Preámbulo
La securitización política es el proceso mediante el cual los gobernantes y actores estatales presentan un asunto común o político como una amenaza grave y urgente a la supervivencia, lo cual justifica el uso de medidas de excepción, leyes duras y un control militar o policial que sale de las reglas normales de la democracia.
Este concepto tiene un aliado estratégico para lograr sus fines y son los medios de comunicación, ya que ellos están en capacidad de llegar a la ciudadanía y propagar el miedo mediante el sensacionalismo, la repetición constante de noticias sobre delitos o crisis y la exageración de riesgos, en aras de captar la atención del público, aumentar la audiencia y en muchos casos, manipular la opinión social o política, lo cual se evidencia en el momento de ser captado el mensaje por las mayorías de manera intencional por las personas encargadas e interesados en propagar dicho miedo a través de una seudo crisis, en la cual empalman con los noticiarios , refuerzan la noticia presentada con imágenes cargadas de miedo y terror, además de música acorde a la situación, con un discurso detonante e incendiario que “envuelve en llamas y quema” a todos aquellos carentes de capacidad cognitiva o “agua anti flameante” para mitigar o apagar dicho siniestro.
Es responsabilidad de la ciudadanía y del periodismo independiente, sectores sindicales y todos aquellos grupos con corresponsabilidad frente a la ciudadanía y sin ningún compromiso con la mentira, por medio de otras miradas, afianzar con mucha responsabilidad dicha emisión de la información o por el contrario, mitigarla y exponerla como actos de manipulación para someter a una nación, generando un estado de alerta ante la falsedad, el sesgo y la manipulación a través del miedo sin sustento racional.
Analogía del triángulo del fuego con el triángulo del miedo
El triángulo de fuego es un modelo visual que muestra los tres elementos necesarios para que se forme y se mantenga un fuego: combustible, oxígeno (comburente) y calor. Si falta uno de estos tres factores, el fuego no puede nacer o se apaga.
Mientras el Combustible es el material que puede arder, el comburente u oxígeno o gas en el aire que alimenta la llama y permite que el material se oxide rápido, el calor o la chispa que sube la temperatura del combustible hasta que empieza a quemarse, el triángulo del fuego logra su cometido, convirtiéndose en tetraedro del fuego y si se añade un cuarto elemento denominado la reacción en cadena.
En el triángulo del miedo, el combustible circunscribe desde la vulnerabilidad intelectual a la terquedad intelectual, la cual se traduce en no admitir que se desconoce, en no admitir que está equivocado y en el no admitir que existen otras perspectivas (cerradura a lo diferente) y por ende a otras fuentes que no hacen parte de intereses focalizados, cargados de sesgo ,mentira o falsas verdades; el comburente u oxígeno es la atención y retroalimentación de los medios de comunicación a las masas que los escuchan y/o los ven, en aras de que dichas llamas se propaguen para que el miedo tenga su máxima expansión a través del pensamiento bucle o pensamiento repetitivo, el pánico compartido, las redes sociales propagando el rumor o el foco obsesivo en la amenaza, ya que “entre más se habla y se piensa en ello”, más aviva el fuego; la chispa es la noticia alarmante, el rumor, el grito o el evento inesperado, siendo el detonante externo que activa la alarma.
Todo lo anteriormente mencionado genera la reacción en cadena del miedo, fenómeno psicológico y social donde una noticia alarmante desata una ola de pánico masivo y contagioso.
La reacción en cadena del miedo
Como se mencionó previamente, la reacción en cadena del miedo es un fenómeno psicológico y social donde una noticia alarmante desata una ola de pánico masivo y contagioso.
El ciclo funciona de la siguiente manera:
El ciclo tiene como inicio un disparador, el cual puede ser una noticia alarmante o un rumor impactante el cual se propaga tan rápidamente por los medios, para continuar con la activación emocional, en la cual el cerebro procesa la información como una amenaza directa, activando la ansiedad, continuando con el contagio social, donde las personas comparten el miedo con su círculo cercano por instinto de supervivencia, mutando a la amplificación digital, donde las redes sociales multiplican el alcance del mensaje mediante algoritmos que premian el contenido emocional, finalizando en el último nivel denominado conductas de pánico, donde la colectividad reacciona de forma irracional, como en las compras de pánico o desinformación masiva.
Visión general
La securitización política es el proceso mediante el cual un actor político transforma un asunto de la política ordinaria en una amenaza existencial para la seguridad, justificando así el uso de medidas excepcionales fuera del marco legal o democrático habitual, planteando que la seguridad no es un hecho objetivo, sino el resultado de un acto de habla político y retórico con éxito.
Cabe destacar con relación a la problemática presente en el ejercicio gubernamental e inmerso en la atmósfera estatal, los problemas pueden ser no politizados, en el cual el estado no gestiona el asunto ni es parte del debate público; también puede ser politizado, donde el tema entra en la agenda pública, generando debate, asignación de presupuesto y control del gobierno bajo reglas democráticas normales para pasar al siguiente nivel y encajar en lo securitizado, donde el asunto se eleva a una urgencia absoluta, permitiendo violar o suspender las reglas del juego político ordinario.
El ejercicio de la securitización comienza con el actor securitizador, el cual es el líder legítimo o élite del estado que realiza la declaración a través del acto de habla o discurso retórico que enmarca el problema como un peligro de vida o muerte al ser un objeto referente o aquel elemento valioso que está bajo supuesta amenaza inminente (la identidad nacional, el orden constitucional o la soberanía ), donde la audiencia o el público validan el discurso para que el proceso sea exitoso, pero al ser un acto de manipulación, dicho discurso inmersamente ya está validado desde su emisión hasta su recepción a través de las respectivas trampas sicológicas propias de un mensaje diseñado para dicho fin, convirtiéndose simplemente en una primicia sobre la cual se deben tomar decisiones de inmediato bajo la aceptación innegable e inmediata de la ciudadanía recepcionante de la información, la cual está expuesta ante el inminente peligro que se debe controlar o eliminar cuanto antes a través de medidas excepcionales, lo cual implica nuevos caminos y métodos de actuación en aras de la solución esperada ante el nuevo hecho acontecido.
Las áreas o campos de aplicación del concepto abordado se han visto en las Políticas Migratorias de Donalp Thrump, donde se enmarcar la inmigración no como un asunto sociolaboral, sino como un peligro para la soberanía o la cultura del país; la Política del expresidente Álvaro Uribe Vélez y el Plan Colombia (estrategia bilateral de cooperación implementada entre los años 2000 y 2015 por los gobiernos de Colombia y Estados Unidos, cuyo fin principal era combatir el narcotráfico, fortalecer a las instituciones del Estado y debilitar a los grupos armados ilegales como las FARC.), adoptando discursos populistas de «mano dura» y aumento de penas punitivas impulsados por el miedo mediático, además, de las crisis sanitarias y ambientales, las cuales pueden ocasionar pandemias, cambio climático a prioridades de defensa nacional para movilizar recursos financieros masivos de forma inmediata, o en el caso de Colombia, el terremoto sucedido el 10 de agosto de 2026 en gran una porción del sur occidente de dicha nación, en la cual se hará la respectiva amplitud cognitiva en el siguiente apartado:
La securitización política tras el terremoto de magnitud 7,4 en Colombia
Se manifiesta principalmente en la politización de la ayuda humanitaria internacional, el manejo restrictivo de la información oficial y el uso del estado de excepción para justificar la toma de decisiones geopolíticas y macroeconómicas de carácter urgente. Este concepto, que implica transformar un problema de desastre natural o social en una «amenaza a la seguridad» para justificar medidas extraordinarias, se evidencia en cuatro ejes clave:
Filtro ideológico y geopolítico a la ayuda humanitaria
El gobierno colombiano implementó un riguroso control sobre qué países e instituciones podían ingresar al territorio para labores de búsqueda y rescate:
- Rechazo a países no alineados: La administración bloqueó el ingreso de equipos especializados como los Topos de México y mantuvo canales opacos con las Naciones Unidas y delegaciones de China.
- Selección de socios estratégicos: Se priorizó y aprobó exclusivamente el despliegue en terreno de rescatistas de naciones aliadas como Estados Unidos, Israel, Ecuador y El Salvador, argumentando estrictos criterios de certificación técnica internacional como justificación soberana.
Reconocimientos diplomáticos en medio de la crisis
La securitización permite desviar la atención o utilizar la ventana de la emergencia para avanzar agendas de seguridad nacional y política exterior ya que durante los días críticos de la tragedia, el ejecutivo ejecutó decisiones geopolíticas de alto impacto, como el reconocimiento de la soberanía de Israel sobre los Altos del Golán y la consolidación de nuevos acuerdos militares con Washington, entrelazando la asistencia humanitaria con alianzas de defensa estratégica.
Restricción y control de la información pública
Convertir los datos del desastre en un asunto de seguridad nacional o estabilidad gubernamental es un rasgo clásico de la securitización a través de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) retiró de la vista pública los contadores y tablas detalladas que actualizaban en tiempo real las cifras de fallecidos, desaparecidos y daños estructurales. Esta opacidad fue criticada por limitar la transparencia bajo la premisa de centralizar el manejo de la crisis para evitar «oportunismos políticos» o desestabilización.
Uso del Estado de Emergencia Económica
El sismo sirvió como el detonante para activar mecanismos legales excepcionales, donde el ejecutivo decretó un Estado de Emergencia Económica, Social y Ecológica de 30 días. Si bien es un recurso constitucional para la atención de catástrofes, se utiliza políticamente para reconfigurar el presupuesto nacional, saltarse trámites ordinarios del Congreso, adquirir créditos internacionales exprés (como el de USD 450 millones con el Banco Mundial) y justificar el incumplimiento de las promesas previas de estricta austeridad fiscal.
Colofón
Fomentar la discusión abierta en vez de aceptar medidas de excepción o emergencia justificadas por el miedo; respaldar a las autoridades civiles y de justicia para que actúen bajo normas transparentes y no mediante la fuerza o la lógica militar; Analizar los discursos sensacionalistas de líderes y medios que presentan los conflictos sociales como peligros nacionales inminentes y priorizar soluciones sociales y de prevención frente a las respuestas puramente punitivas o de mano dura.
La reacción ante una situación determinada hace parte de la solución inmediata pero si la misma no es alimentada a través de la prevención y la mirada prospectiva, la corrección será la única solución visualizada por la ciudadanía, perpetuando el estado de manipulación, miedo y sumisión.
La presencia de otros sectores como son el sector eclesiástico (La presencia de la humanización en su máxima expresión), el sector ingenieril (Respuesta inmediata con mitigación y eliminación del problema, cuyos referentes son la protección al patrimonio y el cuidado por la vida) y el sector gerencial (coherencia, pertinencia y viabilidad como faros de actuación) son esenciales para neutralizar este tipo de discursos, no convenientes y sanos para una nación que quiere progresar y hacer de la sociedad Colombiana un mejor lugar para vivir.
Dando fin a la temática esbozada, se da cierre con el concepto de “investigaciones en paralelo” y con relación a la tragedia sucedida en Colombia el 10 de agosto de 2026, causando graves destrozos y víctimas mortales principalmente en ciudades del centro y oeste colombiano como Cali, Pereira y Manizales, la investigación en paralelo en una tragedia es fundamental porque garantiza la objetividad, acelera el esclarecimiento de los hechos y evita que un solo organismo monopolice la verdad, ya que cuando ocurre un desastre (aéreo, ambiental, estructural o humano), diferentes instituciones investigan al mismo tiempo con distintos enfoques y objetivos.
Dichas investigaciones neutralizan el conflicto de interés porque impide que una entidad pública o privada se investigue a sí misma o culpe a terceros para salvar su reputación, además, busca responsabilidades penales, mientras que los peritos técnicos buscan fallas estructurales para prevenir futuros accidentes y son un contrapeso de poder, ya que si una investigación oficial sufre presiones políticas o corrupción, la investigación independiente (de periodistas, universidades o personal competente) puede revelar la verdad.
Mención para el lector
Este texto no pretende ser un producto acabado o el final del camino. Es una invitación a la reflexión y el debate para la construcción colectiva ya que en “El Opinadero” cada lector es también un autor.
A partir de lo mencionado:
¿Por qué cree que las investigaciones en paralelo no tienen tanto eco en nuestra nación?


