TEMBLORES, TERREMOTOS, PÁNICO Y DRAMAS.

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Por Danilo Salazar Ríos.

Mi relación con los temblores empezó con la curiosidad que le suelen poner los niños a muchas cosas que les parecen extrañas o maravillosas; mi abuela Mariana Toro, nacida por los lados de la Enea en Manizales, Caldas, en una finca llamada “El tesoro” o “El tesorito”, solía excitar mi curiosidad contando que al Nevado del Ruiz lo llamaban el león dormido, y que sus erupciones lanzaban al espacio ceniza y rocas ardientes que salían del volcán de noche, iluminando el espacio y caían causando estragos e incendios, yo con ojos redondos y brillantes por la emoción me extasiaba imaginando esas bolas de fuego; mi abuela cuando notaba mi entusiasmo y me regañaba: ”zambo sinvergüenza no crea que esos son cuentos para asustarlo ni cosas bonitas de ver, eso me lo contaba a mí, siendo niña mi padrecito Juan De Dios Toro”

Otra fabulosa historia oída de boca de mí abuela, es que había veces que la tierra se movía, tumbaba casas y a veces se abría y se tragaba a las personas, yo, entre fascinado e incrédulo, le preguntaba a mi abuela que se sentía en esos temblores y ella me decía que mucho susto, y que las personas generalmente rezaban de rodillas, pidiendo a Dios perdón por sus pecados y misericordia para ellos y sus familias; contrariamente a lo que suponía mi abuela, yo me sentía fascinado por la posibilidad de ver con mis ojos ese movimiento que era capaz de tumbar casas y puentes, dañar carreteras y aterrorizar personas.

MI sueño de ver en vivo y en directo un temblor se cumplió en Noviembre de 1963, estando en la finca de los abuelos en Marsella, Risaralda, mi prima Adiela me invitó a coger pasto del potrero para armar un pequeño prado a la entrada de la casa, tenía fama de coqueta y quería adornar un espacio para atender a sus novios; de pronto, ella arrancó a correr como loca y se tiró por un alambrado, yo miré angustiado buscando qué la había asustado, creía que había visto un perro o un toro bravo, no pude ver cuál era el origen del susto de mi prima, pero  noté que la tierra se movía, que hacía como olas y se sentía un ruido fuerte, casi no logro cruzar el alambrado para ir tras ella, cuando llegué vi a mi abuela tirada en cruz en el patio de la casa, rezando a todo pulmón lo que según ella, era un trisagio; cuando reparé la cara de mi prima la vi asustada y pálida, y cuando mi abuela se levantó yo le pregunté qué había pasado y me explicó que eso que yo había  sentido era un temblor, que se había tirado así, por si la tierra se abría no se la tragara, yo comenté que a pesar de susto, me había gustado esa demostración de potencia de la tierra, mi abuela me miró con ojos incrédulos y me dijo: “Este zambo parece endemoniado, vaya rece”.

El movimiento telúrico ocurrido en esa fecha en Pereira, acabó con la fábrica de camisas Jarcano, cuya propaganda decía: “me rio de las personas que compran camisas Jarcano en San Andrés, pensando que son extranjeras”, años después en ese mismo local, funcionó la fábrica de agujas y casetes Maxvall y Normrah; mis dos hermanas menores trabajaron allí, y dijeron que de noche se escuchaban quejidos y gemidos en ese local.

Por allá por noviembre del año 1979,  trabajaba en el Colegio Guanentá de San Gil, en las horas de la mañana me encontré con mi paisano y amigo docente Nelson Marín, oriundo de Palestina, Caldas, de manera misteriosa me preguntó: “Ud. ya llamó a su casa”, cuando notó mi extrañeza me soltó esta noticia: “anoche como a las 7:00 p.m. hubo un temblor que dicen, acabó con la tierra de nosotros”, de inmediato corrí a Telecom, a llamar a mi mamá en Pereira; me contó que excepto, una de mis tías cuya casa había sufrido daños, los demás no tenían novedades que lamentar.

La experiencia del despertar del león dormido, ocurrió en noviembre de 1985, cuando el día trece de ese mes hizo erupción el Ruiz arrasando las ciudades de Armero y Chinchiná, la primera de ellas destruida totalmente y la segunda de manera parcial; lo sorpresivo del asunto es que en San Gil cayó una gran cantidad de cenizas, tan impresionante que las volquetas del municipio las debieron recoger de las calles y tirarlas al río Fonce. En los últimos años las emisiones de cenizas del Ruiz son tan recurrentes que hubo hasta un meme gracioso: “otra vez el Ruiz echando cenizas, parece que no va salir con nada”.

El 25 de enero de 1999, por primera vez un terremoto me afectó de manera personal y directa, ese día al terminar la jornada laboral en el Colegio Industrial de Santa Rosa de Cabal y dirigirme a almorzar, a dos cuadras de mi trabajo, sentí un temblor de tierra y vi levantarse el polvo de la carretera sin asfalto, volé hasta mi casa, no había pasado nada, y regresé al colegio para ver apesadumbrado cómo mi sitio de trabajo estaba caído en el piso en su gran mayoría, la odisea que tuvimos que pasar para regresar a la normalidad académica nos obligó a trabajar en el Colegio Cooperativo, un pequeño, incómodo y atestado edificio (en esos días del Cooperativo), al llegar a clases supe del ataque a las torres gemelas.

A muchos compañeros docentes les tocó trabajar en carpas ubicadas en la cancha de tierra de nuestro colegio, recibiendo sol, viento y polvo; dicha cancha era a la vez (por su ubicación y cercanía al centro de la ciudad), una especie de estadio municipal. Tiempos difíciles de trabajo en condiciones de hacinamiento, estrés y grandes carencias de material pedagógico.

Mi casa en el barrio “El Paraíso” sufrió la avería de una pared, que el FOREC arregló con un auxilio que creo era de $1.800.000, la heroína esa época fue Margarita, mi señora que con estoicismo debió soportar el trabajo de los obreros, cocinando y viviendo entre nubes de polvo, tapando y destapando muebles durante cerca del mes, tiempo que duró la obra. Solo hoy, rememorando esos años caigo en cuenta de su valentía y fortaleza, hoy le rindo el homenaje que se merece.

 El terremoto de este 10 de agosto, es sin duda el más violento que he sentido en mi vida, por su magnitud, duración y efectos; estaba montando en bicicleta cerca a mi casa cuando sentí que la tierra se movía, las gentes salieron de sus casas aterrorizadas, dando a gritos y exclamaciones de ayuda celestial, yo pensé en acercarme a un lado de la carretera y esperar a que pasara el movimiento, en ese momento sentí que la cosa se calmó, pero a renglón seguido sentí un movimiento muy violento hacía arriba y abajo (como quien bate un coctel), las casas, los postes y la propia carretera saltaban y parecía que se derrumbarían, el movimiento amainó y hubo un tercer remezón, luego del cual caí en cuenta que debía regresar a mi casa, como aún se movía la tierra, y los postes parecían a punto de colapsar maneje de manera prudente, al llegar, vi a mi esposa temblorosa en llanto que me dijo :”mi amor, se nos cayó la casa”, recibí ese mazazo con estupor, del que aún hoy tres después, no salgo del todo.

La planta alta de mi casa perdió algunas paredes, al frente y por detrás; con mi esposa, mi nieto Tomás y mis vecinos Santiago y Juan José iniciamos la retirada de los escombros; luego llegaron mi hijastra Lina y nuestra amiga Juliana con el almuerzo, más tarde llegaron Adelaida, una de mis cuñadas, mi hijo Aldemar y su esposa Luisa, todos nos ayudaron a mover escombros, limpiar y sacar hacía el kiosco las cosas de la casa, su compañía nos ayudó y reconfortó mucho.

El martes, llegaron mis cuñadas Liliana y Marta, mi cuñado Humberto, Lina y Juliana, Aldemar, y en la noche mi nieto mayor Camilo. La noche del lunes pernoctamos en la casa de nuestros vecinos Restrepo, donde Santiago nos acogió con gran hospitalidad y deferencia, el martes 11, mi esposa y nieto regresaron donde Santiago y yo decidí dormir en un colchón en mi casa, para que mis perritas PUG, Mía y Kheisha y mi gata susy, sintieran mi compañía. Esta noche entendí que no tengo casa, porque en caso de aguacero, se mojará gran parte del primer piso y los muebles que aún no hemos evacuado, sacarlos es la prioridad para hoy miércoles.

En unos pocos minutos pasé de ser un adulto mayor, independiente, empoderado y hasta agrandado, a ser un damnificado que, por un tiempo deberá dormir donde los bondadosos vecinos. El martes 11 de agosto, amanecí siendo un anciano medroso que mira con poca esperanza el futuro, por desgracia empezaré a vivir estos años postreros, con el panorama de desmontar el segundo piso, arremeter una reconstrucción que incluye dejar la casa de una sola planta, techarla y construir dos habitaciones y un baño, y la poca agradable perspectiva de endeudarme o endeudar a mi familia para reconstruir mi casa, y continuar con mi vida.

Me quejo, pero soy consciente y agradecido de estar vivo, aunque sospecho que haber muerto pudo liberarme de fatigas y trabajos. Estoy en la aberrante situación de poner en preocupaciones y afanes a mis hijos, nietos y otros parientes, cosa que nunca espere hacerles sufrir.

Pero no todo es malo, tres de mis buenos vecinos ahora son mis parientes; mis hijos y nietos, yerno y nuera, mi familia y la de mi mujer nos acompañan y reconfortan presencialmente y a distancia; por necesidad empiezo a aligerar mi mochila, disminuir mis pertenecías y replantearme mis prioridades; mis libros compañeros de vida intelectual, ahora serán muchos menos, mis cosas de colección, incluidas mis monedas pasarán a un segundo plano y quizá hasta considere dejar de escribir por unos días en elopinadero.

Entendí que estar viviendo con mi nieto Tomás, ser testigo de sus primeros sueños e ilusiones amorosas, aconsejarlo, poder acompañarlo en mi papel del patriarca familiar, ver su energía juvenil y disfrutar de esta hermosa época suya, es una maravillosa oportunidad que me regaló la vida, un verdadero láudano para mis actuales penas; ver a mi pequeña y frágil Margarita como una abejita laboriosa, pero con la fortaleza y reciedumbre de un león, recibir su amor incondicional y bueno, también me hace entender que ese es el  mayor premio y galardón que cualquier hombre puede tener en su vida. Sin duda ¡Soy un hombre afortunado!

Estoy como decían mis mayores en épocas de penurias: “muerto, pero no enterrado”                                    

12 COMENTARIOS

    • Hola querida sobrina: si Carolina que bueno vernos de nuevo, abrazarnos y conversar, mil gracias por esa poetica frase : » me duelen sus trizas mi querido Danilo». Mil gracias por estar pendiente de nosotros y amarnos. Mil saludos y bendiciones .

    • Hola querido hijo: mil gracias por sus buenos deseos, en estos momentos de dudas e incertidumbres son muy importantes,.aparte del dinero, también el apoyo emocional y la compañia (asi sea telefónica, cuando la realidad personal no permite las visitas), son un apoyo que tambien cuenta para recuperar la estabilidad emocional. Mil abrazos y bendiciones.

  1. Saludos Danilo. Gran escrito.

    Lo más importante que tiene el ser humano es la buena familia porque el vínculo es tan fuerte que nos permite soportar cualquier tipo de carga y salir adelante superando las adversidades. Esta una cara de la moneda.

    La otra cara es cuando la familia es disfuncional y disruptiva, lo cual es un freno para el avance sino se cambia de acera.

    Cara o sello, así es el tema con la familia.

    Feliz día Danilo y siga escribiendo como siempre.

    • Hola Isdaen: muy cierto, la familia es una raiz que nos permite seguir en pie, tener el apoyo familiar es algo maravilloso. Por otro lado, en medio de esta tragedia, mis pequeñas incomodidades o perdidas son muy poco frente a los dramas de quienes perdieron parientes, grandes patrimonios , quedando en el aire y sin siquiera poder entrar a su antigua morada a bañarse, sacar ropa para cambiarse, sacar sus tesoros económicos o personales etc. En medio de mis afugias, miro que mis penas aunque válidas, son poca cosa frente a otras miles de personas en peores condiciones. Debo bendecir a Dios por mi situacion privilegiada.

  2. No puedo expresar lo que siento papi, quizá porque no existen las palabras para nombrarlo, o porque existen, pero yo las desconozco.

    Siempre has sido mi hogar y mi refugio, el hogar del que partí y al que anhelo poder regresar a tiempo para volverlos a abrazar a todos en un abrazo infinito que de fé del amor que me alimenta cada día en la distancia.

    Todos sabemos que la vida es lo más importante, pero valido el sentimiento de pérdida porque sé que las paredes caídas no son solo material inerte, son los sueños, el trabajo y el esfuerzo de una vida de mesura y privaciones para poder construir un porvenir, no solo para ti, sino para todos nosotros.

    Me siento muy agradecida de que mi hijo pueda recibir el amor, cuidado, protección y guía del abuelo que es un hombre tan sabio y tan valiente, y de la abuela, que es una mujer que lo ama con el mismo amor feroz que lo defendió desde su primer respiro.

    Volveremos a tener una casa, en la cual repose nuestro hogar. Ese hogar al que anhelo volver.

    ❤️LOS AMO CON TODO MI CORAZÓN ❤️

  3. Hola amada hija: muy ciertas sus amorosas palabras, aunque la frase «lo material se recupera» no es falsa, lo material suele ser el fruto de toda una vida de trabajo, y es un privilegio poder compartir con Tomás, como cuando era un bebe y verlo crecer y madurar como ser humano. Si cuando regrese qun estoy entre los vivos, disfrutaré su amor y compañia, si la vida no nos da esa oportunidad, no hay queja, nada ha sido sido facil, ni en en vano. Mil abrazos y bendiciones, te quiero.

  4. Con el pasar de los años nos volvemos más sensibles a todo. Y hay cosas que nos conmueven muchísimo, como fue….. el final de su relato. en estos momentos hay mucha tristeza y dolor en mi corazón por todo lo que ha pasado, gracias a Dios estamos con vida. Lo lamento de verdad y solo deseo pronta recuperación… Adelante. Saludos para mi sobrina. 🤗

    • Hola tia: mil gracias por su buen comentario, muy ciertas sus apreciaciones por esta epoca de tribulaciones para nuestra región y Colombia. Mil gracias por preocuparse por nosotros y por su voz de aliento; saldremos adelante.

  5. Hola mi querido Danilo y compañero de trabajo en el Tecnologico, gracias por todos tus escritos tan elocuentes y que aportan a nuestra vida conocimientos, hoy tu experiencia de vida me conmueve y al reconocernos como seres tan frágiles , primero agradezco a Dios el permitirnos seguir con vida, todavía no nos correspondía trascender esta vida terrenal. Estoy unida a ustedes desde mi corazón y ruego a Dios por su recuperación material, física porque aún el cuerpo está también afectado por todo le tocó enfrentar, emocional porque también está área está viviendo emociones de confrontación y aprendizaje Danilo nos ha tocado enfrentar situaciones de resiliencia y de esta también saldremos con la ayuda y presencia de Dios y de la gente que es tan solidaria. Recibe un gran abrazo de aprecio y solidaridad para ti y tu familia. Bendiciones infinitas 🙏🙏🙏

  6. Hola querida Amparo: mil gracias por sus palabras de aliento, por su generosidad con mis escritos, por recordarme que la escuela de la vida me está dando otra experiencia . Agradecido por no tener que empezar de nuevo de cero como tantos parientes, amigos y paisanos y bendiciendo a Dios por darme otros dias en el planeta tierra. Mil saludos y bendiciones.

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