Muchas personas, ante la tragedia del terremoto ocurrido el 10 de agosto de 2026, en gran parte de Colombia y que destruyó gran parte del Eje Cafetero, entre esas ciudades a Pereira y Área Metropolitana Centro Occidente, se sienten impotentes y no saben qué aportar o cómo ayudar.
Resulta que todos tenemos el regalo más maravilloso que podemos compartir, es un abrazo, sincero, oportuno y desinteresado.
Me contaba un voluntario llamado Juan, quien, en medio de los escombros, trabajando con sus manos, junto a otros amigos que decidieron cambiar de turno con otros ciudadanos que llevaban más de 20 horas con dedicación absoluta, cargados de polvo y heridas en sus manos, cómo lo impactó el hecho de ver que al “abrazar” a quienes se iban obligados a descansar, se desplomaban como esos edificios que cayeron al pedazo de calle que quedaba aun firme.
Con lágrimas en los ojos, me dijo; “no creí que un abrazo en medio de todo ese dolor, lograra que quien lo recibiera, sacara las lágrimas que por el impacto del dolor las tuviera retenidas en sus ojos, en su garganta, en su corazón”
Sin pensarlo dos veces, me fui a Google a investigar sobre la importancia de los abrazos en momentos de crisis y me encontré unos tratados que fortalecieron mi deseo de escribir, pues tampoco he podido llorar, mis lágrimas se niegan a salir, se asoman hasta el borde de mis ojos, como si tuvieran miedo de recorrer mis mejillas, tal vez por el temor de no ser capaz de recuperar mi cordura y no poder parar su recorrido, entendiendo que este no es momento para ocupar un espacio en una clínica de reposo o en un hospital de salud mental.
Los abrazos en momentos difíciles son vitales porque reducen el estrés al disminuir el cortisol y estimular la liberación de oxitocina, serotonina y dopamina. Este contacto físico sincero transmite apoyo emocional, alivia la tristeza, otorga una sensación inmediata de seguridad y ayuda a calmar el sistema nervioso.
Un abrazo es tan importante que tiene varios beneficios emocionales, entre ellos está la reducción del miedo pues disminuye la ansiedad y la sensación de vulnerabilidad frente a situaciones imprevistas o dolorosas.
Es tan importante un abrazo que nos permite comunicarnos sin palabras, expresa empatía y solidaridad profunda cuando el lenguaje verbal no es suficiente, o no hay palabras para consolar o conociendo las palabras, se niegan a salir porque el nudo en la garganta, las enreda junto con las lágrimas que se niegan a salir.
Con un abrazo se disminuye la soledad, pues hace que se sienta acompañada, contenida y respaldada, la persona afligida.
Entre los efectos físicos y químicos, podemos decir que un abrazo baja el ritmo cardiaco, ayuda a estabilizar la presión arterial y relaja los músculos tensionados por la angustia.
Algunos dicen que la mejor forma de dar un abrazo es tratando de sincronizar los corazones, esto tiene una razón de ser porque, se acondicionan los latidos de los corazones para brindarse apoyo mutuamente.
Hace mucho tiempo escuché una frase que me dejó marcada: “Nadie es tan pobre, tan pobre, que no pueda dar un abrazo y tan rico, tan rico que no lo necesite”
¿Ya abrazaste hoy a las personas que tienes cerca? ¿A tus padres, hermanos, esposo, esposa, hijos, vecinos? Comienza por esas personas más cercanas.
Ya conoces parte de los beneficios de los abrazos, y recuerda que nadie necesita tanto un abrazo, como quien lo da.
Hoy los abrazo con mi corazón, porque los abrazos virtuales tienen también su importancia.


