Me he hincado tantas veces ante ti.
Muchas en medio de la desesperanza e intentos fallidos de paz.
¿Cuántas, siendo joven, dudé de ti y juzgué mi camino?
Te busqué en la agonía existencial, cuando el amor humano no me tocaba, cuando la calma y la tranquilidad se habían olvidado de mí.
¡Cuántas lágrimas derramé buscándote!
Aún sin verte y sin tocarte, te encontré.
Estabas allí: en mis silencios, en ese pañuelo que secaba mi rostro, en ese suspiro de aliento que hoy logro comprender.
Ya no te busco angustiadamente ni te cuestiono; hoy te busco desde la gratitud y la fe. Hoy imploro tu presencia y que me acompañes, no para que me salves ni me lleves junto a ti, tampoco para que hagas más fácil mi camino, tan solo para que me des fuerza.
Hoy amo lo que me has dado y lo disfruto porque estás aquí.
Amo sentirte y no quiero dejar de sentirme así.
Me has dado razones para vivir. Quizá mi propósito es conocerte, honrarte y adorarte.



Respetada Columnista:
Continúas en esa senda de hacer visibles sentimientos sobre el amor, la amistad, bellísimos.
Hoy en expresión espiritual: la gratitud hacia el creador : profundidad y sinceridad.
Tener el don de expresar tantas emociones es como habitar mil mundos dentro de uno.
Nuestro amado creador … la fuerza que realmente nos mueve.
Gracias por tu comentario, lleno de cariño y admiración.
Tener el don de expresar tantas emociones es como habitar mil mundos dentro de uno.
Nuestro creador la verdadera energía que nos mueve.