Detrás de esta joya viva de la naturaleza, hay un hombre que silenciosamente le ha trasplantado un pulmón a un bosque herido de muerte, y ha dignificado un pequeño microcosmos, exaltando la vida y enalteciendo el espíritu de los habitantes del barrio la Sultana, en el Municipio de Dosquebradas. Se llama Luis Eduardo Salazar Giraldo, el guardabosques, el curandero del bosque, Don Luis Eduardo con voz calma, deja entrever su pasión, su compromiso y dice: “Estudié cinco semestres de administración ambiental en la UTP, llegué a este barrio por una casa que le resultó a mi esposa, empecé a ver que la gente botaba basura, entonces no había leyes ambientales, me daba mucha impotencia ver cómo tiraban toda clase de escombros. Cuando me metí la primera vez, me maravillé y desconcerté al descubrir ¡un nacimiento de agua en medio de esa cloaca!, limpié, y el agua ha ido cogiendo fuerza. Traje un higuerón en el año 20OO del río San José, se fue regando y es el que más animales atrae. Aquí han llegado, toches, cardenales, barranqueros, carpinteros, pericos, murciélagos, zarigüeyas, un buho grandísimo, gavilanes, dos especies de aves rapaces, iguanas, el zorro a veces viene.

En el 2008 empezó una ley, (no se podían dejar escombros), estaba la ley, pero nadie la aplicaba. Empecé a sacar toda esa basura de ahí. Busqué la Carder, a través de ella, he sembrado 1500 árboles y caben 3000. Lo voy haciendo a mi ritmo, es desgastante, pero se ve el proceso, la evolución. Este es mi proyecto de vida. Quiero dejar ese legado. Cada pequeño árbol, lo cuido de una manera muy detallada, se cuál va atrasado, cuál va adelantado y eso me lleva a cogerle mucho cariño. Hay guayabos, mangos, aunque primordialmente es un bosque de árboles silvestres, Así que, hay una flora y una fauna, que si bien, apenas está empezando a interactuar, se concreta un sueño. Aquí en dos kilómetros hay como 7 quebradas, pero los gobernantes no han tenido la visión de conectarlas, más los nacimientos afluentes del lago La Pradera, todo esto debería ser una ruta turística. Estas cañadas bajan limpias, y en cuestión de cinco cuadras las contaminamos. Son varios los objetivos: el oxígeno, pues un bosque de 3000 árboles tiene una capacidad de regular el clima y conservar ese nacimiento de agua. Si, esto es un piloto, que talvez no se ha visto en Risaralda, al menos de la manera en que lo estoy haciendo, porque un bosque urbano es muy fácil hacerlo, donde hay respeto por el medio ambiente, donde no hay profanación; pero aquí, cada metro es una odisea, una lucha con los escombros que trae muchas consecuencias. Todavía hay secuelas del basural que fue, pero cada vez es más poderoso. Estoy haciendo un sendero ecológico para que la gente pueda a entrar a conocer, aquí se puede crear un laboratorio para estudiar especies que están en vía de extinción, pero lo más importante es que verdaderamente la comunidad se involucre, se apropie de este tesoro, sobre todo la población infantil y los jóvenes. Para mí, esta labor anónima es un acto de rebeldía, me rebelo ante lo abominable, ante lo que es injusto. Es un derecho, rebelarnos frente a la barbarie, a todo lo que es antinatural, a lo que va contra la vida”.



Muy bonita labor y un legado para dos quebradas que muy pocas personas saben valorar, por qe solo importa el consumismo que nos impone la vida, pero haciendo a un lado y lastimando nuestra madre Tierra…
Ojalá todos tuviéramos el mismo espíritu de conservación y cada uno pusiera su granito.
Ojala sigas haciéndolo por muchos años.
Días de lucha y sacrificó en pro del medio ambiente
Genial.
El rescate de un ecosistema estropeado por el hombre
Genial
Que este ejemplo de tenplaza y de vida se multiplique a lo largo y ancho del país abrazos
Primero Señor Salazar, felicitaciones por tan impresionante labor, agradecimientos, aveces nos falta ese amor, tenacidad, sentido de pertenencia, etc, para sacar adelante un producto de ésta magnitud. Diosito les bendiga.
Es un texto conmovedor, poético y con una gran fuerza narrativa que logra conectar de inmediato con el lector a nivel emocional. La metáfora de «trasplantar un pulmón a un bosque herido de muerte» es excelente y el testimonio directo de Don Luis Eduardo aporta una autenticidad invaluable.
Gracias Don Luis Eduardo, esa sensibilidad por la vida se cruza con la sensibilidad de Aleida por escribir la vida.
La esperanza…. Gracias por tu labor de generar conciencia. Somos 5 o 1; será de mucha ayuda para otros espacios perdidos en espera de ser rescatados.