AMOR

Llegamos a la vida gracias al arte divino que nos da el don de unir dos cuerpos en instantes románticos, llenos de voluptuosidad, que, inspirados de gozo ardiente, calman la sed de sus cuerpos anhelantes de emoción.

La atractiva desnudez, el huracán insaciable de labios que acarician en muda adoración, permiten llegar extasiados, en fulminantes ratos de placer.

El temblor de aquellos brazos que con violencia estremecen el suelo, mudo testigo de grandes batallas amorosas y del furor de emociones, se hacen débiles ante el encanto del deseo.

Calmado el movimiento precoz de esos afectos, todo vuelve a la normalidad y con el paso del tiempo, empieza a germinar aquella semilla que, sembrada en noches y días con tanta adoración, nacen otras vidas llenas de gracia, ternura y felicidad.

Pasa el tiempo y aquellos pequeños se hacen grandes, como edificios hechos para resistir cualquier embate de la naturaleza y empiezan a construir su futuro.

Con el correr de los años, y la infancia en pleno furor, donde los juegos infantiles y amores maternales, son ejemplos de alegría, aparecen los albores de la juventud con ansias de volar muy alto.

Llega el deporte, la diversión, el colegio, la universidad, los que tiene este privilegio, los infaltables celulares, que hoy son el pan de cada día. El mundo va cambiando, llega la tecnología moderna, las redes sociales, la IA, el gran impacto.

 Unos se convierten en grandes comerciantes, empresarios, emprendedores, ejecutivos de alto rango. Muchos optan por el campo, son los valientes campesinos que con manos bendecidas siembran frutos para cosechar la comida que nos alimentan y nos nutren.

Otros, de la noche a la mañana, se hacen políticos y se convierten, algunos, en poco tiempo, en los grandes hombres de la patria. En este bello universo hay de todo, buenos y malos; los malos son muchos y son torpes y feos, pisan siempre el terreno del mal.

 Las mujeres, las benditas mujeres que son el motivo de inspiración en momentos difíciles de nuestras vidas, son a la vez, la salvación, porque gracias a ellas podemos seguir procreando, trayendo a la tierra otros seres, prolongación de la existencia humana.

Un abrazo para todos. Con mucho Amor

LAM

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