REFLEXIÓN SOBRE EL ACOSO SEXUAL LABORAL

OpiniónREFLEXIÓN SOBRE EL ACOSO SEXUAL LABORAL

El retiro (voluntario o no) de dos reconocidos periodistas y presentadores de Caracol, volvió a poner a la orden del día un tema muy delicado, que no se puede ocultar: el acoso sexual femenino en los espacios laborales. Al parecer, es el precio que pagan algunas mujeres por la tan luchada vinculación laboral.

Sorprende que estas mujeres hayan tenido el valor de denunciar a periodistas de tal envergadura, vacas sagradas que parecían intocables. Es algo que cuesta creer y nos obliga a “quitarnos el sombrero” frente a ellas, aún desconociendo qué situaciones las llevaron a tomar tal decisión.

Fue como el estallido de una bomba periodística y el desencadenamiento de sucesos que condujeron a que otras mujeres, víctimas de acosadores, denunciaran sus casos y el hecho se propagara como pólvora en los medios.

Hubo reacciones de apoyo, especialmente entre mujeres periodistas que iniciaron campañas como el “MeToo Colombia” y #yoTeCreoColega. Abundaron entrevistas a mujeres que denunciaron sus casos, nombrando al acosador o manteniéndolo oculto.

Estas reacciones, tanto de entes oficiales como particulares, reactivan el interés y preocupación por un tema que ha estado sujeto a la negligencia de las instancias respectivas que no le dan la importancia que requiere, cuando no es por el silencio de las mujeres acosadas, que permanecen calladas por temor a las represalias.

El tema, que encendió las alarmas en su momento, fue inmediatamente opacado por noticias de mayor actualidad, como el proceso electoral -de gran importancia, por supuesto- y el mundial de futbol, que nos tuvo atrapados durante muchos días.

Pero es un tema que no se puede dejar pasar, que debe seguir a la orden del día, mientras siga ocurriendo en los espacios laborales. Porque este asunto del acoso sexual se volvió tan común, que se volvió paisaje. Hasta pareciera ser algo “normal”, cotidiano e inevitable, algo que se acepta a cambio de ingresar o conservar un trabajo, lograr un ascenso o mejores condiciones laborales.

Sabemos, las que lo hemos vivido o conocido en espacios laborales, que el acoso sexual se presenta con frecuencia. Pero lo más triste es el silencio. Las mujeres callan, por temor a represalias o porque creen que es inevitable.

Quizás algunos hombres también lo perciben, pero también callan. Porque no le dan importancia, porque de una u otra forma lo han llevado a cabo o han tenido intención de hacerlo, o han sido cómplices o encubridores de tales situaciones, o simplemente, porque prefieren mirar para otro lado e ignorar lo que está pasando, para no complicarse.

De acuerdo con las denuncias presentadas, la mayoría son abusos de cargos de poder que condicionan la estabilidad laboral o el acceso a oportunidades, y ocurre especialmente con mujeres en etapa de prácticas o recién graduadas, aprovechando su inexperiencia y deseos de avanzar en su vida profesional.

Para reflexionar un poco sobre el tema, si nos devolvemos en la historia nos encontramos con un proceso de Liberación Femenina que comenzó alrededor del medio siglo pasado y ha seguido evolucionando hasta la época actual.

Vemos que se han logrado cambios importantes desde que las mujeres decidieron estudiar y buscar un desarrollo intelectual, profesional y laboral que hasta el siglo pasado, no nos estaba permitido.

No podemos negar los avances obtenidos: ahora vemos mujeres ocupando cargos y posiciones importantes, desempeñándose en todos los campos y destacándose en aspectos en los que han demostrado capacidades y posibilidades de aportar a una sociedad que anteriormente les cerraba las puertas.

Pero al parecer, algunas mujeres han tenido que pagar un precio por esa vinculación laboral: es el acoso sexual que sufren, cuando ingresan a espacios que siempre han sido de tradición exclusivamente masculina.  

Todo parece indicar que este es el precio que pagan por invadir esos espacios: en las universidades, en el medio artístico y cultural, el cine, los deportes, las empresas, el periodismo; espacios donde ellas aspiran a desempeñarse y desarrollar sus capacidades.

Espacios en los que se encuentran con algunos hombres que si bien, aceptan “correrse un poco” para dejarlas entrar, las siguen mirando como “objetos de atracción sexual” que se ponen a su alcance, al compartir el día a día laboral con ellos.

Triste conclusión. Nos obliga a reconocer, una vez más, que a la llamada “Liberación femenina” todavía le queda mucho camino por recorrer.

No basta con ingresar al mundo laboral. Hay que cambiar esa mentalidad y conducta tan machista, tanto por parte de los hombres que abusan, como de las mujeres que aceptan y callan.

Hay que denunciar. Hay que luchar por la estricta aplicación de las leyes que sancionan esas conductas, así como por la debida atención que debe dársele a las denuncias que se presentan en los espacios laborales.

Es de esperar que este “estallido” contra el acoso sexual laboral no sea momentáneo, fruto de un interés noticioso. Que las medidas anunciadas se implementen, que el tema siga siendo importante y que la sociedad avance en un propósito común de acabar con tales conductas.

Para que las mujeres puedan lograr sus propósitos laborales por mérito propio, sin tener que estar escapando de esos abusadores que las abordan en los rincones de las oficinas, las escaleras y otros lugares ocultos que eligen para cometer sus atropellos.

Es importante y necesario que ese ingreso de las mujeres al mercado laboral que hemos visto en los últimos años, sea realmente un motivo de avance que les permita aportar a la sociedad y desarrollar sus capacidades como debe ser.

Consuelo Gómez Alvira

18 COMENTARIOS

  1. Hay que mencionar tanto el acoso sexual y publicarlo hasta que se haga normal denunciarlo, hasta que ya no haya acoso sexual.
    Hasta que respetar a las mujeres, al otro, sea tan normal que ya se inserte en la sociedades. Gracias Consuelo.

    • Si Bibi, es un trabajo arduo pero necesario, hasta que los seres pensantes aprendan a respetarse mutuamente, a no abusar del otro! Porque todos merecemos respeto!

  2. Erradicar el acoso xesual como la violencia de género es una tarea pendiente de la sociedad, infundar valores des de temprana edad en el núcleo familiares una de las tareas que están en suspenso, el machismo arcaico y rancio heredado es el que no deja que se avance en este flajelo, el maltratador es el hijo del maltratador. La familia es la escuela 🚸

  3. El tema que trataste es realmente importante, porque además del hecho ignominioso, en la víctima queda una marca sicológica y espiritual difícil de superar. Ojalá los seres humanos aprendamos a respetarnos especialmente en las relaciones laborales. Será un esfuerzo de varias generaciones. Felicitaciones Consuelo por compartirnos tus reflexiones.

  4. Consuelo, maravilloso escrito, como siempre!!
    Vale la pena, hacer una reflexión a las mujeres, pues yo trabajé toda mi vida y pude percibir como muchas se han liberado y ellas mismas no se hacen respetar, ya sea por sus insinuaciones, vestimentas y mismos comportamientos

  5. Consuelo me encanta tú escrito , excelente reflexión, tanto para Hombres, como para Mujeres!!
    Sin Respeto no hay nada, en todo sentido.
    Los Valores y principios, pasarón a un segundo plano. Hoy en día, el Respeto es muy pobre , en las relaciones humanas, si te siéntes mal ante un comentario, o insinuación te sientes irrespetada, (o) es el momento de sentar precedente, no esperar X cantidad de Años, para permitir, que cada día exista más abuso de poder y de irrespeto, para poder conservar un trabajo, que tarde o temprano, tendrás que abandonar. Excélente Reflexión Consuelo !!
    «La dignidad no tiéne canje nunca»

  6. ​Consuelo, te felicito por el artículo, es muy bueno y das en el blanco.

    ​Me parece importante considerar que esta problemática nació cuando se entregaba a las hijas a hombres mayores que triplicaban su edad, impidiéndoles vivir su infancia y adolescencia. Allí comenzó un machismo arraigado desde la propia familia, marcado por el maltrato hacia la mujer y una afrenta a la dignidad de quienes hoy son nuestras abuelas, muchas de las cuales tuvieron más de 16 hijos, como si fueran máquinas de producción social, criando a niños y niñas que terminaron sufriendo el mismo proceso-suceso.

    ​El acoso es una herencia cultural que debemos empezar a corregir desde la escuela, la familia y, por supuesto, en los espacios de debate académico y social.

  7. Gracias por compartir Consuelito es un tema álgido y de nunca acabar mensaje tanto para hombres acosadores como mujeres acosadoras, el respeto es fundamental.

    • Así es Carmencita, el respeto es fundamental para cambiar estas cosas y el Rea es parte fundamental de la educación tanto en casa como en el ámbito escolar. Muchas gracias por tu comentario.

  8. Excelente articulo querida Consu , es increíble que esto siga pasando en el ámbito laboral y en otros ámbitos en pleno siglo XXI, pero ya hay un poco mas de conciencia por parte de las mujeres para que denuncien sin miedo a los acosadores. El respeto hacia mujeres y hombres es la clave, es parte de la educación recibida por parte de los padres que deben hablar con los hijos e hijas para que tengan claras sus acciones, enseñarles el respeto hacia el otro y lo mas importante no tener miedo ni dejarse intimidar.

  9. Consuelo,que bueno seguir denunciando estás situaciones, no se puede bajar la guardia y seguir educando a las mujeres para que enfrenten y se hagan respetar..

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