AQUELLA QUE FUE NUESTRA CASA

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Era nuestra casa hecha en bareque y paredes de buñiga. Tenía una chambrana hecha en macana, pegada a una guadua que tenía zanjas de las alcancías que alguna vez hicieron los abuelos; la misma en la que aprendimos a caminar pegados como garrapatas, todos, desde mi madre y sus hermanos hasta la última bisnieta, y en la que pensábamos ver las tataranietas.

¡Cuánta felicidad en ese pequeño trozo de madera en la que también colgábamos una cuerda improvisando un columpio al que le poníamos una almohada para sentarnos y dar una vuelta cuando éramos niños! Justo en el extremo pegado a la pared, que era el quicio de la puerta a la entrada del cuarto —que alguna vez fue de todos, una sola habitación grande en la que dormimos muchas veces juntos y que al final, cuando nos fuimos, solo era la habitación de la abuela—.

En ese mismo quicio nos hacíamos para salvarnos de los sismos, como aquel inolvidable del 99. Ahí mismo mi abuela vio caer sus sueños, vivencias y anhelos, momentos felices y muchos de dolor, como este que jamás olvidará cuando aquel terremoto devastador de una mañana de agosto tumbaba sobre sus hombros los escombros de aquella que alguna vez fue nuestra casa.

Hoy el alma no sangra lo material; sangra la historia que, por muchos muros nuevos y más fuertes, jamás se podrá borrar.

Hoy nos abrazamos agradecidos porque estamos todos, pero una parte nuestra vivirá siempre de luto, como la de muchos, como la de todos.

3 COMENTARIOS

  1. Buen día Doña Mónica. Gran y conmovedor escrito.

    Si la vivienda hablara sería un gran confidente. Je je je. Por molestar.

    La vivienda, casa , apartamento, en fin …es parte de nuestra vida y es muy triste la afectación de muchos de estos lugares, porque en ellos nuestras vidas han estado ahí, siendo testigo de como el tiempo hace lo suyo con cada uno de nosotros.

    La historia aferra y es necesario sentirla porque recordar la vida hace parte de la misma y el rebobinar a través de nuestros lugares donde se ha vivido lo hace muy agradable desde que el recuerdo lo sea.

    Anhelando la pronta recuperación de todos las construcciones afectadas y por ende para conservar con una llama viva todos los recuerdos con una nueva cara, porque la reconstrucción es inyectar vida nuevamente a lo caído y afectado.

    Feliz día Doña Mónica.

  2. Consuelo Gómez, Enormemente agradecida por la empatía🙏

    Isdaèn, Como todo solo queda lo vivido y si jejeje si pudiera hablar cuantas cosas contaría!
    Nos aferramos al recuerdo que es el que nos impulsa a vivir con más intensidad. Es necesario sentir esta melancolía porque es la única forma de sanarlo sin olvidarlo.

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