Preámbulo
Argentina e Inglaterra se enfrentarán el miércoles 15 de julio, a las 3:00 p.m., en Atlanta, por un lugar en la final del Mundial 2026. Sobre el césped estarán Lionel Messi, Harry Kane, Jude Bellingham y una generación argentina que busca defender el título. Alrededor del campo, sin embargo, aparecerán seis décadas de polémicas, heridas políticas y recuerdos que convirtieron este cruce en uno de los más intensos del fútbol internacional.
El entrenador argentino Lionel Scaloni intentó reducir la temperatura al asegurar que sólo está en juego un partido de fútbol. La historia cuenta algo diferente: cada enfrentamiento mundialista entre ambos países ha terminado incorporándose a una memoria colectiva construida con expulsiones, acusaciones de trampa, penales, revancha y nacionalismo.
La semifinal del Mundial 2026 vuelve a colocar frente a frente al fútbol, la historia y la memoria nacional. Javier Milei reivindicó públicamente a Margaret Thatcher y sostiene una política conciliadora con Londres, aunque su Gobierno afirma oficialmente que las Malvinas son argentinas. La controversia no está dentro de la cancha: se libra alrededor del significado del partido.
Recorrido Histórico de la Rivalidad
- Mundial de 1966 en Inglaterra: Argentina 0 – Inglaterra 1
Antonio Rattín murió este sábado 11 de julio de 2026, pero su nombre había quedado grabado para siempre en la historia del fútbol mucho antes de despedirse de las canchas y de este adiós terrenal. En una tarde del 23 julio de 1966, “el Rata” desafió al árbitro alemán Rudolf Kreitlein y terminó convirtiéndose en el rostro de la resistencia y rebeldía Argentina frente a la injusticia de lo que el periodismo de la época bautizó como el “despojo” de Wembley. El capitán de la Selección Argentina que participó del Mundial Inglaterra 1966 dejó de ser solamente el volante central de un gran equipo, para transformarse en el símbolo de una generación que sintió ser víctima de una injusticia. Y él jamás cambió esa convicción.
En la expulsión de Rattín estuvo para la célebre revista El Gráfico, la clave de la eliminación celeste y blanca y el motivo por el cual ese partido pasaría a la historia. “Aquí estuvo el nudo argumental del encuentro y la razón decisiva de nuestra eliminación de la Copa. Con Rattín en la cancha era un partido, sin Rattín fue una parodia de fútbol», escribió Juvenal, uno de los enviados del semanario que cubrió el Mundial.
Rattín sostuvo que no comprendía la decisión del árbitro alemán Rudolf Kreitlein y se negó inicialmente a abandonar el campo. La confusión provocada por aquel episodio fue uno de los antecedentes que impulsaron la creación de las tarjetas amarilla y roja para comunicar las sanciones sin depender del idioma. Ver: https://www.youtube.com/watch?v=ba868RbY45E
- Lo terrible: La guerra de las Malvinas
El origen de la Guerra de las Malvinas se remonta a la ocupación por la fuerza del archipiélago por parte del Reino Unido en 1833. El conflicto bélico estalló en abril de 1982 cuando la dictadura militar argentina (liderada por Leopoldo Galtieri) ordenó recuperar las islas para desviar la atención de la grave crisis interna, mientras el gobierno británico (de Margaret Thatcher) buscaba mejorar su propia imagen política.
Causas principales de la contienda:
- Conflicto histórico de soberanía: Tras la independencia de Argentina, el país reclamó los territorios heredados de España. En 1833, una corbeta británica expulsó a las autoridades y colonos argentinos, estableciendo un control que se ha mantenido desde entonces. Argentina nunca abandonó sus reclamos diplomáticos.
- Intereses políticos internos: Para 1982, el autodenominado «Proceso de Reorganización Nacional» en Argentina enfrentaba un fuerte rechazo social por su gestión económica y las violaciones a los derechos humanos. Una victoria rápida para recuperar las islas buscaría generar un fervor patriótico y legitimar al régimen.
- La postura británica: El gobierno de Margaret Thatcher atravesaba una baja popularidad y una severa crisis presupuestaria militar. Tras el desembarco argentino del 2 de abril (Operación Rosario), la primera ministra decidió enviar una masiva fuerza de tareas naval para recuperar el archipiélago y repeler la ocupación.
El conflicto se extendió por 74 días, finalizando con la rendición argentina el 14 de junio de 1982 y la posterior caída de la dictadura militar en Argentina en 1983.
El interés de Inglaterra en las Islas Malvinas se sostiene principalmente por su posición geopolítica clave en el Atlántico Sur, su cercanía estratégica a la Antártida, y los ricos recursos económicos de sus aguas, los cuales en conjunto aseguran una fuerte presencia militar y comercial británica en la región. Los motivos principales del Reino Unido para conservar el archipiélago son:
- Acceso a recursos naturales: Las aguas circundantes albergan una importante industria pesquera (especialmente calamar) y grandes reservas potenciales de hidrocarburos (petróleo y gas) que son fundamentales para la economía insular.
- Proyección hacia la Antártida: La ubicación de las islas permite al Reino Unido mantener reclamaciones territoriales en el continente antártico y asegurar su participación en futuras decisiones sobre la explotación de recursos y soberanía en el polo sur.
- Control geopolítico y militar: Sirve como base estratégica y de reabastecimiento en el Atlántico Sur, garantizando el control de las rutas marítimas y el dominio militar a través de instalaciones como la base de Mount Pleasant.
- Soberanía y autodeterminación: El gobierno británico prioriza el principio de autodeterminación de los habitantes de las islas, quienes se identifican mayoritariamente como británicos y rechazan cualquier traspaso de soberanía.
La guerra de Malvinas (1982) tuvo profundas consecuencias que marcaron el destino político, social y diplomático de ambas naciones:
- Costo humano: El conflicto dejó un saldo de 649 combatientes argentinos y 255 militares británicos muertos, además de cientos de heridos y veteranos afectados por secuelas físicas y psicológicas.
- Caída de la dictadura en Argentina: La derrota militar evidenció la ineptitud del régimen cívico-militar, acelerando la crisis del autodenominado Proceso de Reorganización Nacional y forzando el llamado a elecciones que restauraron la democracia en 1983.
- Consolidación de Margaret Thatcher: En el Reino Unido, la victoria militar y la firmeza mostrada por la primera ministra aumentaron drásticamente su popularidad, garantizándole una contundente reelección al año siguiente y fortaleciendo su perfil político.
- Reclamo de soberanía: La guerra transformó la disputa territorial en una causa nacional inquebrantable para los argentinos. Este sentimiento quedó plasmado en la reforma de la Constitución Nacional de 1994, que ratifica la recuperación de las islas como un «objetivo permanente e irrenunciable».
- Estatus de las islas: Tras el triunfo, el Reino Unido fortificó militarmente el archipiélago y otorgó la ciudadanía británica plena a los habitantes de las islas (conocidas como Falkland Islands), afianzando su control administrativo de facto.
- Mundial de México 1986: Argentina 2 – Inglaterra 1.
El partido de cuartos de final del Mundial de México 1986 entre Argentina e Inglaterra (2-1) se disputó apenas cuatro años después de la Guerra de las Malvinas. Esta cercanía temporal convirtió el enfrentamiento deportivo en un símbolo de revancha nacional y desahogo popular para los argentinos tras el conflicto bélico.
El partido se jugó el 22 de junio de 1986 en el Estadio Azteca bajo una fuerte tensión política y emocional. El triunfo argentino no representó una reparación política ni militar por las islas, pero adquirió un significado histórico profundo. Las conexiones clave entre el partido y la guerra incluyen:
- Carga emocional: Para la sociedad argentina, que aún atravesaba el duelo y la frustración de la rendición de 1982, el partido representó una oportunidad simbólica de reivindicación frente a la misma nación con la que habían luchado en el Atlántico Sur.
- El contexto del torneo: Tras la victoria, el propio Diego Maradona —autor de los dos goles, incluyendo la «Mano de Dios» y el «Gol del Siglo»— declaró años después que ganar ese partido a Inglaterra tenía un significado especial y que gran parte de la motivación del equipo era dedicarle una alegría al pueblo argentino y a los caídos en la guerra de las Malvinas.
- Consolidación de la rivalidad: Aunque el origen de la disputa futbolística data del Mundial de 1966, la guerra de 1982 transformó el duelo en uno de los más intensos, políticos y pasionales de la historia del deporte, trascendiendo el ámbito estrictamente futbolístico.
Ver: https://www.youtube.com/watch?v=ZN3jcfJSJMY
Enfrentamientos en la historia de los mundiales
Argentina e Inglaterra jugarán la semifinal de la Copa Mundial de la FIFA 2026. El esperado partido se disputará el miércoles 15 de julio a las 14:00 (hora de Colombia) en el Estadio Atlanta (Georgia, EE.UU.).
En la historia de los Mundiales se han enfrentado 5 veces, con 3 victorias para los ingleses, 1 triunfo para los argentinos y 1 empate. En el historial general (incluyendo amistosos), se han medido 14 veces, con 6 victorias europeas, 3 sudamericanas y 5 empates.
Los enfrentamientos más destacados en la Copa del Mundo incluyen:
Chile 1962 (Fase de grupos): Victoria de Inglaterra 3-1.
Inglaterra 1966 (Cuartos de final): Triunfo inglés 1-0 en un partido tenso y recordado por la expulsión de Antonio Rattín.
México 1986 (Cuartos de final): Victoria de Argentina 2-1, con los icónicos goles de Diego Maradona («la mano de Dios» y «el gol del siglo»).
Francia 1998 (Octavos de final): Empate 2-2; Argentina avanzó a cuartos de final al ganar 4-3 en la tanda de penales.
Corea-Japón 2002 (Fase de grupos): Victoria de Inglaterra 1-0.
“Queremos ganar el partido para llegar a la final”: De Paul palpitó las semis contra Inglaterra
Las palabras del “Motorcito” llaman la atención porque llegan en la previa de un cruce cargado de simbolismo. Desde el recordado duelo de México 1986, con los dos goles históricos de Diego Maradona, hasta el enfrentamiento de Francia 1998, cada Argentina-Inglaterra en un Mundial estuvo rodeado de un clima especial.
Por eso, el mensaje de Rodrigo De Paul buscó poner en perspectiva el partido. Sin desconocer la carga emocional y el significado que tiene para millones de argentinos, el mediocampista dejó en claro que la disputa por la soberanía de las Malvinas pertenece a otro ámbito y que, dentro de la cancha, la Selección solo piensa en un objetivo: alcanzar una nueva final del mundo.
Finalmente, De Paul remarcó que el plantel mantiene presente el recuerdo de los caídos, pero que el foco está puesto en lo deportivo. “Fue una atrocidad lo que pasó, y nosotros siempre lo recordamos. Pero lo que nosotros queremos es ganar el partido para llegar a la final”, concluyó.
¿Cuál es la postura actual del pueblo Argentino frente al partido del miércoles 15 de julio de 2026 y el recuerdo de la guerra de las Malvinas en 1982?
Con relación al cotejo futbolístico Argentina vs Inglaterra, “Los pibes de las Malvinas” perdura en el pueblo Argentino como se puede leer a continuación:
El fútbol no será político pero lo primero que nos viene a la cabeza cuando el rival es Inglaterra, son los pibes de Malvinas.
No será político pero la única revancha que alguna vez tuvimos fue en el 86.
Y si todavía sangramos por la herida, es porque sigue abierta.
Porque «Soldado argentino sólo conocido por Dios» es la lápida de un montón de pibes que quedaron para siempre en ese suelo que es nuestro aunque nos nieguen la entrada.
Porque nos hundieron el Belgrano, barco que estaba fuera del área de conflicto, por orden directa de Margaret Thatcher.
Sus mismos generales le aconsejaron no hacerlo.
323 vidas nos costaron.
No es político pero el presidente argentino manda a decir a Trump EN NUESTRO NOMBRE que ojalá Estados Unidos hubiera llegado a la final y venera públicamente a la mujer que nos asesinó cientos de pibes que ni siquiera estaban combatiendo.
Las cifras casi nunca le importan a nadie, igual escribo:
Más de 450 personas se suicidaron después de la guerra.
Muchos de los que quedaron vivos aún hoy, piden monedas en el subte.
No será político pero el miércoles que viene todos vamos a estar pensando en ese pedazo nuestro donde flamea una bandera que es sinónimo de sangre y de ausencias para el pueblo argentino.
No para el Estado, para el pueblo.
No es político, pero nos guste el futbol o no.
A favor o en contra del mundial.
Se gane o se pierda, va a ser con la frente alta. Recordándole al mundo que nosotros no somos súbditos de nadie.
Nosotros no jugamos por reyes ni coronas.
Nosotros jugamos por los pibes.
En el ámbito deportivo, la confrontación contra los ingleses nunca se vive como un partido más. La disputa en Atlanta transporta a los hinchas a los históricos enfrentamientos pasados, especialmente al Mundial de México 1986. En la antesala del encuentro, la expectativa del pueblo Argentino es total, combinando la pasión futbolística con la memoria de los héroes de Malvinas ya que las emociones en los foros se debaten entre el deseo de obtener una victoria épica de la mano de Lionel Messi y la memoria permanente por la soberanía insular
Colofón
Recordar de manera constante o conflictiva una guerra con otro país es nocivo porque perpetúa el trauma colectivo, fomenta el odio intergeneracional y obstaculiza la integración económica y cultural.
Mantener estas heridas abiertas suele tener consecuencias profundas:
- Polarización social: Los relatos históricos a menudo se utilizan políticamente para dividir a la sociedad, promoviendo un sentimiento nacionalista basado en la enemistad y el rechazo al «otro».
- Enquistamiento del trauma: Las nuevas generaciones heredan el dolor y el resentimiento de eventos que no vivieron, dificultando la sanación y el perdón.
- Freno al desarrollo: Desviar recursos hacia la defensa o mantener tensiones diplomáticas impide la colaboración en comercio, ciencia, turismo y diplomacia.
- Violencia cíclica: La narrativa de la guerra constante normaliza la violencia como método para resolver conflictos internacionales, elevando el riesgo de futuros enfrentamientos.
Ninguna persona razonable puede confundir un partido con una guerra. Los futbolistas ingleses actuales no son responsables de las decisiones militares de Margaret Thatcher, así como los jugadores argentinos no representan a la dictadura que condujo irresponsablemente el conflicto de 1982, pero de esa verdad elemental no se desprende que el encuentro carezca de historia, memoria o significado político. En lugar de revivir el conflicto desde el rencor, la psicología social y la resolución de conflictos sugieren enfocar la memoria histórica en el aprendizaje, la construcción de paz y el respeto mutuo.
Debe trabajarse cada día en el cierre de la herida, no desde el eco permanente de lo sucedido sino desde el silencio sanador y la costumbre de hablar otros asuntos, ya que avivar la llama de los errores del pasado es vivir siempre en el pasado en un conflicto en el que muchas personas de estos tiempos no tuvieron nada que ver con este tema político y los futbolistas de las dos naciones no tienen por qué cargar un asunto político de hace más de 44 años, claro está, el dolor de los caídos perdurará por mucho tiempo por parte de sus seres queridos, cercanos y amigos, pero el tiempo da fortaleza para acostumbrarse a la ausencia y al recuerdo con una postura diferente.
Mención para el lector
Este texto no pretende ser un producto acabado o el final del camino. Es una invitación a la reflexión y el debate para la construcción colectiva ya que en “El Opinadero” cada lector es también un autor.
A partir de lo mencionado:
¿Por qué algunos sectores cercanos al Gobierno necesitan repetir que Argentina-Inglaterra es solamente fútbol?
¿Puede un presidente argentino separar su admiración por Margaret Thatcher del papel que la ex primera ministra británica desempeñó durante una guerra en la que murieron 649 argentinos? El conflicto se prolongó durante 74 días y dejó una herida que todavía atraviesa a los veteranos, las familias de los caídos y buena parte de la sociedad.



Juiciosa síntesis histórica del ambiente para el partido Argentina- Inglaterra este miércoles 15, señor Isdaén. Por supuesto, las declaraciones de Scaloni son evasivas: desde que se convirtió en deporte de masas el fútbol involucra una fuerte carga simbólica y, desde luego, política. Recordemos que en 1938 el mundial de fútbol fue el preludio perfecto a la Segunda Guerra Mundial.
A propósito de las Malvinas y de esa biblia del periodismo deportivo que es la revista argentina » El Gráfico», les comparto este enlace.
https://www.elgrafico.com.ar/articulo/memoria-emotiva/33004/rescatando-al-soldado-de-felippe
Muchas gracias por sus aportes.
Gustavo Colorado G
Buen día Don Gustavo. Gracias por su comentario.
El mundial de 1938 fue el preludio de la segunda guerra mundial lo cual ratifica la influencia de este evento.
Un mundial de fútbol es una convergencia de emociones únicas e irrepetibles cada cuatro años, lo que lo hace único como evento.
Argentina vs Inglaterra ojalá sea un gran partido porque en lo personal creo que la herida no duele tanto como en 1986 y muchas gracias por el enlace compartido Don Gustavo.
Feliz día.
Corrección: El mundial de 1938 es otro dato interesante para conocer como preludio a la segunda guerra mundial.
Hola Isdaen: muy entretenida su crónica, y muy pertinente el comentario del escritor Colorado Grisales. Por mi parte hoy sufri una nueva decepción, yo he querido ver a Argentina eliminada del mundial, sus angustiantes triunfos ante equipos » chicos» me hacen verla como un equipo de segunda; hoy no miré el partido para no tener un ataque de ira, y se dio lo que menos quería,no logro explicarme que toman en la segunda pausa para hidratación, lo digo porque han ganado sus últimos partidos a partir de aquel momento. Espero no ganen el mundial. Mil saludos y bendiciones.
Buen día. Gran comentario cargado de picante, ja , ja, ja, con relación a la hidratación.
Argentina fue hoy categórico y remontó un partido después de ir perdiendo 1-0 por un parpadeo del lateral derecho de Argentina.
Argentina vs España, bonita final.
Feliz día Danilo y muchas gracias por su comentario.