Presentación de la serie periodística «Egoyá: la ciudad construida sobre un río»
Por Fernando Sánchez Prada
El terremoto del 10 de agosto volvió a poner a Pereira frente a una realidad que llevaba décadas bajo sus calles.
Mientras los organismos de socorro buscaban sobrevivientes y los ciudadanos trataban de entender por qué unas edificaciones se desplomaron y otras resistieron, un nombre comenzó a repetirse: Egoyá.
La quebrada que alguna vez atravesó el paisaje fue contaminada, canalizada, utilizada como colector y finalmente cubierta. Sobre su antiguo recorrido se levantaron calles, viviendas, comercios, parques y edificios. La ciudad siguió creciendo y Egoyá desapareció de la vista, pero no del subsuelo.
Una parte de los daños más visibles del 10 de agosto se concentró en sectores próximos a ese corredor. La coincidencia merece investigación, no una conclusión precipitada: cercanía no significa causalidad y un terremoto nunca se explica por una sola condición.
Recorrido general de Egoyá bajo Pereira. El trazado es una síntesis cartográfica informativa construida a partir de la cartografía oficial y de documentos municipales consultados; no sustituye levantamientos topográficos ni planos de ingeniería
De ahí nace la pregunta que orienta esta serie: ¿existe alguna relación entre el recorrido de Egoyá y la concentración de daños en sectores del centro de Pereira? No afirmaremos que la quebrada causó la destrucción porque hoy no existe evidencia suficiente para demostrarlo. Tampoco descartaremos la posible influencia del antiguo cauce, los rellenos, los tipos de suelo, la infraestructura subterránea y las construcciones levantadas en su área de influencia.
Una investigación, no una sentencia
Desde El Opinadero queremos reconstruir esta historia con una regla sencilla: diferenciar lo que está comprobado, lo que ha sido propuesto y lo que apenas es una hipótesis. Cada afirmación técnica deberá tener una fuente identificable. Cuando aparezcan palabras especializadas —como amplificación sísmica, relleno antrópico, colector o vulnerabilidad estructural— las explicaremos en lenguaje cotidiano, como lo haría un profesor con sus alumnos, sin deformar su significado.
El punto de partida será documental. Consultaremos la cartografía y los instrumentos de ordenamiento de Pereira; informes y planos de la Empresa de Acueducto y Alcantarillado de Pereira sobre el colector Egoyá; archivos de prensa; fotografías y relatos de habitantes; estudios históricos de la ciudad; la investigación de Correa y Narváez sobre degradación ambiental y riesgo; y el trabajo de Ana Campos García, Escenario sísmico para la ciudad de Pereira, localizado en el catálogo de la Biblioteca Luis Ángel Arango. También buscaremos los estudios posteriores al terremoto y pediremos información a las entidades que administran el suelo, el agua, las redes y la gestión del riesgo.
Las fuentes humanas serán igualmente importantes, pero no reemplazarán los documentos. Escucharemos a habitantes, comerciantes, autoridades, investigadores y profesionales que han trabajado en el corredor. Los recuerdos permiten formular preguntas y localizar hechos; los planos, expedientes y análisis técnicos ayudan a comprobarlos o a corregirlos.
Revisión técnica independiente
Para revisar algunos conceptos técnicos hemos solicitado la asesoría del ingeniero Álvaro Pío Combariza, especialista en Hidráulica, graduado en la Universidad Patricio Lumumba de Moscú, con trabajos de investigación en Siberia y experiencia en distintos proyectos hídricos en Colombia. También contamos con la revisión del geólogo de la Universidad Nacional de Colombia Davey Fernando Carvajal.
Su tarea no será respaldar una tesis previamente escogida, sino ayudarnos a formular mejor las preguntas, detectar errores de interpretación y explicar con precisión qué puede decir la evidencia y qué todavía no permite afirmar.
Las preguntas que recorrerán la serie
¿Por dónde corre hoy Egoyá y qué queda de la quebrada original? ¿Cómo y por qué Pereira decidió canalizarla y cubrirla? ¿Qué papel tuvieron los rellenos, la expansión urbana y las construcciones levantadas sobre su área de influencia? ¿Qué muestran los mapas cuando se comparan el trazado y los daños de los terremotos, en especial los del 10 de agosto? ¿Existe realmente una «línea de destrucción» o esa expresión simplifica una realidad más compleja?
¿Qué habían advertido los estudios anteriores? ¿Qué resolvió el proyecto Nuevo Egoyá y qué asuntos siguen pendientes? ¿Sería posible recuperar algún tramo, crear un parque lineal o reconstruir el corredor sin expulsar a quienes viven y trabajan allí? ¿Qué enseñan Seúl, Madrid Río, el antiguo cauce del Turia y otras experiencias, y qué errores cometeríamos si intentáramos copiarlas sin atender las condiciones de Pereira?
La serie no promete una respuesta cómoda. Promete seguir las huellas visibles e invisibles de una quebrada que la ciudad ocultó y que el terremoto volvió a poner en conversación. El primer capítulo comenzará con la pregunta más básica y, quizá, la más reveladora: ¿por dónde corre realmente Egoyá bajo nuestros pies?
El próximo miércoles nuestra primera entrega: “El río oculto bajo Pereira. Egoyá atraviesa el corazón de la ciudad sin aparecer en el paisaje”


