¿Qué significa desobediencia civil? ¿Por qué lo practica la gente? ¿Qué logra? La “Desobediencia Civil” no es un concepto joven. Nació a mediados del siglo XIX con el filósofo estadunidense, Henry David Thoreau. Tiene un gran despliegue en el siglo XX con el filósofo alemán Jürgen Habermas, que desarrolló la “Desobediencia Civil” como un componente fundamental y una «piedra de toque» de la madurez democrática. No es una amenaza al Estado de derecho, sino un mecanismo legítimo de resistencia pacífica y un discurso público de advertencia cuando los canales institucionales fallan. Es un incumplimiento intencionado de leyes que afectan a la sociedad, al medio ambiente, a derechos civiles contrarios a objetivos sociales y constitucionales. Suele buscar cambios en la legislación o en las políticas públicas. Se da en su mayoría por la desconexión entre los poderes con la ciudadanía.
Es un acto público, no violento, consciente y político, contrario a la ley. Los manifestantes deben identificarse con sus acciones y asumir todas sus responsabilidades. El hecho de que acepten las consecuencias personales que puedan acarrear, demuestra su compromiso con la causa social. Esto facilita el apoyo popular. Debe mostrar lealtad hacia la constitución. Sin embargo, en situaciones de pocas garantías constitucionales el anonimato es fundamental para proteger la vida y honra de los activistas de posibles represalias.
La no violencia es objeto de debate, sostienen algunos teóricos que los actos de desobediencia civil deben ser no violentos. Otros sostienen que los actos de violencia socavan la causa. Puede llegarse a ciertas formas de violencia si no hay opciones. Estos actos no pueden servir solo al interés de una persona, pues se pone en duda su legitimidad. Aunque ningún acto es desinteresado, quien se manifiesta también se beneficia. La mayoría de los teóricos coinciden en que el incumplimiento de la ley solo puede justificarse si el propósito se centra en el interés colectivo.
Esta forma de protesta que genera polémica puede perturbar la vida cotidiana de la población. Como las interrupciones de activistas ecologistas impidiendo el tráfico no son populares. Los ecologistas llevan años denunciando la necesidad de tomar medidas más contundentes para evitar el cambio climático y la mayoría de las veces han caído en saco roto. Si las formas de protesta moderadas no dan ningún fruto, los activistas se ven obligados a idear formas para transmitir la urgencia de cambios legales.
Henry David Thoreau, en su ensayo sobre la “Desobediencia Civil”, sostiene que los individuos no deben permitir que los gobiernos pisoteen o anulen su conciencia. Argumenta que la obligación moral de una persona hacia lo que considera justo está por encima de las leyes del Estado, y que la sumisión pasiva a la autoridad gubernamental convierte a los ciudadanos en agentes de injusticia.
El filósofo alemán, Jürgen Habermas, sostenía que la desobediencia civil es un componente clave de una democracia madura. La forma en que un Estado trata a los ciudadanos que infringen la ley con un fin social dice mucho de su cultura política. En una democracia que funcione bien, los ciudadanos que participan en actos de desobediencia civil suelen ser tratados con indulgencia. Las sentencias serán menos duras si los actos fueron no violentos, proporcionados, desinteresados y basados en valores comúnmente aceptados. Los jueces pueden imponer castigos triviales o incluso desestimar los cargos. En cambio, en una dictadura, pueden llegar a ser encarcelados, torturados o asesinados.
Es indudable que es un tema espinoso en Colombia. Hay una gran polarización. Los grandes medios de comunicación son de las élites y están para su beneficio. Muchos “políticos” abandonaron, de acuerdo con Aristóteles el sentido de la actividad política, que debe buscar el bienestar de los ciudadanos. Es una actividad bastante prostituida en nuestro país. Tenemos un congreso que en su mayoría solo buscan su propio beneficio, no el bien común. Además, con un presidente electo de ultraderecha, que muy poco conoce de cómo funciona el Estado, no sabe de economía ni de finanzas públicas, que desconocía que Colombia no tiene una deuda con el FMI, sin embargo, expresó que la iba a renegociar. Con bajo perfil de estadista. Tiene expresiones de “destirpar” a sus adversarios políticos, a quienes tilda de “enemigos. Solo genera oscuros. Lo anterior muestra un panorama para la “Desobediencia Civil” con muchos riesgos.
ALGUNOS CASOS RELEVANTES EN EL MUNDO
- Henry David Thoreau fue un autor y filósofo estadounidense del siglo XIX. Su obra más conocida es su ensayo “Desobediencia civil”, en el que sostiene que las personas tienen el deber moral de oponerse a las leyes injustas. Fue un firme defensor de la abolición de la esclavitud. Condenó el exterminio de los nativos americanos y la guerra de Estados Unidos contra México (1846-1848). Para protestar contra estas injusticias, Thoreau se negó a pagar impuestos. Desempeñó un papel activo en el “Ferrocarril Clandestino”, nombre metafórico. En realidad, era una red de rutas y códigos que utilizaron los afroamericanos esclavizados para escapar.
- LA MARCHA DE LA SAL DE GHANDI. Uno de los actos de “Desobediencia Civil” mas conocido, es la “Marcha de la Sal” de Mahatma Gandhi. Hizo campaña por la independencia del colonialismo del Imperio Británico. Era partidario de la resistencia no violenta. La “Marcha de la Sal” fue un acto simbólico para protestar contra el impuesto que el gobierno británico imponía sobre la sal india y prohibía que los indios la produjeran. Tenían que comprar la “sal británica”, pero extraída en suelo indio. Gandhi inició su marcha el 12 de marzo de 1930. A lo largo de 385 kilómetros de distancia hasta el mar, cada vez más personas de las localidades se fueron uniendo. Acompañados por la prensa internacional, llegaron a su destino después de 24 días. El último día, Gandhi se bañó en el mar y recogió sal, demostrando a los indios que la podían conseguir gratis. Miles de personas le siguieron, colocando cuencos con agua salada al sol para que el agua se evaporara y recoger la sal gratuita. Gandhi y sus seguidores fueron arrestados. Aunque la “Marcha de la Sal” no tuvo un efecto inmediato, provocó el aumento de otras acciones de “Desobediencia Civil”, que sentó las bases para la independencia de la India.
- LOS AUTOBUSES DE MONGOMERY. Rosa Parks fue una activista afroamericana por los derechos civiles en Estados Unidos, que luchó contra las políticas de segregación racial. El 1 de diciembre de 1955, Parks se negó a ceder su asiento en un autobús urbano a un pasajero blanco en Montgomery, Alabama. Fue detenida, pero ese mismo día fue liberada bajo fianza por la Asociación Nacional para el Progreso de las Personas de Color. Una organización de derechos civiles creada para luchar por la justicia social de los afroamericanos. Se inició una campaña de boicot a los autobuses de Montgomery, durante la cual la población afroamericana se negó a viajar en los autobuses urbanos de Montgomery. La protesta dio lugar al caso Browder contra Gayle. El que un tribunal de distrito dictaminó que la segregación en los autobuses era inconstitucional. Tribunal Supremo ratificó posteriormente la decisión.
- EL RECHAZO DE MUAHAMMAD ALÍ. Uno de los mejores boxeadores de todos los tiempos, Muhammad Alí, fue un importante activista contra la guerra y por la justicia racial. En 1966, se negó a alistarse en el ejército para luchar en la guerra de Vietnam. Alí, que se había convertido al Islam, dijo que la guerra iba en contra de sus creencias religiosas y su ética personal. Fue detenido en 1967 y declarado culpable de evasión del servicio militar. Fue condenado a cinco años de prisión, se le suspendió la licencia de boxeo y perdió sus títulos de boxeo. Ali recurrió la sentencia y el Tribunal Supremo de Estados Unidos, quien anuló su condena cuatro años después. Durante este tiempo, Alí permaneció en libertad bajo fianza. Su negativa a alistarse en el ejército, su oposición a la guerra y al racismo le convirtieron en un ícono del movimiento por los derechos civiles.
- LA OCUPACIÓN DEL BOSQUE HAMBACH. En Alemania, bloquearon infraestructuras de carbón para proteger árboles centenarios. Ocuparon el bosque de Hambach, que la empresa energética RWE AG quería talar para extraer carbón. La ocupación comenzó en 2012 y duró hasta 2020, aunque hubo varias interrupciones cuando la policía despejó la zona y detuvo a los activistas. Varios manifestantes enfrentaron breves condenas de prisión por violar las leyes de allanamiento. En muchos casos, se acusó a la policía de utilizar violencia contra manifestantes pacíficos. En 2020, el gobierno alemán aceptó preservar el bosque.
- COLOMBIA. El 28 de abril de 2021 inició el Estallido Social, un Paro Nacional convocado inicialmente para rechazar una polémica reforma tributaria propuesta por el presidente Iván Duque. Las multitudinarias protestas derivaron en meses de movilizaciones en todo el país. Dadas por el descontento ciudadano por la desigualdad, el desempleo y la crisis económica después de la pandemia hizo que la protesta se extendiera. La respuesta del Estado fue el despliegue de la Fuerza y la militarización, dejando una grave crisis de derechos humanos, decenas de víctimas fatales documentadas por organizaciones sociales y la ONU.



«Los derechos de otro terminan dónde empiezan los míos.»
Pensadores como Jean-Jacques Rousseau, establecen que el principio universal de la convivencia y el respeto se basa en que los derechos de un individuo terminan dónde inician los de otro. Significa que tus libertades terminan justo en el punto donde empiezan a perjudicar, limitar o vulnerar los derechos de otras personas, sirviendo de equilibrio para la justicia y la paz social.
El vandalismo no puede ser considerado como protesta social y por tanto no debe ser tolerado, ya que son hechos que terminan afectando los derechos y, en muchos casos, la seguridad de las personas que se encuentran al margen de tales protestas.