LA MÚSICA NO AYUDA

OpiniónDerechoLA MÚSICA NO AYUDA

“CUANDO VAYAS CONMIGO”

Esta es una canción interpretada por José José, artista mexicano y compuesta por Manuel Alejandro y su esposa Ana Magdalena, cuyo seudónimo era Purificación Casas, españoles los dos, para el álbum “Secretos” que conociéramos en 1983.

Mi gusto por la música, es ampliamente conocido por mi familia y amigos. Puedo tararear cuanta melodía escucho y esto se debe a que mi padre, Juan Francisco o Don Juan, nos despertaba desde las cinco de la mañana con boleros, los que alternaba con música estilizada o clásica.

Fue por él que conocí a Los Panchos, Los Tres Reyes, Los Tres Diamantes, Trío Vegabajeño y cuanto cantante existía para la época, siempre y cuando interpretara la música que decía algo, que tenía mensaje.  Luego, llegó la balada, la cual no pudo sacar de mi corazón, yo era una adolescente, pero que tampoco pudo entrar al suyo porque decía que no decía nada, que la música era el mismo sonsonete con la repetición de las notas y sin ninguna riqueza literaria.  Su cultura no le permitía disfrutar de sus “remedos de poemas”

Estaba en mi cocina, disfrutando de uno de mis placeres, preparar  los alimentos, hacer el almuerzo, acompañada de escuchar la música romántica, mis baladas que tanto me gustan, pero también escuchando mi voz interna que me invitaba a seguir escribiendo sobre violencia intrafamiliar, sin que importara que me volviera como esa gota que al final rompe la roca, con un tema tan importante y necesario para todos, en todas las familias, ya que por el hecho de ser humanos, tendemos a ser violentos, según innumerables teorías de psicólogos, filósofos, psiquiatras y pensadores en general.  Entendiendo que el flagelo continúa, en mi cocina como único escenario y sin darme cuenta, me sorprendí cantando: “Cuando vayas conmigo no mires a nadie; que tú sabes que yo no consiento un desaire; que me siento muy mal cuando tú vuelves la cara; cuando tienes al lado a quien tanto te ama.  Cuando vayas conmigo no mires a nadie; que alborotas los celos que tengo del aire; que me siento fatal cuando alguien que pasa, por un solo momento distrae tu mirada.  Cuando vayas conmigo, ve apoyada en mi hombro; ve escuchando el latido que lleva mi sangre tan solo” hasta aquí, comencé a sentir una picazón en la cabeza, como si tuviera piojos y la pregunta: Por Dios, ¿qué estoy cantando?

Pero, sigamos con la letra que aquí no termina: “Nada debe importante, que tu mundo se encierre en tu amor y mi amor…”

Cómo hemos podido cantar esta canción, donde se ve reflejada, con claridad, la violencia psicológica, control, celos patológicos y la anulación de la autonomía de la pareja, normalizados históricamente a través de la música.  Pasé de pensar en el cilantro, la sal y la cúrcuma, a recordar letras de muchas canciones violentas, agresivas, incitadoras a celos, traiciones y mentiras, donde la deslealtad se campea como un rasgo claro de la violencia simbólica.

Me impactó tanto su letra, la misma que entoné cientos de veces, que recurrí a las redes para ver si había algún comentario al respecto.  Encontré que en México hay un instituto que se encarga de hacerle el análisis psicológico a letras de boleros, baladas, rancheras y tangos, entre otras y para mi alegría, estaba “Cuando vayas conmigo”

Entre su estudio está que controla la autonomía y espacio personal, mostrando el intento de monitorear y restringir el comportamiento, la mirada y las relaciones de pareja con el mundo exterior coartando su libertad de movimiento y de interacción social.  Algo así como tratarla igual que al caballito cochero. 

Denota celos enfermizos, patológicos, posesividad y culpabilización.  La frase “que alborotas los celos que tengo del aire” o “me siento fatal cuando alguien que pasa, por un momento distrae tu mirara” trasladan la responsabilidad de la inseguridad propia hacia la otra persona.  No permite que la compañera actúe con naturalidad, sino que la responsabiliza de provocar su malestar.  Aparece la amenaza velada y coacción emocional cuando le dice: “tú sabes que yo no consiento un desaire” generando un clima de alerta y miedo constante en la víctima.

Como si fuera poco, se genera el aislamiento afectivo al pretender que la mirada, el pensamiento y el entorno de la pareja se reduzcan exclusivamente a la relación, uno de los silenciosos pasos en el ciclo de la violencia de género.

Estudios desde la sociología y la psicología del arte, como los analizados en SciELO de México, señala que este tipo de composiciones han funcionado durante décadas como un mecanismo cultural que disfraza la posesión, el dominio y la violencia bajo el concepto romántico de la “pasión extrema” o el amor verdadero, normalizándose el amor romántico posesivo bajo la idea de que celar es querer, cuando desde la psicología clínica se entiende como dinámicas de dependencia, apego ansioso, inseguridad profunda y dominación, escalando a la violencia que puede llevar al aislamiento social, violencia emocional severa y, en casos extremos agresiones físicas, homicidios y feminicidios.

Como este tema me pareció tan emocionante, ya estoy haciendo el mismo estudio a algunos boleros, rancheras y baladas, que las he tenido en mi lista musical y que después de analizar su contenido, estoy segura, serán borradas de mis recuerdos.

Dejarías que alguien te dedique esa canción.  No es amor, es una bandera roja que no puedes ignorar.

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