¿Para qué el túnel de la Línea? La infraestructura vial más importante del país es la conexión entre Bogotá y Buenaventura y el país lleva decenas de años intentando modernizarla. Es aberrante y desalentador que la obra más costosa que se haya construido en Colombia, el túnel, no sirva para nada. Los que han transitado por allí en la presente década podrán confirmar esta situación. El tiempo de viaje, la seguridad vial, el consumo de combustible y los índices de contaminación no han mejorado porque a esa conexión vial le faltan al menos cuatro grandes obras adicionales: un segundo túnel en la Línea, la doble calzada entre Ibagué y Cajamarca y las dobles calzadas entre Calarcá y la Uribe (Valle) y entre Buga y Buenaventura.
Los logros obtenidos hasta ahora (después de muchos gobiernos) en la calidad del flujo vehicular son un saludo a la bandera. En algunos tramos de la vía se arman monumentales trancones que se convierten en cuellos de botella. El túnel de la Línea escasamente mejoró —en su corto tramo— el 50% del flujo vehicular pues en el sentido Bogota-Buenaventura todos los vehículos deben ascender por la vieja vía hasta los 3500 metros de altitud. Es urgente para el desarrollo económico del país que el gobierno emprenda la construcción de un segundo túnel, que incluso de nada servirá si no se resuelven los enormes y espantosos trancones de Cajamarca y el Alambrado.
A propósito de la doble calzada entre Calarcá (Quindío) y la Uribe (Valle), tramo de la vía que es otra prioridad de la infraestructura vial del país, es una canallada que el gobierno pretenda financiar su construcción con recursos de los habitantes del Eje Cafetero a través de peajes locales, uno de ellos ubicado en el área urbana de la ciudad de Pereira.
Risaralda es un territorio estóico que no solo aguanta el abandono total del presupuesto nacional sino los abusos descarados del gobierno como el de pretender obligarnos a pagar todas —óigase bien: «todas»— las obras viales de la región, las de uso nacional e interdepartamental que pasan por Pereira como la doble calzada la Romelia-El Pollo, la doble calzada de la variante Condina y la doble calzada entre Cerritos y la Virginia. Los recursos que generan los peajes afectan brutalmente la economía del Eje Cafetero y el bolsillo de los habitantes de esta región. El gobierno nacional no ha aportado ni un solo peso —de otra fuente— para ninguna de las obras de infraestructura que se han ejecutado en la región en los últimos años. Peajes y más peajes. ¡Y nos aguantamos!
Es el momento de exigirle vigorosa y rotundamente a los candidatos presidenciales un tratamiento digno, decoroso y justo con Pereira y Risaralda. Los caldenses tuvieron en los gobiernos anteriores la oportunidad de financiar —ciento por ciento con presupuesto de la nación— todas las obras de Infraestructura y de conexión vial que enlazaron a Manizales con las autopistas Pacífico 1,2 y 3 que conectan a Antioquia con Buenaventura.
Los pereiranos, ubicados en el vértice de la intersección donde se unen las dos autopistas más importantes del país —Pacífico (1, 2 y 3) y Bogotá-Buenaventura— y que padecemos el tráfico pesado que éstas generan, estamos no solo desconectados, sino castigados y obligados a financiar las obras faltantes.
Si transcurre esta campaña electoral sin que expongamos nuestras penurias en materia de infraestructura tendremos otros cuatro años de olvido. ¿Y qué hablar de los grandes proyectos como el de la comunicación férrea entre el Eje Cafetero y Cali que propone H.R.Meneses? Obras grandes, ideas grandes, proyectos grandes solo caben en mentes grandes. ¡Despertemos y lloremos que el que no llora no mama!



Asi es, en Manizales con recursos de Invias se construyó la Variante “Via Panamericana, en doble calzada, $250 mil millones que va de la Subestación La Uribe (entrada a Manizales) a Malteria en Zona Industrial, para ir a Bogotá. Y la conexión a Pacifico 1,2,3, desde La Manuela. Sin peajes.
Más que necesaria, una obra de infraestructura de gran impacto e importancia para la región !!
Doctor Zuluaga, pero es que hacer propuestas como esa, de tanta importancia, magnitud y trascendencia, en medio del bullicio provocado por los mismos candidatos, en los que unos atacan y los otros contraatacan o se defienden, como complicado.