EL MUSEO DEBE HABITAR LOS NUEVOS TRÁNSITOS DE LA CIUDAD

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La circulación del arte se despliega más allá de los muros institucionales, transformando la contingencia en un ejercicio de descentralización estética y encuentro comunitario.

​A diez kilómetros del Centro Cultural Lucy Tejada, quince piezas fundamentales de la maestra pereirana, fueron instaladas con la experticia museográfica del arquitecto y artista venezolano Isaías Villarreal, donde encuentran un nuevo territorio de enunciación. 

Heredera de un espíritu cosmopolita arraigado en una tierra tradicionalmente mercantil, la obra de Tejada dialoga hoy con la memoria singular de esta Perla del Otún.

​Ante el cierre temporal del espacio museal motivado por las afectaciones del sismo del pasado 10 de agosto, que limitaron el acceso al Centro Cultural por recomendaciones de la DIGER, la Secretaría de Cultura y su equipo de patrimonio asumieron el desplazamiento no como un repliegue, sino como una expansión. Como en el arte, donde la limitación formal fecunda la invención, la contingencia impulsó una alianza interinstitucional con la Universidad UNIMINUTO.

​Esta migración responde a una premisa fundamental de la política cultural contemporánea; si los públicos no pueden habitar el museo, el museo debe habitar los nuevos tránsitos de la ciudad. La muestra, seleccionada por la maestra Marcela Velázquez, activa tres ejes estratégicos.

Primero la descentralización académica, por medio del traslado del pensamiento estético de una de las creadoras más importantes de la plástica colombiana y latinoamericana a la educación superior. Segundo y como aspecto principal es la ​polifonía de públicos a través de vincular a estudiantes universitarios, escolares y comunidades que temporalmente convergen en este campus, generando cruces generacionales inéditos. Y, por último la sostenibilidad del hecho artístico, para garantizar que la circulación de las obras continúe como motor en la formación de nuevos públicos y tejidos sociales es prioritario.

Por ello que la muestra inaugurada el pasado 4 de noviembre en la sala cultural Padre Diego Jaramillo Cuartas, con un concierto de la Banda Sinfónica de Pereira en el coliseo de UNIMINUTO, donde se fundó un nuevo hito con esta selección de 14 grabados y una obra pictórica, concebida como un fractal de su vasto universo creativo, que propone una narrativa atemporal sobre la infancia, la mujer, la devastación ambiental y la dignidad del trabajo humano.

​En un diálogo con Marcela Velázquez, coordinadora y custodia del Museo Lucy Tejada no respondió lo siguiente.

​¿Qué representa la artista Lucy Tejada con todo su acervo cultural coleccionado en el espacio del museo que lleva su nombre?

R/MV. Representa la memoria visual y poética de nuestra identidad. No es solo una colección de objetos y trazos, sino el testamento estético de una mujer que supo traducir el pulso de la nación, la naturaleza y la condición humana con una lucidez inalterable.

​¿Cómo era la dinámica de públicos del museo antes de la emergencia sísmica y cuál era su impacto en el turismo?

R/MV. El museo funcionaba como un núcleo vivo de apropiación ciudadana. Recibíamos tanto visitas espontáneas de la ciudadanía como agendas concertadas con instituciones educativas locales y visitantes nacionales e internacionales, que llegaban atraídos por el legado de la maestra.

​Desde su perspectiva, ¿cómo lee usted a la maestra Lucy en su dimensión estética?

R/MV. La leo como una creadora de signos atemporales. Su obra transita entre la delicadeza de la figuración y una aguda conciencia crítica frente a los desafíos del porvenir, las máquinas y el territorio.

​¿Cómo nace la alianza entre la Universidad UNIMINUTO y la Secretaría de Cultura para esta migración expositiva?

R/MV. Nace de la urgencia ética de no detener la cultura. Ante la inhabilitación preventiva de nuestra sede, la academia abrió sus puertas para convertirse en un contenedor hospitalario donde el arte sigue cumpliendo su función social.

​¿Es la primera vez que la obra sale de su casa museal hacia otros puntos expositivos de la ciudad?

R/MV. Este desplazamiento marca un hito en la itinerancia institucional de su archivo, permitiendo ensayar nuevos modelos de mediación fuera de los circuitos convencionales. Y, esta es la segunda vez que sale de su museo en una colección muy pequeña, porque también estuvo exhibida en la actividad cortocircuito que, para esa ocasión fueron casi 65 obras que circularon en toda la ciudad con una aceptación exitosa. 

​¿Cómo repercute esta exposición en los contenidos culturales de Pereira a diez kilómetros de su sede habitual?

R/MV. Demuestra que el patrimonio no es estático; al descentralizarse, la obra dialoga con nuevos espectadores y valida que la misión del arte es ensanchar los horizontes sensibles de toda la comunidad.

Maestra Marcela, muchas gracias por estar con nosotros y le deseo un éxito rotundo con esta nueva forma de circular las obras de arte, como también sus contenidos culturales.

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