Hace 20 días el país conoció la encuesta del Centro Nacional de Consultoría (CNC), cuyos resultados causaron controversia. Independiente del concepto generalizado que los colombianos tenemos de las firmas encuestadoras, especialmente de las nuestras, de que sus resultados responden al interés de quien las paga, y en este caso concreto de la revista Cambio, presidida por Daniel Coronel, defensor del Gobierno Petro, pues, con mayor razón dudamos de su credibilidad y más, cuando esta encuestadora ha recibido más de $14 mil millones en contratos del Gobierno Petro. Pero valdría la pena analizarla. En una anterior medición realizada por la misma encuestadora el 25 de enero del presente año, arrojó una imagen positiva de Petro del 48.8 % y una negativa del 42.1%. Según los resultados de la nueva medición, entregados por la revista Cambio el 1 de marzo, un mes después, la imagen positiva de Petro sube 5.7% con relación a la medición de enero, situándose en 54.5% mientras que 38.4% la considera desfavorable, reduciéndose en 3.7% la imagen negativa frente a la realizada hace un mes. La explicación clara a esta nueva valoración, a más de la compra del Gobierno a la encuestadora, tiene, necesariamente que ver con las calculadas acciones efectistas que Petro ha realizado a lo largo de sus tres años y medio de mandato y, por sobre todo, por el alza del 23% en el salario mínimo, cuyo real efecto nocivo empieza a impactar con su alto costo la canasta familiar de los más desfavorecidos y hacia quienes el alza pretendió beneficiar. La entrega de subsidios como el programa Colombia Mayor, destinado a mujeres mayores de 60 años y hombres mayores de 65, con una renta mensual de $230.000 pesos, cumple el propósito de comprar las conciencias que respalden la continuidad de este proyecto de gobierno en las elecciones presidenciales del 31 de mayo. Pero ¿dónde están las grandes obras de infraestructura vial, que solo Antioquia está desarrollando con su propio esfuerzo sin la ayuda del Gobierno Petro? ¿Dónde están los grandes hospitales ofrecidos en campaña, al igual que las universidades? Indudablemente el narcotráfico y la minería ilegal mantienen un buen circulante de dinero que permite disfrazar la aparente holgura que vivimos, razón para que el dólar se encuentre estabilizado. La rampante corrupción que ha presionado a límites desproporcionados la deuda pública, cercana a los $1.300 billones y obligado al Gobierno a decretar emergencias económicas a través de tres estados de excepción; el primero en 2023 por la crisis humanitaria y la escases de agua en La Guajira, declarada inexequible por la Corte a excepción de unos pocos artículos, el segundo en diciembre de 2025 para tapar el hueco presupuestal y el reciente, en febrero de este año para afrontar la ola invernal, hablan por sí solos de la errática política económica que solo unos pocos aplauden y que el Banco de la República, forzado por la inflación, obligado se vio a subir las tasas de interés con el fin de controlarla, convirtiéndose en el blanco de los ataques del Gobierno. La rebaja en la calificación crediticia de Colombia por parte de S&P Global Ratings, ubicándola en el nivel más bajo desde 1993, refleja una limitada flexibilidad fiscal, una alta deuda y una perspectiva de déficits fiscales persistentes, incrementando el riesgo país y el costo de financiamiento. Por lo anterior, imagen no es eficiencia administrativa. Es compra de conciencias, que es distinto.
Alberto Zuluaga Trujillo. Alzutru45@hotmail.com



Muy. Acertado. Su. Artículo
Don. Alberto
Lo que dices, salta a la vista, lo otro son datos fantasmagóricos que no tienen pies ni cabeza. Muy propio todo ésto, de los sistemas Comunistas. ( Pueblo con hambre, dirigentes cada día más en la opulencia. Te felicito Alberto, sigue adelante