¿QUÉ ES LA RESPONSABILIDAD EMOCIONAL?

Opinión¿QUÉ ES LA RESPONSABILIDAD EMOCIONAL?

Se define como un término totalmente opuesto a la orfandad emocional, ya tratado en otra columna.

Es la capacidad de ser consciente de cómo las propias emociones, palabras y acciones, influyen en los demás, asumiendo el cuidado de las relaciones, sin cargar con lo que no nos corresponde. Es lo mismo que “responsabilidad afectiva”.

Entre sus implicaciones, conlleva un autoconocimiento, que es poner nombre y gestionar lo que uno mismo siente, antes de reacciones. Una comunicación clara para expresar deseos, intenciones y límites de forma honesta, directa y respetuosa.

Una persona que sea responsable emocional, tiene empatía, porque reconoce el impacto que un comentario o acción puede tener en la otra persona y a través de la reparación estar dispuesto a dialogar y pedir perdón cuando comete un error involuntario que causa daño.

Sin embargo, este tipo de responsabilidad no implica cargar con el otro ni hacerte responsable regular, corregir o “salvar” las emociones ajenas. Mucho menos culparte por todo y a toda costa.  Es aquí donde debemos aprender a comunicar nuestros límites o decisiones con honestidad y tener claro que la otra persona reacciona desde su propia interpretación o carencia, esa emoción ya no es tu responsabilidad.  Esta situación se aplica tanto a la pareja como al grupo de familiares, amigos, compañeros de trabajos, etc.

Es cierto que debemos evitar límites a toda costa, pero no se trata de decir siempre que “sí” o anular nuestras propias necesidades para que nadie se moleste.

La responsabilidad afectiva va acompañada de la inteligencia emocional, dos conceptos de los que se escucha hablar en la actualidad y que tienen una gran importancia dentro del ámbito de cómo nos relacionamos con los demás.

La inteligencia es la capacidad de aprender y la capacidad para resolver problemas.  Weschler la define como el conjunto total de recursos de un individuo para adaptarse al medio. La inteligencia emocional es el conjunto de habilidades que se basa en reconocer los propios sentimientos y los ajenos para que sirvan como guía al pensamiento y a la acción, como a automotivarnos, a desarrollar empatía, a relacionarnos mucho mejor, dentro y fuera del hogar.

Es esto tan importante para nuestro desarrollo personal, que nos lleva a entender que, si reconocemos la tristeza, podemos buscar consuelo.  Si notamos nuestros estados de rabia, podremos exteriorizarla para no acumularla y evitar crisis de ira y de reacciones desmedidas, que pueden terminar en hechos que no podemos manejar, ocasionando daños irreversibles a quienes tenemos cerca, sean o no los culpables de nuestro estado emocional descontrolado.

Cuanto más nos conozcamos a nivel emocional, mejor podremos manejarnos en nuestra vida diaria.  Esto es bien claro porque sabremos cómo reaccionamos ante un estímulo determinado, como palabra, imagen, sueño, canción, sitio, recuerdo, etc, para controlar la reacción.

La capacidad de automotivarnos nos permitirá ser mucho más eficaces en todo aquello que emprendamos y, por tanto, estaremos siendo capaces de sentir mayor gratificación y satisfacción en lo que logremos.

Sin embargo, si no hemos conseguido lograr una buena gestión emocional y somos presos de la ansiedad el miedo, la inseguridad o el aburrimiento, no podremos encontrar la forma de motivarnos y abandonaremos aquellas tareas que estamos llevando a cabo, cayendo nuevamente en ese hoyo profundo de la desmotivación, pérdida de auto valor y volver a escuchar aquella frase tan repetida para algunos de nosotros como: no soy capaz, esto me quedó grande, otra tarea que no terminé, ya no me gusta este proyecto y la peor, que destruye el autovalor: no sirvo para nada, cayendo en ese hoyo sin fondo de la desmotivación y la rutina.

En este viaje me acompañaron: Daniel Goleman, nacido en 1946, psicólogo, periodista y escritor estadounidense, fue conocido mundialmente, desde 1995 con la publicación de su obra INTELIGENCIA EMOCIONAL, nos acompañó en este estudio.

John M. Gottman: nacido en Estados Unidos de América, en 1942, profesor de psicología en la Universidad de Washington y codirector del Seattle Marital and Family Institute. Ha publicado más de 100 artículos y decenas de libros y en diversas ocasiones ha sido galardonado por su importante contribución al estudio de la pareja y la familia. Junto con su esposa Julie Schwartz Gottman, basada en investigaciones científicas, se han dedicado a fortalecer las relaciones de pareja, con la Teoría de la Casa de la Relación Sólidada y de la Terapia de Pareja del Método Gottman.

Próximamente, analizaremos las Siete reglas de oro para vivir en Pareja. No se imaginan el banquete de esa investigación.

Olga Cecilia Trejos Buriticá

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