LA NECESARIA INTEGRACIÓN DEL AEROPUERTO MATECAÑA Y EL AEROPUERTO DE SANTA ANA DE CARTAGO.

OpiniónLA NECESARIA INTEGRACIÓN DEL AEROPUERTO MATECAÑA Y EL AEROPUERTO DE SANTA ANA DE CARTAGO.

Onésimo Vásquez Posada

Agosto 26/2026

El terremoto del 10 de agosto de 2026 dejó en evidencia algo que la lógica técnica llevaba decenios susurrando: la infraestructura no responde al orgullo político ni a los mapas administrativos. Mientras la terminal de pasajeros del Aeropuerto Internacional Matecaña de Pereira quedaba inoperativa tras el colapso de sus estructuras internas, miles de viajeros y toneladas de carga turística y comercial del Eje Cafetero quedaron varados en un embudo logístico. A solo 25 minutos de distancia, sobre la planicie del norte del Valle del Cauca, la pista de 2.200 metros del Aeropuerto Santa Ana de Cartago —recientemente reclasificada a categoría 4C y beneficiada por cielos abiertos y excelentes condiciones de viento— permanecía semi-utilizada, sirviendo en su mayoría a escuelas de aviación y vuelos privados.

Esta estampa, que parece una escena escrita por los Tres Chiflados o destinada a un episodio de Ripley, no es una casualidad del destino. Es el síntoma crónico de un problema histórico en el occidente colombiano: el regionalismo miope y la fragmentación de intereses económicos municipales sobre el sentido común de la aeronavegación.

Una trampa geográfica llamada Matecaña

Construido en 1944 gracias al encomiable civismo pereirano, Matecaña fue el motor del desarrollo urbano y económico de Risaralda durante la segunda mitad del siglo XX. Sin embargo, lo que en su momento fue un logro cívico hoy es un cuello de botella físico.

El aeropuerto de Pereira sufre problemas estructurales que no se corrigen únicamente con inversiones multimillonarias en nuevas terminales de pasajeros:

  • Ubicación urbana y topografía encajonada: Emplazado en una meseta rodeada de laderas pronunciadas y con la mancha urbana encima, operar en Matecaña es una maniobra compleja donde la pista actúa prácticamente en una sola cabecera. La falta de margen de seguridad convierte a la terminal en un entorno técnicamente inflexible.
  • Vulnerabilidad climática e infraestructura vial: Cierres preventivos por baja visibilidad o derrumbes en sus vías de acceso (como la Avenida 30 de Agosto) son recurrentes ante eventos meteorológicos.
  • Limitación de expansión: La pista no cuenta con el espacio físico requerido para extensiones de gran calado que permitan la llegada constante de aeronaves de fuselaje ancho para rutas intercontinentales sin penalizaciones de peso.

El sismo de 2026 expuso la fragilidad de depender exclusivamente de un único nodo operacional congestionado, que moviliza a más del 75 % de los pasajeros del Eje Cafetero.

Santa Ana: La solución obvia que el límite político in-visibilizó

Por su parte, el Aeropuerto Santa Ana de Cartago reúne características aeronáuticas excepcionales a una altitud de 960 msnm:

  • Condiciones meteorológicas y de visibilidad superiores: Cielos despejados durante la mayor parte del año y vientos estables.
  • Capacidad operativa ampliada: Con la reclasificación a categoría 4C e inversiones estatales y locales, cuenta con potencial para proyectarse no solo como alternativa de pasajeros, sino como la gran plataforma logística y de carga agroexportadora (flores, aguacate Hass) de la región.
  • Proximidad estratégica: Conectado por una red vial plana y fluida, se encuentra a menos de media hora del centro de Pereira.

A pesar de estas ventajas competitivas, Santa Ana ha sido tratado durante décadas como «el aeropuerto del vecino», quedando al margen de las grandes rutas comerciales.

Los obstáculos: Regionalismo absurdo e intereses locales

¿Por qué dos infraestructuras aéreas situadas a 20 kilómetros de distancia no operan como un solo sistema integrado?

  1. La frontera invisible del departamento: La rivalidad política e institucional entre el departamento de Risaralda y el del Valle del Cauca ha pesado más que la integración territorial. Ver a Santa Ana como el aeropuerto de Cartago y no como una infraestructura de la ecorregión ha alimentado el celo político de no «regalarle» tráfico aéreo ni ingresos fiscales a otra jurisdicción.
  2. El celo del recaudo y la soberanía municipal: Los debates en el Concejo de Pereira reflejan la principal preocupación de las dirigencias locales: la pérdida de rentas, tasas aeroportuarias y competitividad percibida si el tráfico de pasajeros o carga se desplaza a Cartago. El aeropuerto se considera un activo patriótico e inmobiliario de la ciudad, no una pieza de un sistema logístico regional.
  3. Visiones encontradas de concesión: La existencia de compromisos financieros, alianzas público-privadas y esquemas de explotación en Matecaña genera resistencia a desviar flujos de caja a un terminal ubicado bajo otra administración.

Hacia un sistema aeroportuario regional integrado

Continuar en la lógica de «Pereira contra Cartago» o «Risaralda contra el Valle» es un lujo que la competitividad del centro-occidente colombiano no se puede permitir. La alternativa real no es cerrar Matecaña ni desmantelar su infraestructura, sino construir una Región Aeroportuaria Integrada.

Un esquema de integración positivo y sostenible para el futuro requiere adoptar acciones concretas:

Eje de AcciónEstrategia de Integración
Especialización OperativaConsolidar a Matecaña como el hub central para vuelos ejecutivos, corporativos y de pasajeros de alta frecuencia (puente aéreo nacional), mientras Santa Ana se desarrolla como el gran nodo agroexportador, aeródromo de carga regional y terminal alterno para aeronaves de mayor envergadura o contingencias meteorológicas/sísmicas.
Gobernanza MultijurisdiccionalCrear un esquema de administración conjunta (Autoridad Aeroportuaria Regional o Empresa de Economía Mixta) que incluya a las alcaldías de Pereira y Cartago, junto a las gobernaciones de Risaralda y Valle del Cauca, permitiendo la redistribución equitativa de las tasas aeroportuarias y los dividendos del desarrollo logístico.
Conectividad InfraestructuralOptimizar y blindar la conexión terrestre entre Cartago y Pereira (vía corredor vial de doble calzada y transporte colectivo eficiente) para que la distancia de 20-25 minutos sea percibida por el usuario como una simple transferencia de terminal.

La crisis desatada tras la suspensión temporal de operaciones en Matecaña debe marcar un punto de inflexión. Entender que la conectividad aérea no pertenece a un municipio, sino a la ecorregión del Eje Cafetero y el Norte del Valle, es el primer paso hacia una infraestructura moderna, resiliente y a la altura de las demandas del comercio global.

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