miércoles, marzo 18, 2026

USUARIOS ATRACADOS, AUTORIDADES CÓMPLICES: EL FESTÍN DE LA BASURA EN PEREIRA

OpiniónUSUARIOS ATRACADOS, AUTORIDADES CÓMPLICES: EL FESTÍN DE LA BASURA EN PEREIRA

Recibir la factura de servicios públicos en Pereira se ha transformado en un ejercicio de masoquismo financiero. Al revisar el consumo de febrero, me topé con una sorpresa indignante: el cobro de aseo domiciliario para el sector multiusuario de estrato 6, operado por ATESA DE OCCIDENTE, alcanzó la cifra mensual de $66.519. Al contrastar este valor con el mismo periodo de 2025, cuando la tarifa se situaba en $50.296, la realidad emerge sin anestesia: un incremento de $16.223 en apenas doce meses. Estamos hablando de un alza desproporcionada y abusiva del 32,25%.

¿Bajo qué indicador de inflación un servicio básico aumenta más de 30 puntos en un año? Lo primero que hay que decir es que esto constituye un soberano atraco. Desconozco si el porcentaje es idéntico en otras empresas, pero el patrón sugiere un concierto de complicidades. En Pereira no existe la competencia real; lo que impera es una «unión de voluntades» corporativas para prestar un servicio mediocre mientras se asalta sistemáticamente el bolsillo de los ciudadanos. Al final, el usuario está atrapado en un monopolio de facto donde no hay a quién acudir.

Lo más grave no es solo el número que asfixia el presupuesto familiar, sino el entramado de silencios que lo sostiene. Existe un silencio institucional que raya en lo criminal. A la Alcaldía de Pereira, al Concejo Municipal y a los medios locales parece interesarles muy poco mantener este debate en el orden del día. Este aumento no es una casualidad técnica; es el combustible para alimentar a la Empresa de Aseo de Pereira, hoy convertida en un nido de burócratas y vividores del erario.

Es imperativo que la ciudadanía comprenda el descaro: esta entidad no presta ningún servicio directo de recolección, pero el año pasado recibió de ATESA la astronómica suma de $10.921,3 millones. ¿A dónde fue ese dinero? Se destinó a sostener una burocracia inservible y a financiar contratos leoninos para pagar favores políticos. Con cada factura, usted está financiando el engranaje de corrupción y asegurando las cuotas para las elecciones de 2027. Somos los patrocinadores forzosos de una casta que vive de nuestra apatía.

A esto se suma la inoperancia de la Superintendencia de Servicios Públicos. Su mutismo ante el deficiente servicio en la ciudad es insultante. Mientras las tarifas suben por el ascensor, la calidad baja por el sótano. Nuestras calles, parques y esquinas están inundados de residuos y escombros, proyectando un abandono que contrasta con el lujo de las oficinas donde se firman estos cobros. Los estratos 5, 6 y el sector comercial no solo pagamos caro, sino que cargamos con una contribución altísima para sostener un sistema que, éticamente, está quebrado.

Ante la pregunta de si podemos unirnos para tumbar este incremento, mi respuesta es un rotundo , pero requiere abandonar la ingenuidad. No esperen que el Alcalde o los concejales salgan en nuestra defensa; ellos son los arquitectos del modelo. La figura de vocales de control, creada por la Ley 142, se convirtió en otro mercado persa. Las empresas los compran o los someten con puestos para sus familiares. La inmensa mayoría de la representación popular en Pereira tiene hoy un bozal en la boca.

La única salida es la movilización ciudadana. Es la protesta la que ha frenado en el pasado los abusivos cobros de valorización y las actualizaciones catastrales amañadas. Este alcalde y su combo de funcionarios, blindados por una Personería y Contraloría de bolsillo, han perfeccionado una estructura para saquear lo público. No es una invención: basta ver la descarada compra de votos y la extorsión a contratistas del pasado 8 de marzo. Es una feria de corrupción que incluye el robo de Los Colibríes, la estafa del alumbrado público, la licitación sin estudios en Corales y la oscura interventoría de MEGABUS.

Nadie responde por los atropellos si nosotros no exigimos cuentas. Invito a quienes sientan indignación a que nos reunamos, discutamos las problemáticas del predial y el aseo, y definamos una gran movilización. Los organismos de control son cómplices; solo la presión de una ciudadanía de pie podrá limpiar la podredumbre administrativa que nos asfixia. Si guardamos silencio hoy, el recibo de mañana será el precio de nuestra propia cobardía.

«La indignación sin acción es complicidad”. Si usted también se siente atracado por ATESA y está cansado del silencio de la Alcaldía y el Concejo, deje su comentario o contáctenos. Es hora de organizar la reunión que definirá nuestra ruta de protesta. ¡Pereira se respeta!

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