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PolíticaESCAMPAVIA - La Agnosia

ESCAMPAVIA – La Agnosia

Por JUAN GUILLERMO ÁNGEL MEJÍA

Se entiende por agnosia la incapacidad de procesar lo que perciben los sentidos. Colombia no cree en nada ni en nadie, la más reciente encuesta de Invamer nos muestra que la respuesta a la pregunta “cree usted que las cosas en Colombia están mejorando o empeorando”, registra cifras en rojo con picos de hasta el 78% en el gobierno de Samper, de hasta del 84% en el de Pastrana, cambia a repuntes positivos, en los dos gobiernos de Uribe cuando encontramos máximos  del 73% en verde y regresa al rojo con topes de hasta el 82% en los dos gobiernos de Santos y remata con un máximo del 90% negativo en el gobierno de Duque.

La percepción negativa es contradictoria dado que es ilógico que nos declaremos como unos de los individuos más felices del mundo, cuando pensamos que el país está en un estado lamentable.

Servicio a la ciudadanía

Construyen esa idea generalizada de derrota las noticias de violencia, de corrupción, de abusos y la manera como se destacan los privilegios de los muy famosos, de los muy ricos y a ello sumamos la crisis de las aspiraciones crecientes de una sociedad que, gracias a los avances de la ciencia y de la tecnología se convierte en inmediatista

No creemos en nada; mientras el mundo lucha contra el coronavirus mediante la regulación de las concentraciones aquí fanáticos y líderes políticos niegan lo evidente y afirman que el paro no ha afectado el disparo de los contagios y muertes; supuesto que se derrumba según el estudio de la Universidad John Hopkins en el cual se compara el comportamiento de la pandemia en seis países. En abril, cuando se inician estas marchas, registrábamos del orden de los cien casos diarios por millón de habitantes, todos menos Canadá nos superaban en infectados, hoy nos convertimos en el campeón de los contagios con 600 casos por día, triplicando al segundo país en enfermos, esta realidad, siguiendo la estrategia de comunicaciones de los opositores y de los responsables del terrorismo, es culpa de una persona cuando las aglomeraciones y la imprudencia se repite a pesar de las advertencias de gobernantes, de los ruegos de los médicos y científicos.

Cómo han cambiado los años, recuerdo cuando los colombianos recogíamos piedras para construir, convocábamos a los convites para hacer hospitales y carreteras, hoy nos quienes se congregan los hacen para destruir y para reclamar derechos sin trabajo y lo peor para abusar, como lo hacen los que se apoderan de lo público en beneficio personal, mal trasversal en toda la sociedad.

Quién puede justificar que las universidades públicas albergan un porcentaje muy alto de estudiantes que acumulan entre 10 y 15 años de permanencia sin conseguir finalizar un pregrado diseñado para ser alcanzado entre tres y cinco años; no cabe duda que alguien paga y sostiene a esos muchos acaparadores.

Creer que habrá un mesías que nos dará ríos de leche y miel es una contra evidencia dado que todos los aspirantes a la presidencia muestran niveles negativos que superan ampliamente los positivos; los de derecha parecen un horror a los de la izquierda y estos a su vez parecen catastróficos a los de la otra orilla. Nadie podrá lograr un cambio si nosotros no cambiamos para ser más solidarios, menos violentos, menos corruptos y menos tolerantes con el delito.

Hoy muchos luchan por dar una vuelta canela que nos sumerja en la pesadilla totalitarista a pesar de ver a nuestros vecinos víctimas de su propio invento y que ahora lloran en medio de la pobreza, el hambre y las murallas que aprisionan; definitivamente no creemos en nada ni en el relato de los derrotados que deambulan por las carreteras y calles de nuestro país.

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