LA PALABRA: PEREIRA NAUFRAGA EN EL SILENCIO

OpiniónCUANDO EL PODER EXPROPIA LA PALABRA: PEREIRA NAUFRAGA EN EL SILENCIO

La solidaridad humana trasciende las barreras ideológicas, políticas o religiosas. Ante ataques injustos, mentiras o persecuciones que ponen en riesgo la vida y los derechos de alguien, la defensa de la dignidad ajena es un deber moral inquebrantable, incluso frente al desacuerdo profundo.

«No estoy de acuerdo con lo que dice, pero defenderé con mi vida su derecho a decirlo». — Evelyn Beatrice Hall / Voltaire.

Expreso públicamente mi solidaridad y absoluto respaldo al exconcejal y excandidato Steven Cárdenas frente al atropello institucional del que fue víctima la semana pasada. Aunque políticamente somos contradictores ideológicos y militamos en orillas opuestas, reconozco y apoyo su valiente, técnico y juicioso papel de denuncia en los sobrecostos de la infraestructura local. El uso del aparato de la Alcaldía para cancelarle una convocatoria en un espacio universitario, el hostigamiento de la Secretaría de Gobierno para desalojarlo de un parque público en Los Álamos y las amenazas a sus operarios logísticos configuran una flagrante violación al artículo 40 de la Constitución y a las garantías de participación ciudadana.

Como ciudadano nacido en esta capital, ingeniero civil y habiendo servido como concejal y diputado electo por el voto de opinión, sé que la defensa de lo público no tiene color político. Hoy, nuestra profesión, que debería ser sinónimo de progreso, se encuentra profundamente desacreditada por la descarada corrupción que carcome la contratación estatal en la región.

Asistimos a un naufragio institucional sin precedentes. Obras emblemáticas y con aumentos injustificados en su costo, como la intersección de Corales, la remodelación del estadio Hernán Ramírez Villegas, la accidentada vía Los Colibríes y la concesión del alumbrado público, evidencian un patrón perverso: contratos adjudicados bajo diseños obsoletos o deficientes que sirven como fachada para sobrecostos incontrolables. Todo esto ocurre a la vista de todo el mundo, bajo un descaro y abuso de funciones insostenible.

Lo más grave es la impunidad y el silencio sepulcral que rodea esta debacle. Los organismos de control local exhiben una nula o ineficaz actuación; las denuncias penales se quedan estancadas en indagaciones eternas que jamás llegan a juicio. Mientras tanto, la autocracia local consolida un régimen de nepotismo abusivo: un mandatario que, sin pudor legal, impuso las curules de su esposa en el Senado y de su entenada en la Cámara de Representantes, y que ahora pretende perpetuar su poder imponiendo un alcalde y un concejo de bolsillo, para asegurar el control total de la ciudad.

Ante este atropello, la cobardía colectiva es vergonzosa. Los partidos políticos tradicionales y alternativos guardaron silencio por conveniencia, y ni los propios correligionarios de Cárdenas se atrevieron a defenderlo. Los medios de comunicación locales, sometidos bajo el yugo y el chantaje de la pauta publicitaria oficial, callaron ante este ataque directo a la libertad de prensa, mientras los gremios económicos actúan como cómplices con su indiferencia.

Esta es una señal nefasta y peligrosa de cara a los comicios del próximo año. Si permitimos que el sicariato moral en redes sociales, operado por bots e influencers oficiales, y la censura de Estado definan quién puede hablar, habremos entregado Pereira a las mafias. Hago un llamado urgente a la ciudadanía: debemos defender el sagrado derecho a opinar, protestar y exigir transparencia. Si no despertamos frente a esta perversión electoral, el destino de nuestra sociedad será el colapso absoluto. Pereira no puede seguir naufragando en la complacencia. ¡A mí me hicieron la misma, y no descansarán hasta acabarme, no lo lograrán!

2 COMENTARIOS

  1. Me gusta la columna del opinadero lo curioso es que hasta ahora se den cuenta de lo que viene pasando no solo en pereira sino en todo el país donde decir la verdad es casi el camino a perder la vida, donde la justicia actúa de acuerdo a los intereses del momento, las ias están al servicio de oscuros intereses y la gente adormecida porque piensa que no es con él y el problema es cuando me tocan a mi. Recuerdo cuando los miembros de una familia se enfermaron y un personaje salió a poner el grito en el cielo utilizando medios y de todo cuando yo enferme los mismos se dieron cuenta y no dijeron nada la indiferencia está carcomiendo la sociedad

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