El 16 de febrero arrancó el segundo tramo de la tercera legislatura, el cual promete ser bastante movido, dado el reto que enfrenta el Congreso como órgano legislativo que mucho puede hacer para calmar las aguas y enderezar el rumbo de una nación polarizada, en medio de la aterradora corrupción del “Gobierno del cambio”, que día a día se aleja más del querer de un pueblo, que más que insatisfecho, se siente engañado y defraudado. Sin resolverse a fondo la crisis suscitada en las relaciones entre nuestro país y los EE.UU. con los irresponsables mensajes en la red X al amanecer del 26 de febrero por parte del Presidente Petro, y pese a haberse superado luego de la aceptación de las condiciones exigidas por el mandatario estadounidense, la tensión persiste dejando una fractura en la confianza que por décadas, históricamente hemos mantenido. La incertidumbre sobre la estabilidad de las cadenas de distribución y el riesgo de posibles aranceles por parte de Washington seguirá latente, mientras exista el manejo atípico de nuestra diplomacia, agravada hoy con la asunción a la Cancillería de una persona desconocedora de su manejo y funciones. De haberse aplicado la imposición de las medidas arancelarias, los efectos habrían sido devastadores. Consecuencias económicas millonarias y una altísima pérdida de empleos. En el solo sector cafetero, más de 550.000 familias dependen del monocultivo, con un 39% de sus exportaciones dirigidas hacia EE.UU. En el sector floricultor, el 79% de las exportaciones tienen como destino el comercio estadounidense y sin lugar a dudas, dependemos en gran medida de ese gran socio comercial, razón para afectarse de manera sensible la inversión, el crecimiento económico y el bienestar nuestro. Petro insiste en renegociar el TLC sin tener claridad sobre qué podemos ofrecer en la mesa y los riesgos que correríamos de abrir semejante caja de pandora. Dado el actual clima de tensiones bilaterales, insistir en la renegociación en este momento, no solo es inoportuno sino sumamente riesgoso. Cada día que pasa nos acerca al fin del plazo de tres meses impuestos por Trump en la congelación de la Agencia de los EE.UU. para el Desarrollo Internacional (USAID), la cual administra la ayuda económica y humanitaria en nuestro país, que representa el 70% de toda la ayuda que llega del extranjero. La asistencia de USAID a Colombia en el 2023 fue de 453 millones de dólares, un 8.8% menos que la solicitada para 2025. ¿Qué hará Petro ante el seguro recorte que generará aun más presión al ya de por sí desfinanciado presupuesto nacional? Con Benedetti, Petro busca abrir el proyecto progresista a colectividades como el Partido Liberal, La Alianza Verde y el Partido de la U, con el objetivo de construir un frente amplio como el que le permitió a la izquierda llegar al poder en el 2022. Aunque Efraín Cepeda, presidente del Senado, insiste en que el conservatismo nada tendrá con Petro, hay disidentes como Carlos Andrés Trujillo y Alfredo Ape Cuello, amén de otros que “generosamente” seguirán dándole juego al “progresismo”. Con la reforma de la salud, la laboral, la jurisdicción agraria y una posible reforma tributaria, nada difícil será que se repita lo sucedido con Guillermo Alfonso Jaramillo cuando era secretario de Salud y pasó a ser secretario de Gobierno en la alcaldía de Petro en Bogotá y ahora quiera ponerlo en el ministerio del Interior para la defensa de sus proyectos banderas.
Alberto Zuluaga Trujillo. Alzutru45@hotmail.com


