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PolíticaColombia es una vergüenza.

Colombia es una vergüenza.

Por VICENTE ZULUAGA OSORIO

1.Lo que acaba de ocurrir con Uribe, o mejor dicho con Francisco Barbosa y su muñeco Gabriel Jaimes, en el proceso por soborno de testigos y fraude procesal, es una bofetada a la justicia y a todo el pueblo colombiano. En esta misma columna lo habíamos advertido. La solicitud de preclusión que conlleva el archivo del expediente si el Juez de Conocimiento avala ese esperpento jurídico y si finalmente el Tribunal Superior de Bogotá en el caso de una apelación resuelve no revocarla y proferir la resolución de acusación, es la más clara demostración de que el payaso vocero de la Fiscalía se ganó el título de abogado en una fotocopiadora.

¿Será que Jaime Granados se siente muy orgulloso de que el ex presidente más criminal de Colombia no haya sido condenado a pesar de las múltiples evidencias en su contra, analizadas con todo el rigor y la mesura de los Honorables Magistrados de la Corte Suprema de Justicia en su oportunidad, pero no por sus propios méritos sino porque así lo ordenó el Fiscal General de la Nación?

Por eso  ordenaron una nueva declaración del Hacker Sepúlveda para que dijera ahora que todo lo que había afirmado era falso y la versión del paramilitar Francisco Taborda Vélez para que le quite credibilidad  al testigo estrella Juan Guillermo Monsalve.

¿Alguien cree hoy en la imparcialidad de Gabriel Jaimes y en la honorabilidad de Francisco Barbosa?

¡Cómo me duele y me avergüenza haber sido Fiscal Delegado ante el Honorable Tribunal Superior de Pereira y de Barranquilla!

2. Nicolás Sarkozy, Presidente de Francia, fue condenado por corrupción y tráfico de influencias a tres años de prisión lo que prueba que aunque tarde y pese a las trabas de quienes ostentan el poder la justicia llega. ¿No es una vergüenza que el hombre más importante de un país termine en la cárcel?

En Colombia han sido salpicado por los jueces los ex presidentes Gustavo Rojas Pinilla, Ernesto Samper Pizano y Álvaro Uribe Vélez. El único que ha sido sentenciado hasta ahora es el primero. Los otros dos, con apoyo en trampas, han evitado la condena. ¿Será que el país olvidó a Mogollón, el representante a la Cámara que hizo y deshizo para liberar de responsabilidad en la Comisión de Acusaciones al Padre del Elefante y que el pueblo que lo había elegido le negó después el respaldo en las urnas? Y habrá olvidado también el pueblo colombiano que Uribe ha salido ileso de las 200 investigaciones que tiene en contra por las masacres de El Aro, La Granja y El Roble y por cerca de 10.000 falsos positivos y por haberle entregado a los paramilitares el Das para que eliminaran a los periodistas y miembros de la oposición y para que chuzaran las comunicaciones de los Magistrados de la Corte Suprema de  Justicia y por la reelección presidencial con la compra de los votos de Yidis Medina, Teodolindo Avendaño y Omar Díaz Mateus, con la complicidad de Sabas Pretelt, Diego Palacios y Alberto Velásquez, para lo cual  ofrecieron  notarías, unas regionales del ISS y del Sena, la Red de Solidaridad y un Consulado al  final del período de la congresista.

3. Para evitar que los 60.000 muertos por el covid 19 sigan aumentando Duque ha traído al país 600.00 vacunas para un país de 50 millones de habitantes, de las cuales se han aplicado 200.000. ¿Será que merece un monumento como premio a su ineptitud y a su ignorancia?

4. Otro alto oficial de las Fuerzas Armadas, el Coronel Rincón, quien acaba de pagar la condena por falsos positivos afirmó que con base en la circular Top 10 que ordenaba el pago de recompensas por las bajas o las capturas de guerrilleros el general Mario Montoya, que nadie sabe por qué está libre, pedía a sus oficiales que los resultados de los operativos se midieran por litros de sangre. Y los comandantes que no obedecieran eran dados de baja. Pero no es el único general. En la lista aparecen Nicacio Martínez, Santoyo, Buitrago, y otros, pero ninguno ha tenido el coraje de confesar que actuaban por orden de Uribe. Y entonces el más desprevenido se pregunta ¿10.000 colombianos inocentes fueron asesinados durante el gobierno de ese criminal y él nunca se enteró o nadie le avisó?

5. La Jep ordenó  la protección de los ex guerrilleros, de los militares que han declarado contra sus superiores y los comparecientes forzosos y para ello exigió al Alto Comisionado para la Paz, a la Unidad Especial de Investigación de la Fiscalía Gral. de la Nación, al Ministro de Defensa, al Defensor del Pueblo, a la Procuradora General de la Nación y al Consejo Superior de la Judicatura que, cuanto antes, se tomen las medidas del caso porque  no hacerlo no es implementar la paz sino la guerra. ¿Será que entienden?

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3 COMENTARIOS

  1. Parece que no tenemos remedio, que la ignorancia y la pasividad de los miembros de esta sociedad no tiene límites; vemos cómo suceden los hechos e inermes seguimos como si estuviéramos en un mar de aguas tranquilas. Nada se agita, nadie reacciona. Qué pena, qué vergüenza de país!

  2. Señor Columnista: nombrar en nuestro país la palabra Justicia, es un acto de izada a la bandera, hacemos el ejercicio de invocar ese símbolo patrio, en ocasiones con respeto, en otras con displicencia y en la mayoría de las veces con un escepticismo hacia lo que sus colores nos significan.
    Igual nos pasa cuando enunciamos ciertas palabras:
    > justicia: ausencia de , corrupción, dependencia , trafico de puestos, compra de testigos. y otras más.
    > Fiscal: mandadero, corrupto, narciso, farandulero, abuso de poder.
    > Duque : subpresidente, inepto, corruptp, mentiroso, esnobista,
    > Uribe : guerrerista, manipulador, tramposo, divisionista, corrupto.
    > Colombianos: inermes, conformistas, cómplices, conservadores, doble moralistas.
    Podemos continuar con las enunciaciones, siempre habrá un común denominador: CORRPCIÓN.
    Todo un sistema político, social, económico, establecido para sostener y sostenerse con falacias, con desigualdades, inequidades, explotación.
    Quien se queja en Colombia es un terrorista , es de izquierda, es desaparecido, es acallado.
    Como dice Eduardo Galeano, en su libro : Las Venas Abiertas de América Latina ( un libro que vale releer por su vigencia ) » En muchos países de América Latina, quien no está desterrado más allá de las fronteras , vive el exilio en la propia tierra.»
    En conclusión: con la soga hasta el cuello, sin manera de que reaccionemos, sin protesta ( pandemia cómplice del sistema) encerrados.

    DD
    <<<<<<<<<<<<<<<<

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