Frase célebre del inglés, John Maynard Keynes, quizás el mejor economista del siglo XX. Padre de la macroeconomía moderna, sobre el verdadero propósito de la economía. Expresó su visión humanista en su libro publicado en 1930, “Las posibilidades económicas de nuestros nietos”, así: «No está lejos el día en que el problema económico ocupe el asiento trasero, que es el lugar que le corresponde, y el terreno del corazón y de la cabeza vuelva a ser ocupado por nuestros verdaderos problemas: los problemas de la vida y de las relaciones humanas, de la creación, del comportamiento y de la religión.”
Defendía que la economía debía ocupar el «asiento trasero», actuando como una herramienta técnica para resolver necesidades cotidianas y permitir a la humanidad enfocarse en su desarrollo personal, así como relacionarse con su entorno. Es la economía como medio, no como fin. Para Keynes, resolver la escasez y los problemas materiales no era el objetivo final de la humanidad, sino un trámite técnico desarrollado entre economistas y la voluntad política de cada gobierno que permita el desarrollo de la dignidad humana, cultural y espiritual.
Keynes argumenta que el mercado libre no se autorregula de forma automática para garantizar el pleno empleo y el bienestar social. Totalmente diferente al neoliberalismo. Su idea central es que el motor principal de la economía es la demanda agregada, que es la suma del consumo individual de personas y empresas, la inversión y el gasto público, más no la oferta.
Sostenía que, durante las crisis económicas el Estado debe intervenir mediante el gasto público para estimular la economía, generar empleo, actuando como un «motor de repuesto». Las políticas anticíclicas en tiempos de recesión, el gobierno debe aumentar el gasto y reducir impuestos, incluso incurriendo en déficit fiscal para reactivar la demanda. En épocas de bonanza, debe hacer lo contrario para evitar la inflación y ahorrar. El efecto multiplicador que cada peso invertido por el Estado en la economía, como las obras públicas y la educación generan un efecto en cadena, multiplicando el ingreso total, la productividad, el consumo y el bienestar colectivo.
Su filosofía busca un equilibrio entre el capitalismo de mercado y la intervención del Estado, viendo al gobierno no como un enemigo del libre mercado, sino como un regulador indispensable para mantener su estabilidad y evitar crisis profundas. Hoy vemos como las fallas estructurales de los organismos de control y de la justicia no son las deseables. Son instituciones capturadas por grandes empresarios del sector real, financiero y dueños de la tierra. Es un Estado con la regulación económica capturada, donde los diseños de control de mercados en lo técnico, legal, financiero y ambiental no están en beneficio colectivo sino al servicio de unos pocos.
Son reflexiones de hace casi un siglo, con plena vigencia. Los modelos neoliberales implantados a finales del siglo pasado, en especial el de “La Escuela de Chicago”, liderados por Milton Friedman, con sus teorías del libre mercado y el control a la circulación del dinero, han llevado al mundo a ser cada vez más desigual. Hoy es más terrible el modelo capitalista donde la tecnología, los activos intangibles, los datos, el software, reemplazan las fábricas, la maquinaria tradicional y el trabajo humano como la principal fuente de riqueza y control social.
El libro: “Tecnofeudalismo”, del economista griego, Yanis Varoufakis, postula que el capitalismo tradicional ha sido reemplazado. En este nuevo orden las grandes empresas tecnológicas actúan como señores feudales, los usuarios de internet funcionamos como siervos digitales que entregamos datos, información y atención. Los pilares del capitalismo, los mercados y el beneficio han sido destronados por plataformas digitales, son feudos, y cobran una “Renta”. Cada vez hay más concentración de la riqueza, más desigualdad.
En el siglo XVIII el nivel de vida en cualquier lugar del mundo apenas era el doble a la región más pobre. Qatar tiene un PIB per cápita de $71,552 USD, mientras que Zimbabue es de $2,893 USD. Esto significa que el ingreso promedio por persona en Qatar es 25 veces mayor que en Zimbabue.
El discurso de que el libre mercado es el mejor regulador de la economía y que por tanto genera bienestar social ha quedado reducido. Las cifras muestran que ello no ha ocurrido, no es más que una falsedad intencionada y reforzada por los medios de comunicación y obligada por una ceguera moral e ignorante con una educación enfocada en que la población no logre pensamiento crítico. Los bajos impuestos para los ricos, apoyada en el gran lobby político al ejecutivo, legislativo, con financiación de sus campañas políticas.
Argumentan algunos economistas que incentivar la inversión da lugar a un mayor crecimiento económico, pero no hay desarrollo económico. La brecha entre ricos y pobres ha aumentado. Estudios de entidades públicas y privadas serias así lo confirman. Colombia es uno de los países más desiguales del mundo.
El propósito fundamental de la economía es administrar recursos escasos, como son: el tiempo, el dinero, el trabajo y las materias primas, para satisfacer las necesidades básicas de su población de forma eficiente y equitativa. Busca optimizar la asignación de recursosal resolver las tres preguntas fundamentales: ¿qué producir?, ¿cómo producirlo? y ¿para quién producirlo? Para elevar el nivel y la calidad de vida de las personas garantizando acceso a bienes esenciales como son: seguridad alimentaria, vivienda, salud, educación, seguridad, infraestructura, conectividad, ciencia y tecnología, protección al medio ambiente. Pretende promover el desarrollo económico con estabilidad, mantener controlada la inflación y reducir el desempleo. Busca mecanismos para reducir las desigualdades sociales y la pobreza.
Todo ese conocimiento desarrollado se ha reducido en atropellar la dignidad humana, fundamento moral de justicia política. El ser humano no es tratado como un fin en sí mismo, sino como un instrumento del Estado. En nuestro país la vida digna en la que cada persona pueda desarrollar sus capacidades básicas a un nivel aceptable se encuentra en altísimo riesgo. Los colombianos requerimos honradez, empatía, conocimiento y experiencia por parte de nuestros gobernantes. Infortunadamente, hoy existe el grotesco estilo de gobernar de un señor que no conoce el Estado, que continuará con más de doscientos años al servicio de élites excluyentes, de rapiña, obedeciendo intereses externos y servilismo en favor de los grandes conglomerados.
Debemos practicar de que soy persona porque tu existes. No hay un yo solo. Para infortunio de la mayoría, la empatía, la alteridad, el ser responsable por el otro más que de mí, ha sido desplazado por el egoísmo, el olvido e ignorancia del pensamiento filosófico. Hoy el manejo emocional del poder de líderes religiosos en defensa de postulados consagrados en libros sagrados como la Biblia, donde el amor al prójimo predicado en los templos; solo funciona allí, pero cuando salen de éstos y llegan al gobierno de cómo mejorar la justicia social, de los pobres, de los trabajadores, de los excluidos, dejan a un lado su predica bíblica y aplican la doctrina del capitalismo salvaje, aceptando incluso genocidios sin mediar empatía.
El propósito fundamental de la economía es guiar la toma de decisiones para mejorar la vida de sus habitantes, pero va en la silla final del tren, pero como guía para las élites. En la primera está liderando la mala gobernanza con buena parte del poder ejecutivo, el legislativo y judicial, capturados por conglomerados, que han impuesto sus intereses. Entre la primera silla y la economía están los grandes capitales beneficiados, con acceso asimétrico a recursos escasos y estratégicos. Es el llamado el “Estado Profundo”, también conocido como “Cloacas del Estado”, con actividades en la “Economía Canalla”. Todo un “Coctel de Buenos Muchachos”.


