EL PAÍS QUE ELIGIÓ CONTRA SÍ MISMO

OpiniónEL PAÍS QUE ELIGIÓ CONTRA SÍ MISMO

Se debatieron hasta el cansancio las amenazas de una campaña y las propuestas sociales de la otra.

Compartimos artículos, difundimos videos, revisamos encuestas y contrastamos los programas de gobierno.

Las dos campañas fueron expuestas ante el país de manera abierta y clara para su análisis desapasionado: de una parte, una candidatura vociferante, estridente y amenazante, respaldada por apoyos extranjeros y sostenida en la tergiversación, los señalamientos y las veleidades; y del otro lado, una propuesta con un amplio programa social de gobierno, una estrategia comunicacional sólida y el respaldo de sectores progresistas, liberales y de centro.

Los ciudadanos tuvieron ante sí ambas opciones. Escucharon los discursos, conocieron las advertencias y examinaron las promesas. La información estuvo disponible como pocas veces en la historia reciente.

Y, sin embargo, ocurrió lo inesperado: contra los pronósticos de muchos y contra lo que numerosos ciudadanos consideraban favorecía al país, el resultado terminó siendo profundamente decepcionante para quienes creían que Colombia debía tomar otro rumbo.

Así es la democracia: se cuentan los votos, no las expectativas. Y cuando las urnas hablan, no queda más remedio que escuchar, aunque lo que digan resulte desconcertante, doloroso o difícil de comprender.

Podemos cuestionar decisiones, advertir riesgos, señalar contradicciones y expresar nuestra inconformidad. Pero el resultado sigue siendo el resultado.

Al final, la democracia concede a los ciudadanos el derecho de escoger su propio destino, incluso cuando esa elección parece marchar en dirección contraria a lo que otros consideran sus propios intereses.

Corresponde ahora debatir, exigir, vigilar y mantener viva la crítica, sin renunciar a la esperanza de que el país encuentre el rumbo que necesita.

Porque una elección no es el final de la historia: es apenas el comienzo de las consecuencias.

Las urnas terminan cerrándose en un día; las consecuencias suelen quedarse durante varios años.

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* Periodista y corrector de estilo.

2 COMENTARIOS

  1. Buen día Don Óscar. Gran escrito.

    Unas votaciones cargadas de escándalos y de corrupción, al igual que en Argentina y en Perú, lo cual implica una coincidencia muy sospechosa.

    Creo que ganó la corrupción por encima de las decisiones del pueblo Colombiano y cabe aclarar que hasta el 7 de agosto cosas pueden pasar a favor de la democracia, ya que son muchas denuncias y pruebas que parecen insostenibles de ocultar respecto al proceso electoral y por ende, el triunfo del candidato ganador.

    Es mucha la presión al respecto ante estos hechos y los discursos de odio están uniendo al pueblo Colombiano para no permitir el abuso que se avecina, a las buenas, regulares o malas, porque veo que están resueltos a lo que sea ante este tipo de amenazas que suenan a declaración de guerra.

    Feliz día.

  2. Maestro Ogil: muy buena y ponderada crónica sobre las elecciones presidenciales en Colombia, comparto su desoladora conclusión, y claro lo que se define en las urnas no solo es para un rato. Entristece saber que entre los sectores menos favorecidos haya quien preste el puñal para clavarlo en la espalda del otro pobre.

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