¿CÓMO NOS RECORDARÁN DENTRO DE 100 AÑOS?

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No por las casas que habitamos, que el tiempo derrumba. No por los afanes que hoy nos angustian. Dentro de un siglo, cuando alguien quiera saber quiénes fuimos los que vivimos este 2026, nos buscarán en lo único que sobrevive a la muerte: en la poesía, en el ensayo, en la columna de prensa, en el verso escrito a mano, en la canción, en lo que hoy publicamos en redes.

Ahí nos van a encontrar.

Por eso es sagrada la responsabilidad de lo que escribimos hoy. Cada post, cada columna, cada verso es un documento histórico. ¿Qué queremos que lean de nosotros las nuevas generaciones? ¿Quejas, odio y ruindad? ¿O que encuentren una generación que, aun en medio de la incertidumbre, eligió ser constructiva, propositiva, esperanzadora? Porque esa será la literatura que consulten mañana para entendernos.

Tenemos que volver a dejar que la vida nos inspire.

Que nos vuelva a inspirar la naturaleza, que en Pereira nos sobra: el amanecer sobre el Otún, la niebla que baja de La Florida, el guadual cantando con el viento. Que nos inspire lo doméstico, lo que parecía pequeño: el café de la mañana, el jardín de la abuela, la conversación en la tienda. Que nos inspiren los amores, los sentimientos, lo cotidiano, lo elemental, lo vivido día a día, las pasiones, los sueños. Lo que nos hace humanos; las huertas caseras ;las ventas callejeras , las bienvenidas a los retornandos en la Matecaña; las marchas del ladrillo y las arepas con queso en las esquinas compitiendo con los perros encebolla y huevos . Las caminatas y senderos  con avistamientos; y que no falte esta nueva realidad : la inteligencia artificial como auxiliar y asistente que nos desafía .

Yo sueño con que se vuelva a abrir el telón. De par en par.

Que vuelvan los concursos de poesía en los colegios y en las plazas. Que vuelvan los festivales de la canción donde nacen bambucos nuevos. Que vuelvan los festivales literarios que inunden las calles de palabras. Que el arte y la cultura se tomen cada esquina del mundo, y sobre todo, aquí, en nuestra Pereira. Porque aquí, más que en ningún lado, estamos necesitando urgentemente de lo creativo, de lo propositivo, de lo esperanzador.

Que los pintores, los artistas, los escultores, vuelvan a mirar lo bonito que hay en Pereira. En la Pereira que soñamos. En la Pereira de ayer. En la Pereira Embera y Quimbaya, de oro y de barro, de nuestros antiguos pobladores. En lo que nos narraron nuestros historiadores, Hugo Ángel, Jaramillo, nuestros fundadores que trazaron con temblor esta ciudad entre montañas. Y que miren también la nueva Pereira, la refundación de esos más de 400 pueblos que resultaron heridos por el terremoto, pero aquí, en el corazón mismo de lo que fue el sismo, está Pereira. De pie. Esa nueva Pereira que espera ser pensada, cantada e inspirada desde el arte y la cultura.

Así como Miguel Ángel vio en un bloque de mármol tosco a su David y lo liberó. Así como Botticelli vio el nacimiento de Venus en una espuma. Como Frida Kahlo convirtió su dolor en color, como Botero hizo monumentales nuestras formas mestizas, como Débora Arango se atrevió a pintar lo que nadie quería ver, como el Maestro Rayo dibujó laberintos de esperanza.

Como lo hicieron en la música Bach, Mozart, Beethoven que compusieron eternidades en medio de guerras; como lo hizo Violeta Parra con una cuchara de palo; como lo hace la sole cantando el folclor argentino ;como lo hace hoy Drexler con una décima; como lo hicieron García Márquez que convirtió a Aracataca en Macondo, Neruda que hizo del mar una casa, Meira Delmar que hizo de Barranquilla un poema, Maruja Vieira que sigue escribiendo amor a sus 100 años, y nuestros poetas pereiranos Luis Carlos González con su Pereira querendona, Giovanny Gómez, Cecilia Caicedo.

Como 45 y mil más. Clásicos y modernos. Todos nos enseñaron una verdad: el artista no inventa fuera de su tiempo, se inspira en el momento vivido para hacerlo eterno.
Cómo integrante del parnaso literario, mi reconocimiento a sus miembros que siguen inspirándose día a día
Que ese sea nuestro pacto con todos los colectivos de seguir en el empeño de contribuir a una historia contada desde el arte .

Escribamos hoy para que dentro de 100 años, cuando nos busquen, nos encuentren luminosos. Que encuentren que en medio de la ruina, tejimos esperanza. Que en medio del olvido, escribimos memoria. Que en medio de la prisa, nos detuvimos a cantar.

Porque por nuestros escritos nos conocerán.

Por :Elsa Gladys Cifuentes Aranzazu

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