¿Qué implicaciones tiene el desmonte de unas piezas en el Museo Nacional que resultan ser testimonios incómodos de nuestra historia y la amenaza con sustituirlos por piezas afines a la ideología gubernamental?
El retiro de 44 piezas de tres salas del Museo Nacional, según el inventario reconstruido por [esferapública], la amenaza de nuevos desmontes y el anuncio de incorporar piezas que obedezcan a la orientación ideológica del actual gobierno son una afrenta al pluralismo, a la libertad artística y al derecho de Colombia a conocer su historia sin censuras.
Inventario de obras y piezas desmontadas https://share.google/ZXmCK0UYMeH8EhUpZ
“Un museo no existe para imponer una ideología, sino para dar testimonio, abrir preguntas y hacer visibles las múltiples formas en que hemos construido nuestra sociedad. El presidente, que es jurista, sabe que la historia no se agota en una única versión de los hechos y que ninguna persona, partido o gobierno puede decidir unilateralmente qué partes de nuestra memoria merecen existir y cuáles deben desaparecer”.
(Fragmento de la carta del Museo Nacional, dirigida al presidente de la República, Abelardo de la Espriella; y a la ministra de Cultura, Paola Holguín).
Ningún gobierno tiene derecho a borrar aquello que contradice su ideología ni a reemplazar la memoria plural de un país por su propio relato político. Esto no es gobernar, es pretender pauperizar nuestra cultura y someter nuestra memoria a la voluntad del poder. Un atropello que amenaza con convertir la cultura en instrumento de adoctrinamiento y de desmemoria.
La memoria nacional no es propiedad del gobierno de turno, ni el patrimonio cultural un botín ideológico.
Si se permite que el poder decida qué merece ser recordado y qué debe desaparecer, estaremos ante una peligrosa reducción del pluralismo y de nuestro derecho colectivo a la memoria.
Fuentes
• [esferapública]
• Museo Nacional
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Por Óscar Gil, “Ogil” . Periodista y corrector de estilo
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