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Director Fundador

HumorEl “probador” de Belén

El “probador” de Belén

CONTRACRÍTICA:  Con humor, amor y… ardor

Por Carlos Alberto Cardona Montoya

Hace apenas dos semanas el municipio de Belén de Umbría figuró en todos los medios de comunicación del mundo, incluso en “El Hocicón” de  Condorito, y por encima de todas las noticias derivadas del COVID 19, gracias a la que ingenuamente pareció ser una travesura juvenil, pero que pudo terminar en una gran tragedia, judicial, según los comunicadores jueces que, no solo lo condenaron, sino que hoy, dos semanas después, ya se olvidaron de él y de lo que pasó.

Jack, “El Destripador” decía: “Vamos por partes”, Así que empecemos por explicar que Belén de Umbría es un próspero municipio del occidente de Risaralda, se llama así porque un obispo de Manizales parado en un morro e inspirado por el espíritu santo, apuntando su dedo ñato hacia  el pueblo que tenía al frente, dijo : “Qué es esa belleza de pueblo, debería llamarse Belén”; uno de los indios que por esos tiempos cargaban las maletas de los aventureros (Creo que no habían inventado las mulas, ó ¿Si?) en todo caso el indio decir: “Ao- aquí ser cuna de Umbras”,  y el  Obispo Nacianceno Hoyos exclamó poderoso “OH, my Good, será Belén de Umbría”; Desde entonces, todos los nacidos en Belén, han querido probar cosas nuevas.-

Desde los tiempos de Don Antonio María Hoyos, fundador del pueblo, a pesar de la inspiración del obispo manizaleño, hasta nuestros días, los belencitas ó belumbrenses han probado de todo; probaron con el café y les fue muy bien. Probaron con la mora y el lulo, y les fue re-bien, probaron con el plátano y les va de lo mejor, también probaron con las asociaciones y son los mejores de la región, si algún día legalizan la marihuana, también la probamos bacán; también los probaron en situaciones difíciles y lo hicieron muy bien, han probado todo, pero lo que nunca habían probado era jugo gratis en supermercado, como lo hizo Cristhian, el insólito probador que se hizo famoso, por pendejo.

De no haber sido por que la travesura de Cristhian ocurrió en medio de una pandemia mundial,  dentro de un miedo colectivo a contagiarse de esa vaina con los relinchos de la vecina, en una crisis sanitaria que no respeta pinta, no habría dejado de ser  otra de esas barrabasadas que se inspiran con el reguetón y con las que los inútiles youtubers, tic toc, influencer y otras bobadas, pretenden ser famosos por retos que llaman virales, dizque por ser desafiantes, estar en peligro. Si al menos probaran pensar.

De esa manera, Cristhian decidió probar su arrojo y valentía probando clandestinamente algunos jugos que estaban en la estantería de una tienda, al tiempo que, su novia, había decidido probar su inteligencia probando la cámara de su moderno celular y así ambos probaban si su heróico acto sumaba muchos “likes” de los desocupados youtubers; Facebook, Instagram, y otros, pero no fue así; al difundirse el video los belencitas probaron lo que es el pánico, los administradores de la tienda probaron que sus medidas de seguridad fallaron, y los noticieros también probaron que la sintonía crece y así crucificaron públicamente al imprudente probador.

En toda la probaduría, la policía, para no quedarse atrás, probó que el código de policía le cabía redondito al probador de jugos y le aplicó su respectivo comparendo pandémico, mientras que los acuciosos funcionarios municipales también probaron su capacidad de respuesta cerrando el negocio hasta su total desinfección con cloro cuaternario y kankil, y como si no fuera poco, por la misma vía de los influencer, Cristhian  probó la amargura de las amenazas que le llegaron porque dizque iba a contaminar el pueblo, y tenga pa´que lleve, le tocó probar que no tenía coronavirus y poner pies el polvorosa antes de tener que probar gladiolos.

Mientras Cristhan probaba en carne propia el resultado de hacer sin pensar, los periodistas en sus diversos medios probaban su ignorancia en materia judicial, pues lo juzgaron y condenaron por tantas cosas: Abuso de confianza, Daño en bien ajeno, Diseminación de enfermedad en tiempo de pandemia, tentativa de homicidio, conspiración para enfermar la población y hasta terrorismo biológico; a la novia, que solo grabó, la señalaron de mala compañía, Peligro público, abandono de hogar, exhibicionismo, difusión de materiales peligrosos y otras linduras. Y como para la bobada no han inventado nada, a la pareja le tocó probar vivir lejos del pueblo.

Lo anterior permite probar que el miedo generado por la incertidumbre en el marco de una pandemia, no solo distorsiona la realidad de los hechos, si no que, también agiganta las consecuencias de hechos menores y convierte a inofensivas sombras en amenazas destructoras; todo eso, juntico, lo que hace es que, en el colectivo se presenten ideaciones y pensamientos delirantes, inconexos, distorsionados, sin que necesariamente las personas tengan psicopatologías de base; en salud mental se le conoce como Psicosis delirante, también como psicosis paranoide.  Es otra prueba de que el miedo y la ignorancia juntas, logran esta clase de bellezas. Se explica entonces porqué a los abuelitos hay que tenerlos guardados en el escaparate, y por qué, no sabemos nada de lo que va a pasar mañana; y  no se trata de probar el que a una fuerza superior le interesa que estemos muertos de miedo por un virus que se mata con jabón, no, es lo que ignoramos.

Consuela, eso sí, probar que la gracia de Dios es enorme. Vos te imaginás si en vez de jugos, el pandémico probador hubiese elegido hacer su grabación en la estantería del papel higiénico, o en la sección de supositorios, ¡Guácala! .

Gracias espíritu santo por los favores recibidos

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3 COMENTARIOS

  1. Que gran escritor es Carlitos. Claro, hijo de otro letrado que nos hacía creer que era periodista Deportivo: Nicanor Cardona Velásquez.: La divisa amarilla en la distancia identifiquela F.M..Abrazo de Campeón, Carlos.

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