El Instituto de Crédito Territorial (ICT), fue creado en 1939 por el gobierno de Eduardo Santos. Desde su fundación y hasta 1991, cuando fue reemplazado por el Inurbe, es la entidad del Estado que más viviendas de interés social ha construido en Colombia. Su principal fortaleza fue: la autoconstrucción. Lo más relevante de la vivienda por autoconstrucción es la participación de la comunidad. EL ICT aportaba los materiales, algunas veces el terreno, el municipio las redes de servicios públicos y los diseños del proyecto, y la comunidad participaba con la mano de obra. Se trabajaban estos proyectos, como si tratara de una sola familia, en donde el tejido social era el ganador.
En cuanto a las utilidades económicas, estas no eran una preocupación, dado que no eran proyectos de vivienda adelantados por empresarios particulares. Las verdaderas utilidades eran de orden social. Mientras el constructor privado le apuesta a obtener utilidades (ganancias) económicas, el ICT le apostaba a las utilidades sociales, donde las comunidades y sus familias resultaban como grandes beneficiarios. Desafortunadamente vino el neoliberalismo y con él se liquidó la mejor empresa de los colombianos en materia de construcción de vivienda de interés social.
Como consecuencia de la desaparición del ICT, empezó a crecer el déficit cuantitativo, hasta convertirse en un problema social de proporciones exponenciales. Por ejemplo, en Pereira y Risaralda se construyeron por distintas modalidades, miles de viviendas hasta tal punto que prácticamente más del 80% del déficit habitacional para los sectores más vulnerables de la población fue cubierto. Proyectos como el de los 2.500 lotes con servicios, construidos por autoconstrucción fue el orgullo de la ciudad de Pereira y ejemplo de proyecto exitoso a nivel nacional. Hoy solo queda el recuerdo y el reto de volver a la vivienda de interés social por autoconstrucción, para poder atender los estratos 1 y 2, que en las actuales circunstancias y metodologías financieras no tienen ninguna posibilidad de acceder a una vivienda digna.
Después de más de 30 años de la desaparición del ICT, por conveniencia del neoliberalismo, al instituto de Crédito Territorial, hay que “revivirlo”; darle una nueva oportunidad, recogiendo toda su metodología y enfoque para construir vivienda de una manera masiva para los sectores 1 y 2. Un nuevo ICT, que recoja todas las experiencias de las comunidades viviendistas que coadyuven en este noble propósito. Recuerdo a Hernán Mesa en Santa Rosa de Cabal, presidente nacional de la federación de viviendistas en Colombia, director de los camacolitos de los pobres, que repetía la frase del expresidente Samper: “Dele hoy un lote con servicios a una familia y mañana tendrá una vivienda digna”.
Sin una entidad central del Estado dedicada a atender la población más vulnerable, que no solo construya físicamente viviendas, sino que las financie directamente evitando la intervención bancaria, jamás será posible disminuir el déficit de vivienda popular.
JAIRO ARANGO GAVIRIA
Abril 2026



Es una política que nunca debió terminar y con lo que hoy se invierte sería mucho fácil llegar a más familias manejándolo de la manera que se hizo… no siempre los cambios dan mejor resultado
Muy interesante tema
necesitamos q a las Asociaciones de
vivienda nos escuchen
porq ni el gobierno Nacional
ni territorial nos dan una solucion especial para los asentamientos entre otras