Y SI NOS QUEDAMOS SIN AGUA SUFICIENTE

OpiniónY SI NOS QUEDAMOS SIN AGUA SUFICIENTE

En 1998 se hizo un llamado de atención para que se construyeran almacenamientos de agua, que soportaran la demanda creciente que se estaba viviendo en Pereira y que se avizoraba seguiría aumentando de manera acelerada en los próximos años.

El plazo que se propuso para que esas infraestructuras estuvieran listas fue 2004. Pero eso nunca se hizo. Hoy, 27 años después, se vuelve a hablar del tema y se presenta como un “riesgo extremo” para que se prioricen las inversiones.

Han pasado seis gobiernos municipales y gran cantidad de gerentes de la empresa responsable de ofertar el agua para Pereira y no se han tomado las medidas suficientes y necesarias para garantizar que la ciudad no se vea enfrentada a un alto riesgo de desabastecimiento, como efectivamente está sucediendo.

Las directivas de Aguas y Aguas sostienen que hay garantía de oferta de agua hasta 2030, una afirmación muy grave, si se tiene en cuenta que las acciones para solucionar los problemas detectados no solo requieren ingentes recursos financieros, que hoy no se existen y se deben tramitar, sino también tiempo para hacer los estudios, estructurar las licitaciones y avanzar en la ejecución. 

La falta de una planeación adecuada y de acciones gerenciales para garantizar la demanda de agua en Pereira, han hecho que en no pocas ocasiones los caudales aprovechables del río Otún por parte del acueducto hayan llegado a niveles mínimos, que han amenazado con la posibilidad de racionamientos.

Es tan grave la situación actual, que Aguas y Aguas le está solicitando a la Corporación Autónoma Regional de Risaralda que emita una resolución donde se plasme la autorización de caudales ambientales variables en el río Otún, para que el acueducto pueda seguir teniendo suficiente agua en momentos de crisis y se garantice la demanda.

En esencia, hoy se necesita tener embalses en la zona superior del acueducto, tanques de almacenamiento en diferentes sitios de Pereira, operar pozos para aprovechar aguas subterráneas, construir infraestructuras de transporte de agua desde Santa Rosa de Cabal para surtir a Dosquebradas y Pereira, reducir las pérdidas técnicas y comerciales de agua tratada, y  promover el uso racional del agua entre la industria, el sector agropecuario y las zonas residenciales.

Este no es un reto menor, lo cual implica que la alcaldía de Pereira tiene la obligación de priorizar sus inversiones y gastos y ponerle atención prioritaria a la solución de los inminentes riesgos de desabastecimiento de agua en el próximo lustro. 

Con la llegada en pocas semanas del denominado “Superniño”, ya confirmado por las autoridades ambientales y meteorológicas, será una prueba de fuego para determinar si Pereira tiene la capacidad de garantizar un servicio permanente del líquido. 

Con agua suficiente y con un servicio permanente, las probabilidades de que Pereira siga siendo vista como un destino para la instalación y/o relocalización de empresas, no se verán comprometidas, con efectos alentadores para la competitividad y el crecimiento económico.

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