miércoles, marzo 4, 2026

NO QUIEREN UN REY NI UN TIRANO

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Las imágenes son impresionantes. Millones de personas en Estados Unidos y en las grandes capitales del mundo salieron el fin de semana a protestar, nuevamente, contra Donald Trump y contra las instituciones que le han permitido atropellar los derechos ciudadanos y pasar por encima de la Constitución norteamericana.

 

La mayoría de magistrados republicanos, con una tendencia ultraderechista, le han facilitado a Trump hacer lo que quiera en contra de los migrantes, de la prensa, y de los abogados, jueces y fiscales. La mayoría conservadora mira con fascinación las tropelías que comete el presidente de Estados Unidos y cuando alguna autoridad estatal intenta frenar sus desafueros, de manera expedita emite decisiones permitiéndole actuar libremente.

 

Algunos de esos ancianos magistrados han sido denunciados por la prensa por actos de corrupción comprobados. Tal vez, por su catadura moral, es que ellos han salvado a Trump de varias investigaciones e incluso han echado para atrás algunas sanciones legales, especialmente relacionadas con indemnizaciones multimillonarias que debería pagar.

 

También los congresistas republicanos le han otorgado a Trump poderes reservados al Congreso, para que legisle desde el salón Oval. Hoy Trump puede declarar guerras, imponer aranceles, regular el comercio internacional, nombrar funcionarios a discreción, definir los gastos de los fondos públicos y aprobar tratados, sin que el Senado y la Cámara intervengan.

 

Esencialmente, quien gobierna a Estados Unidos no es un presidente controlado por los otros poderes públicos, sino un déspota, que le está haciendo un daño irreparable a ese país y ha creado un caos en el orden político internacional de tal magnitud, que ha echado para atrás más de cien años de multilateralismo.

 

Mi generación, y la generación anterior, y la anterior, siempre enarbolamos la democracia de Estados Unidos como el ejemplo a seguir. Hoy, esa «verdad» no existe. La democracia estadounidense es un remedo y su presidente no tiene nada que envidiarle a tiranos latinoamericanos como Maduro, Bukele y Ortega. Son tan parecidos, que parecen cuatrillizos. La diferencia es que Trump gobierna en el país más rico y avanzado del mundo, hasta hoy. Pero este poder también está en riesgo.

 

Millones de ciudadanos estadounidenses que votaron por Trump, entre ellos los agricultores del norte, los veteranos de guerra, los cristianos y judíos ortodoxos, los migrantes latinos, los pequeños empresarios, los comerciantes, entre otros, están arrepentidos de su decisión. Algunos han quebrado económicamente, otros no están recibiendo sus cheques mensuales, varios están siendo acusados de terroristas, millones de familias están atrapadas en la línea de la pobreza y miles han sido separados de sus familias y deportados.

 

La reacción anti-Trump es cada vez mayor, porque él está buscando, además, con el apoyo de los republicanos, acabar con la ley de cuidados de salud asequibles (Obamacare), lo que afectará a cerca de 20 millones de personas vulnerables. La gente se cansó de los abusos de ICE contra los migrantes. Y peor aún, odian que la Guardia Nacional llegue a controlar sus ciudades, como si fuera una invasión enemiga.

 

Todo este desastre «trumpista» podría acabar el próximo año, cuando haya elecciones de mitad de término para elegir representantes a la cámara y un tercio del senado.

2 COMENTARIOS

  1. Sí Humberto, los demócratas fueron también muy laxos cuando la toma del Capitolio por parte de Trump para hacerse reelegir arbitrariamente, ese golpe debió ser un buen motivo para tomarle preso y quitarle todo ese poder que había alcanzado en su presidencia desastrosa; pero Biden no tuvo el carácter ni la entereza de sacarlo del redil y se les volvió a subir con toda. Él no iba a perder otra oportunidad de oro para limpiar su prontuario y hacer ahora sí todo lo que se craneó en su receso, maquinando estrategias nefastas para gobernar como lo había soñado, “el nuevo emperador del mundo, cagando encima del pueblo arrepentido que lo eligió”; ignorantes que votaron por ese payaso misógino y ególatra millonario, que además demostró un total desprecio por la ley, cuando se le investigó cómo fue que se hizo millonario. Ahí lo tienen en toda su expresión maquiavélica, gobernando con el dedo acusatorio y una arrogancia sin pudor; pero más miserable que esa conducta, es la bajeza de la oposición de nuestro país, que están felices entregándole a este monstruo todo el poder para acabar con un gobierno que sí es democrático porque dialoga y concerta , porque ha socializado todas sus acciones hasta mostrando abiertamente el consejo de ministros (como ningún otro presidente lo hizo) y mucho menos Duque que dejó amarrados contratos por 20 años, que le dejó a sus amigos las mansiones de extinción de dominio de los narcos, que dejó endeudado al país y entregado a las mafias corruptas que se hincharon con el apoyo de la oposición para desestabilizar el gobierno que les estaba incautando sus envíos al exterior. Ahora hay una mano de enemigos poderosos que se juntaron para que en las elecciones no quede de nuevo el partido progresista y regresar a la ignorancia y la ignonimia en que estábamos antes. Dios nos proteja.

  2. Lamentablemente Trump no tuvo un opositor de peso y altura que pudiera enfrentarlo, y ante esta notoria escasez de líderes democráticos y auténticos, el mundo se está llenando de tiranos, payasos, mediocres y locos que pretenden gobernar y están menoscabando los cimientos democráticos de nuestras sociedades.

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