Parece que fue ayer. ESCAMPAVIA.

1
206
Juan Guillermo Ángel Mejía

Por JUAN GUILLERMO ÁNGEL MEJÍA

Transcribo algunos apartes de un discurso que pronuncié, en el año 2003, en la Asamblea de Risaralda.

Discurso pronunciado ante la Asamblea de Risaralda en la condecoración Gonzalo Vallejo Restrepo

Este es un nuevo acicate para no detener la marcha, trabajar hoy más que ayer por una patria que nos reclama, que necesita de todos sus hijos y demanda de un esfuerzo continuado para recuperar la senda del trabajo y del progreso, única manera de calmar el hambre, de hacer una sociedad digna de llamarse así, un territorio donde no impere la violencia y la barbarie, compañeras inseparables y crueles vampiros que le roban la vida y la esperanza a un pueblo digno de mejor suerte.

La historia Universal de la infamia que recopilara Borges jamás pudo imaginar la crueldad que ha debido padecer el pueblo colombiano: secuestrado, humillado, despojado, acorralado por quienes ciegos en su lucha por el poder no se detienen ante ningún sentimiento y pisotean a niños y ancianos, a campesinos y jueces, a humildes y letrados y a muchos que todavía no pueden entender el porqué de tanta sevicia y tanto afán por causar dolor.

Corresponde a los científicos del comportamiento humano estudiar a quienes dirigen a esa turba, corresponde a los sicólogos explicar la razón de toda esa orgía de sangre que será sin duda motivo de espanto y uno de los capítulos más sombríos que recuerde el hombre.

Pero saldremos de la encrucijada, renaceremos de entre las cenizas como el ave fénix, matarán a muchos colombianos más pero cada mártir, cada anciano separado de su familia, cada joven arrancado del pecho de su amada, cada hijo arrebatado del cariño de su madre, cada víctima de los violentos será una semilla que florecerá y hará un campo tan blanco y tan grande que ahogará en el perfume de la solidaridad a los crueles fantoches matones de hoy.

Trabajaremos sin descanso, nos uniremos más y haremos un cerco de voluntades que impedirá que el mal continúe propagándose; ya lo estamos viendo, los padres de los hijos inmolados se unen a las misiones de paz y reconciliación para que a los gritos destemplados de los armados les responda el trabajo y la dedicación ejemplares; necesitamos construir, no la muerte, que el esfuerzo de cada día se dedique a la vida y no a la destrucción; basta ya.

Es la solidaridad el único camino que nos queda, solidaridad para detener al criminal antes de que aseste el golpe al inerme, solidaridad que evitará que la corrupción siga robando lo que pertenece al pueblo, es la solidaridad la que obligará a tributar a los catones de la moral que orondos se niegan a pagar siquiera los impuestos sobre la renta, convirtiéndose de esta manera en ladrones de la misma laya que los contratistas que pagan comisiones, que los pagadores que sustraen el patrimonio de todos; es la solidaridad el instrumento que hará de nuestra sociedad una donde la justicia social reine y le quite a los salvajes el único pero cierto argumento para su maldito trasegar.

Colombia es violenta, es corrupta, es injusta, de eso no tengamos duda alguna; también lo es por la impunidad y la impunidad es ausencia de justicia y un pueblo sin justicia es un pueblo sin democracia. Cómo esperar una sociedad donde el ser humano pueda desarrollar todas sus potencialidades si la justicia es indolente, lenta, perezosa, y lo peor ignorante y a veces hasta venal, si algo necesita Colombia es justicia recta y eficaz, una rama del poder que tenga los mecanismos de control y depuración que evite que en ella prosperen los perezosos, los incapaces y los corruptos.

Hasta aquí lo dicho hace veinte años, hoy los nuevos  jóvenes, así sean cuarentones, afirman que impedir el paso de enfermos y medicinas, de víveres y suministros no puede juzgarse a la luz de la moral, basta con verificar si esa conducta es políticamente correcta.

1 COMENTARIO

  1. Parece que fué ayer, y hoy sigue igual o peor el entorno de desigualdad….quizas no hemos definido nuestra identidad… esta identidad podria ser gestada desde nuestra región cafetera apreciado Dr. Juan Guillermo, privilegiando los grandes méritos de nuestros coterraneos pertinentes y leales…..nos irge un estandarte de Identidad Nacional, para construir una verdadera
    democracia con libertad, justicia y equidad……
    La diversidad cultural de Colombia y su gran riqueza en recursos naturales son un gran privilegio que nos llena de orgullo y amor por nuestro país. Pero tambien ésta pluricultura nos ha condenado históricamente a confrontaciones y violencia ( estigmas, preconceptos, macartizaciones y anatemas) que generan gran dificultad para lograr una identidad social que nos sinergice como nación. En mi opinión y por conocimiento de causa, son las falencias educativas (producto de un sistema educativo perverso) las que han potencializado estas indignantes brechas sociales. Brechas que muchos politicos («mantenidos») especialmente congresistas, aprovechan para mantener su comodidad (status quo), aprovechandose de la agnósis popular y de manera irresponsable empoderan a sus influyentes contra el pueblo, deslegitimando incluso la propia constitución que les abriga. Fomentan una histeria mediática acerca de terrorismo, matriculando en ese calificativo a la protesta social, y lo que consiguen es precisamente que se cumplan objetivos terroristas.

Deja tu comentario

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí