LA EXIGENCIA Y LA DISCIPLINA SE HAN CONVERTIDO EN VICTIMIZACIÓN

OpiniónEducaciónLA EXIGENCIA Y LA DISCIPLINA SE HAN CONVERTIDO EN VICTIMIZACIÓN

¿Pregunta o Afirmación?

La disciplina es aquella postura en la cual el ser humano mitiga, difumina y elimina todos aquellos elementos que impiden la consecución de los objetivos propuestos, lo cual implica esfuerzo, perseverancia y selección exclusiva de entornos, actividades y personas con las que debe y no debe interactuar desde la cercanía y desde el compartir espacios que involucren debate, opinión y participación.

Por otra parte, la exigencia es el conjunto de normas, expectativas y metas que los entornos imponen en aras de formar mejores personas, profesionales y seres humanos, en sintonía con los referentes de calidad que involucra conocimiento, desempeño y empoderamiento de principios y valores, elementos mencionados y que han  sido  validados en el trasegar evolutivo de la sociedad porque “existen historias y comportamientos  que jamás pasarán de moda para ser contados”.

En este orden de ideas, en aras de dar una  amplitud cognitiva  a la columna esbozada y luego enlazarlos a través del respectivo hilo conductor, la victimización es el proceso o el resultado por el cual una persona sufre daños físicos, psicológicos, emocionales o materiales debido a un hecho delictivo, un accidente o una situación traumática. Cabe destacar la otra cara de la moneda y es el concepto de fragilización psicológica (o fragilidad emocional), el cual es un estado de vulnerabilidad donde las personas  presentan menor capacidad para tolerar el estrés, la frustración o las emociones intensas, reaccionando de forma desorganizada o paralizante ante los problemas cotidianos.

El verdadero meollo del asunto está cuando los conceptos de disciplina, exigencia, victimización y fragilización son manipulados y enrarecidos  desde lo conceptual, a través del discurso acomodado por parte de charlatanes y personas sintonizadas  con la manipulación (esfuerzo intencional para alterar, tergiversar, ocultar o inventar datos con el fin de engañar a las personas y favorecer intereses particulares) y la incapacidad de actuar  ante  situaciones en las cuales se necesita de una caracterización cargada de  firmeza y de dirección, en aras de potenciar comportamientos que encajan en el  “vivir en burbujas”, es decir, estar aislado de la realidad, protegido o alejado de los problemas, dificultades y perspectivas del mundo exterior, con comportamientos y actitudes que van en contravía con la realidad y exigencia propias que enmarcan los caminos de la sociedad y del buen vivir, lo cual es nocivo para cualquier persona.

La línea entre la exigencia y la disciplina con la victimización es muy confusa en la actualidad, ya que por un lado la sociedad está inmersa en la competencia y en la competitividad, generando todo tipo de traumatismos y sensaciones doloras para el ser humano desde lo abrumador, lo cual es entendible ya que se llega a situaciones extremas, pero cuando se deja de lado el esfuerzo y la perseverancia, se potencia la fragilización y la incapacidad, teniendo presente que  el exceso de exigencia fractura y rompe el equilibrio emocional de las personas pero la ausencia de la misma no genera el músculo necesario para confrontar, enfrentar y superar  los avatares de la vida

Otro concepto que le ha jugado en contra a la exigencia y a la disciplina es la mala interpretación de la famosa figura denominada “libre desarrollo de la personalidad”, siendo un derecho fundamental que protege la potestad para tomar decisiones sobre la propia vida, el cuerpo y la identidad, sin más límites que los derechos de los demás y la ley, consagrado en el Artículo 16 de la Constitución Política de Colombia.  Es importante aclarar que todo lo legal no siempre es ético ni moral y mucho menos constructivo, porque libertad del ser humano en su buen actuar debe ser alimentada de insumos formativos, cargados de valores y de orientación, lo cual implica que persona es libre cuando ha comprendido y demostrado que está en capacidad de hacerlo pero cuando no lo está, las alarmas se deben encender y es donde los referentes en el hogar (núcleo familiar), el sistema educativo (el cuerpo docente) y las autoridades que garantizan el orden comportamental (la policía y entidades sintonizadas con su actuar) deben marcar una pauta y no ser constreñidos por el sistema legal que en muchas ocasiones silencia el deber ser de dichas figuras orientadoras, atentando la disciplina y la exigencia necesaria en este tipo de situaciones.

Otro elemento a mencionar es la desinformación conceptual ya que atenta directamente contra la exigencia y la disciplina porque destruye el criterio de verdad, que es la base indispensable para la sana convivencia en cualquier sociedad, porque cuando los conceptos falsos o distorsionados se imponen, el esfuerzo estructurado pierde su brújula y las normas se vuelven inconsistentes, invalidando tanto la meritocracia como la autocrítica a través de la fijación de metas falsas, además, atenta contra la exigencia y la disciplina porque promueve la ley del mínimo esfuerzo cognitivo, sustituyendo el rigor analítico, la verificación y el método por la gratificación inmediata del prejuicio y la viralidad, premiando los saltos por los pasos, la inmediatez del método, la superficialidad, el relativismo, los criterios morales y éticos, además, el incurrir en la práctica del  gris entre la verdad y la mentira por el blanco de la verdad.

De acuerdo a todo lo previamente esbozado, a título personal puedo manifestar con cierto grado de empoderamiento desde lo mencionado y desde lo vívido que la disciplina y la exigencia sí es vista como una forma de victimizar, lo cual es contraproducente y perjudicial porque se atenta contra la responsabilidad y el rigor formativo, fracturando la perseverancia, la atención sostenida, la escucha activa y el respeto por las normativas inmersas en los marcos morales, legales y éticos los cuales  sostienen la convivencia, la confianza y el orden en cualquier sociedad humana.  El desvanecimiento de la disciplina y la exigencia potencia  las interacciones sociales regidas por la ley del más fuerte, del más holgazán y del más incompetente,  haciendo imposible el desarrollo colectivo de cualquier entorno.

Mención para el lector

Este texto no pretende ser un producto acabado o el final del camino.  Es una invitación a la reflexión y el debate para la construcción colectiva ya que en “El Opinadero” cada lector es también un autor.

A partir  de lo mencionado:

¿Cree estimado lector que la disciplina y la exigencia la han convertido en victimización?  Comenta para todos en aras de tener más experticia ante esta realidad.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Vea nuestros otros contenidos