La escalada terrorista en el Cauca se ha convertido en un factor decisivo dentro del clima electoral colombiano, a poco más de un mes de las elecciones presidenciales del 31 de mayo de 2026.
Los ataques recientes han reconfigurado el debate político, polarizando las narrativas entre quienes defienden la “paz total” del gobierno Petro y quienes exigen una respuesta militar más contundente.
Sin dejar de lado expertos que coinciden en que se requiere una respuesta integral, que combine presencia militar con inversión social y atención a las alertas humanitarias.
Los observadores afirman que se trata de una ofensiva coordinada de las disidencias de las FARC y el ELN, con el objetivo de recuperar control territorial y presionar al Estado en vísperas de las elecciones del 31 de mayo de 2026.
Los medios nacionales y regionales han abordado el tema desde perspectivas políticas, humanitarias y de seguridad, alertando sobre el impacto en la población civil y la fragilidad institucional en el suroccidente colombiano.
Principales hechos y contexto
• Ataques simultáneos: Entre el 24 y el 26 de abril se registraron más de 18 atentados en Cauca, Valle del Cauca y Nariño, incluyendo explosiones en la Vía Panamericana, ataques con drones y hostigamientos a estaciones de policía .
• Víctimas: Según reportes de Semana y Diario Las Américas, los atentados dejaron entre 14 y 19 muertos y más de 38 heridos, muchos de ellos civiles e indígenas .
• Responsables: Las autoridades atribuyen los hechos a la columna Jaime Martínez del Estado Mayor Central (EMC), disidencia de las FARC liderada por alias Iván Mordisco, y a frentes del ELN que disputan rutas de narcotráfico y minería ilegal . Análisis político y de seguridad
• Blu Radio destacó que la escalada refleja un fracaso en la implementación territorial de la paz total, con grupos armados fortalecidos y una respuesta estatal insuficiente .
• El Heraldo recogió declaraciones de la defensora del Pueblo Iris Marín, quien pidió atender las alertas tempranas y adoptar medidas preventivas estructurales, no solo reactivas .
• La gobernadora Dilian Francisca Toro exigió mayor apoyo del Gobierno nacional, más inteligencia y pie de fuerza, afirmando que “el Valle no puede seguir solo” .
• Analistas como Pedro Viveros (Blu Radio) advirtieron que la crisis de seguridad podría estar siendo opacada por la agenda política nacional, desviando la atención de la ciudadanía .
Implicaciones y perspectivas
• Humanitarias: El desplazamiento forzado aumenta en zonas rurales de Jamundí, Cajibío y Mercaderes, donde familias huyen de los enfrentamientos .
• Electorales: Algunos analistas temen que la violencia busque intimidar votantes o desestabilizar el proceso electoral del 31 de mayo.
• Militares: El Ministerio de Defensa ofrece recompensas de hasta $4.500 millones por información sobre alias Marlon, señalado como cerebro de los ataques .
Conclusión:
La escalada terrorista en el Cauca es vista por algunos medios como un síntoma del deterioro del control estatal y la fragmentación del proceso de paz, con consecuencias directas sobre la seguridad civil y la estabilidad democrática.
Sin embargo, en criminalística cuando sucede un hecho de sangre, la primera pregunta que se hace el investigador es: ¿A quién le conviene?, y en ese contexto intelectuales consultados afirman que “propiciar el caos para vender seguridad” es una estrategia probada en Colombia que ya se usó para llevar al pueblo a votar negativamente el plebiscito tras el Acuerdo de Paz de Juan Manuel Santos, algo similar a lo que se pretende con la operación Júpiter, una estrategia de la ultraderecha para provocar ira en el electorado y derrotar al candidato del actual gobierno, Iván Cepeda.


