Por Danilo Salazar Ríos.
En días pasados, Fernando Cardona, creador- editor de elopinadero.com.co escribió un artículo llamado “El dulce sabor del chisme”, una crítica al periodismo y los periodistas que dejaron de serlo, pasando a ser lacayos de los gobernantes de turno, a quienes dedican sus espacios propagandísticos (no noticiosos), para ensalzar sus pocos logros y ocultar o disimular sus faltas y yerros a cambio de pauta publicitaria.
Al leer el artículo, recordé que, el origen de la fama de chismosos que tienen los peluqueros viene de la historia del rey Midas, célebre porque todo lo que tocaba se convertía en oro, un don que, al cabo de los días dejó de ser fabuloso, para volverse un castigo.
Midas resultó ser el jurado que decidiría quién tocaba mejor la flauta, el dios Apolo o el sátiro Marsias, quien lo había retado; Midas decide que el mejor ejecutor del instrumento es el desafiante, por lo que el dios Apolo lo castigó colocándole unas orejas de burro, las que Midas escondió usando un gorro frigio (el mismo de nuestro escudo nacional); el único conocedor de su secreto era su peluquero, que sabía que no podía contarlo a nadie, so pena de perder la vida; un día sintiendo que tenía que compartir ese secreto con alguien, pero temeroso por las consecuencias de su acto, decidió cavar un agujero en la tierra y susurró: ”Midas tiene orejas de burro”, y enseguida tapó el agujero con tierra; pasado un tiempo, en ese sitio apareció un cultivo de cañas, una de las maticas quedó en el hoyo que había hecho el peluquero, cuando el viento mecía el cultivo, las cañas susurraban “Midas tiene orejas de burro”, de esta manera el secreto quedó al descubierto.
La peluquería y la barbería siguieron caminos diferentes; ambos oficios empezaron como profesión regulada entre finales del siglo XIX y 1920; las mujeres siempre se encargaron de arreglar el cabello en sus casas o en las cortes: “En los años 1800, las mujeres empezaron a trabajar formalmente como peluqueras acudiendo a los hogares de la alta sociedad” (www. Peluquerialdia). “A finales del siglo XIX y principios del XX figuras icónicas como Madam C. J. Walker, no solo ejercieron la peluquería, sino que crearon academias, masificando la profesión para miles de mujeres que buscaban independencia económica” (Framesi España). La primera peluquera que recuerdo, hizo su trabajo con muy malos resultados, fue Dalila, quien al peluquear a Sansón lo dejó sin fuerzas y lo entregó a sus enemigos.
“La Barbería (que históricamente incluía afeitado con navajas, cortes masculinos e incluso cirugías menores en la edad media) estuvo estrictamente reservada para los hombres. El acceso de la mujer a esta profesión se dio en fases muy claras “(Facebook- Edison …+1). En 1867 Madam Gardoni abrió su peluquería propia en Galveston, Texas; atendiendo a su clientela masculina rompió los esquemas de su época. “En 1927 Jeane Devereux se convirtió en la primera mujer en obtener una licencia oficial de barbera en la ciudad de Nueva York” (Instagram- Wahicli…+1). “Fue a partir de la década de 1990 y con un verdadero “boom” en la década de 2010, cuando el movimiento de las “Lady barbers “explotó a nivel mundial” (You Tube – Hogar …+ 3).
Antes de los años 60 la separación era clara, los hombres iban a la barbería y las mujeres a los salones de belleza. “En los años 60 y 70 surgió el concepto de “salón unisex” y el auge de la moda y el estilismo. Cuando los hombres empezaron en la peluquería para mujeres o el estilismo avanzado, la sociedad machista de la época catalogó de inmediato el oficio como “femenino” y “delicado” (Facebook- canal C… +3). “Debido a que un hombre heterosexual recibía fuertes burlas u hostigamiento homofóbico si decidía arreglar el cabello de otras personas, los hombres abiertamente homosexuales – que ya cargaban con el rechazo social- fueron los únicos dispuestos a asumir el oficio sin importarles el estigma. Durante gran parte del siglo XX, ser abiertamente homosexual o trans significaba la exclusión total de oficios de empleos corporativos, leyes medicina o fábricas. Los salones de belleza se convirtieron en un nicho económico de supervivencia autónoma” (Universidad de Sal… +1).
Mientras eso ocurría en el mundo, siendo niños, en nuestras casas nuestras madres aprendieron a motilarnos después de muchas trasquiladas, ya más grandecitos, nos rebelamos y nos peluqueaba en el barrio Boston don Saúl Bermúdez. Mientras viví en el barrio la Hermosa en Santa Rosa de Cabal, doña Dignelia Pérez la amable vecina y amiga, esposa de mi amigo docente Armando García tuvo la tarea de cortar mis canas. Algunos miembros de la comunidad gay se posicionaron como estilistas en Santa Rosa; durante una temporada mi peluquero fue Jorge Gallo, famoso por hacer sentir a sus clientas como reinas; en eso reside el encanto de los estilistas gay.
Posteriormente, aparecieron en Santa Rosa de Cabal y supongo en otras partes de la geografía nacional los barberos, si no me falla la memoria, esta fue una iniciativa que buscaba resocializar y dar trabajo digno a antiguos habitantes de la calle, victimas del consumo de drogas (al menos en los primeros tiempos); en Santa Rosa existe una buena cantidad de barberías, donde por lo general gustan de escuchar música rap a alto volumen; mi exalumno Luis Miguel es mi actual peluquero, también escucha salsa y otros ritmos que nos gustan a sus clientes más veteranos.
En Pereira existía, o existe una rivalidad que supera lo académico entre el colegio Deogracias Cardona y el Rafael Uribe Uribe; igual ocurría en Santa Rosa, había una gran rivalidad que pasaba por lo deportivo y académico entre el Colegio Nacional Francisco de José Caldas y el Instituto Técnico Industrial de Santa Rosa de Cabal, los estudiantes del Nacional apodaban “machuca latas” y “obreros” a los del Técnico, denotando que éstos eran toscos y burdos, y estos últimos apodaban a aquellos “peluqueros”, insinuando que eran delicados y afeminados; en los tiempos actuales, si se hiciera un reinado gay en el que participaran estudiantes de ambas instituciones, el Técnico no se quedaría atrás en aspirantes a la corona.
Hablando de sexo heterosexual, surge una pregunta ¿Quién goza más, quien está encima o quien está debajo? Pareciera que la respuesta es que el hombre (por ser el que siempre ha galanteado y buscado a las mujeres para satisfacer su apetito sexual), es el que más placer obtiene en una relación sexual (se considera esta actitud masculina, como una de las causas de la prostitución, un viejo mal que la humanidad no logra acabar); esta conclusión, también podría sustentarse basándonos en las experiencias de nuestras madres y abuelas, que nunca tuvieron la oportunidad de decidir si querían sexo, pues se consideraba obligación “atender” a su pareja; la mujer desempeñaba de manera sumisa su papel de “objeto sexual”, tanto así, que era normal que una de ellas preguntara a su marido: “¿ Mijo, Ud. Va a usarme hoy?”
La cantidad de placer sexual disfrutado por las mujeres parecer haberse incrementado a partir de la revolución sexual de los hippies, la aparición de la píldora como método de control natal (más efectivo que el método del ritmo y el coito interruptus), y el reconocimiento de los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres, en casi todos los países del mundo.
Parece ser que el ideal femenino de formar un hogar no ha desaparecido del todo, pero, ahora en otra secuencia diferente a la de abuelas y madres que conseguían un hogar, casándose jóvenes, sacrificando juventud y rumba: “Se acostará con 20 hombres antes de empezar a pedirle a Dios un esposo, cinco años de fiestas, tres años con hombres tóxicos, dos años de encuentros casuales. Y luego a los 30 se despierta queriendo lealtad, respeto y un anillo. Quiere que pagues el precio completo, por algo que otros obtuvieron gratis” (Joan Álvarez, #Hombres #Mujeres #Relaciones #Amor).
En la actualidad, pareciera que el placer alcanzado por hombres y mujeres se ha nivelado, lo digo por publicaciones no solo de hombres, que ilustran lo que, en el mundo moderno pareciera ser el ideal de muchas mujeres:” Ahora resulta que los hombres deben tener casa, carro, dinero, estudios, buen físico, ser detallistas, románticos y además fieles. Todo para terminar saliendo con alguien que está llena de problemas, hijos de otros, con más kilómetros que un taxi viejo y todavía se cree un premio. Abre los ojos…Así como a ti te exigen, tú también debes exigir belleza, juventud” (Daniela Vásquez, creadora digital).
Dejando de lado estas divagaciones, ya la mitología griega definió quien recibe más placer en el acto sexual: la historia dice que el dios Zeus, célebre por sus infidelidades, sostenía una fuerte discusión sobe el placer sexual con su pareja, la diosa Hera; Zeus afirmaba que las mujeres disfrutaban mucho más en las relaciones sexuales, Hera por su parte afirmaba que los hombres sentían más placer; como no se ponían de acuerdo, acordaron pedir la opinión de Tiresias, quien había golpeado una pareja de serpientes que estaban copulando y en castigo fue condenado a ser mujer durante siete años, al cabo de los cuales recuperó su hombría; Tiresias respondió que, si el placer se dividiera en décimas partes, la mujer disfrutaría nueve partes y el hombre solo una; Hera, enojada porque Tiresias había divulgado el secreto lo encegueció, Zeus para compensarlo le otorgó el don de la adivinación y una larga vida.
Sexo, oficios, chismes y seudo periodistas que con escándalos crean cortinas de humo para tapar la realidad de dineros recaudados que no aparecen, costo de vida y desempleo al alza, y una reforma tributaria estilo Carrasquilla, quitando impuestos a los ricos para que paguen los pobres y empleados.
Si las acusaciones contra Petro son ciertas, tendrá que defenderse, no soy su abogado, pero sé que tiene derecho a que se presuma su inocencia hasta no ser vencido en juicio, así lo establece nuestro ordenamiento jurídico; cosa que el abogado- presidente pareciera no saber, pues anda acusando y condenando sin pruebas a quienes no lo siguen como perros fieles, mientras, mañosamente oculta actuaciones canallescas de su círculo íntimo ¡esa es nuestra inmunda realidad ¡


